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El tabú, divino tesoro

temas tabú

Los temas tabú, por ser prohibidos, son algo de los que nos gusta hablar. Y es que, si bien pecamos de no entender las normas, hay una ley por encima de lo humano y lo divino que todos tenemos asimilada y es esa que dice que, mientras más oculto, misterioso y truculento, más placenteros son sus comentarios, elucubraciones y disertaciones; cuanto más enrevesadas y más alimentadoras de obscuras leyendas con la carnaza gourmet de las lenguas más suspicaces, mucho mejor.

Los temas tabú están porque dejamos que estén. Y dejamos que estén porque, en un mundo de imperativos al más puro estilo kantianos, adoramos hablar de ellos para poder ir contra ellos y romperlos, sea con el más puro ataque léxico hasta con actos manifestativos, personales o masivos, de patio de colegio o capaces de arrastrar a colectivos y masas sedientas de reivindicación.

Los temas tabúes ya no lo son por su significado, aunque ¿sabemos realmente lo que es un tabú? Quizá deberíamos empezar por definir el concepto de esta palabra.

¿De dónde viene la palabra tabú?

“Tabú” viene del samoano “tapu”, que significa “prohibición”. Es algo que, por su naturaleza peligrosa y sobrenatural, indómita, no se debe pronunciar. Y, de hacerlo, se obtiene un castigo como condena que, en sus orígenes más ancestrales, era físico.

Puede tratarse de una palabra, pero también un animal al que se debe respeto, una planta o una fuerza natural o astro, como la lluvia, el Sol o la Luna. En estos casos, solía representarse físicamente con un tótem, esos emblemáticos monolitos verticales tallados en madera o piedra con diseños y formas a cada cual más sorprendente y única. El concepto representado por el tótem no debía ser ni siquiera mencionado, estaba prohibido: si era un animal, no debía ser cazado, no debía comerse su carne; si era una planta, no debía dañarse, sesgarse, cortarse; si el tótem representaba a un clan o a un antepasado, las relaciones entre sus miembros o entre sus descendientes debían ser puras y sagradas.

Tótem y tabú y para Sigmund Freud

"antes de que te diagnostiques con depresión o baja autoestima, primero asegúrate de no estar rodeado de idiotas." Sigmund freudEl psicoanalista Freud ahondaría más en su teoría sobre el tabú y el tótem, llevándolo al terreno de la sexualidad, y construyendo su famosa hipótesis sobre el totemismo y la exogamia.

Según Freud, donde hay una prohibición, hay un deseo. Dicho de otro modo, el tabú es la represión, materializada en el tótem que funciona como muro de las lamentaciones más profundas de los seres humanos y, según el autor, inherentes a ellos, como el asesinato o el incesto.

El deseo y el temor se mezclan en forma de súplica, alivio de la culpa y veneración. El tabú es igual de seductor como respetable, igual de venerado como deseoso de infringir. Es la dualidad de la psiquis humana, el conflicto del querer y el deber constante y de un trasfondo obsesivo-compulsivo.

Lejos de reflexiones psicoanalíticas, lo cierto es que no es extravagante afirmar que en la actualidad seguimos conservando ese instinto primitivo que hace que nos dé miedo pronunciar palabras, hacer determinados actos o pensar de cierto modo por miedo a sufrir las consecuencias, no tanto físicas, como en sus orígenes, sino las que desembocan en la marginalidad de una sociedad que castiga con la indiferencia e incluso el rechazo a las mentes discordantes.

Y este es uno de los principales objetivos que vemos en las sociedades de hoy: utilizar estos mecanismos como forma de manipulación y control social.

El pensamiento único y sus dogmas

Muchos de los tabúes actuales se basan en prejuicios sociales; otros, en valores morales y, algunos, en supersticiones. Sin ser el tema que nos ocupa, el pensamiento único que se intenta instalar hoy en día establece un conjunto de dogmas que resultan ser incuestionables. No solo eso, cualquier opinión alternativa es menospreciada, silenciada y censurada.

La corrección política sabe cómo utilizar estas técnicas. Haciendo un gran uso de los temas tabú, el proceso de ingeniería social contemporáneo estigmatiza cualquier opinión contraria al discurso oficial. Cualquier persona que hoy en día cuestione el cambio climático, la ideología de género o la democracia, por citar algunos ejemplos, se arriesgará a ser señalado y “corregido” por cualquier persona es posesión de la verdad. Porque si algo ofrece el pensamiento único, es La Verdad incuestionable. No pienses, no razones, no discrepes.

temas tabú y la cultura

Pero todos tienen una característica común: desde el prisma del que lo miramos, pueden parecernos la prohibición más pavorosa o provocarnos una indiferencia absoluta. Cuestión cultural. Hay muchos temas que son prohibidos en ciertas partes del mundo y en otras no.

Esta enumeración de algunos de los temas tabúes que conviven en la sociedad actual es una prueba fehaciente de ello:

  • El sexo y la diversidad sexual.
  • Hablar de canibalismo.
  • La muerte.
  • Las enfermedades.
  • El modo de vestir.
  • Las drogas
  • La política y la religión.
  • El aborto.

Intenta que un judío hable de un cerdo o que una mujer opine sobre su vestimenta en el Medio Oriente. Pregunta a una joven japonesa sobre la masturbación. La contaminación, las ideas perversas, el miedo siguen siendo parte de una cultura en la que nuestra libertad de expresión se sigue midiendo con el rasero del eufemismo.

Seguiremos usando palabras políticamente correctas que, como inyecciones de bótox, taparán otras más crueles o directas, con tal de respetar al tótem, temido y adorado, ante el que nos postramos con vehemencia pidiendo perdón si calumniamos, deseosos de calumniarlas. Tabú o no tabú, esa es la cuestión…

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