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Sobre la Manipulación Emocional

manipulacion emocional

El presente artículo nos lo ha enviado una seguidora muy interesada en temas de manipulación en general, y manipulación emocional en particular. Afirma que al leer nuestra crítica sobre la manipulación de masas identificó diferentes paralelismos entre la manipulación política y el tema que estaba estudiando en ese momento: la manipulación emocional. ¡Esperamos que os guste!

 

La manipulación emocional ocurre cuando una persona utiliza técnicas de persuasión, orientadas principalmente a los sentimientos, para lograr que alguien haga lo que desea. Es una estrategia psicológica con consecuencias emocionales negativas, y a pesar de esto, puede ser difícil reconocer que se está produciendo una manipulación. A veces se puede sentir que algo va mal sin llegar a identificar exactamente por qué. De ahí la importancia de reconocer como actúan las personas manipuladoras, y qué técnicas utilizan.

¿Qué es la manipulación emocional?

Se trata un conjunto de estrategias psicológicas que utilizan algunas personas para conseguir lo que quieren de nosotros. Es un comportamiento dañino, negativo y tóxico, que termina influyendo en el bienestar emocional de la víctima, ya que se establece una relación con un fuerte desequilibrio de poder, en el que solo una de las partes sale ganando.

Para entender bien de qué trata este tipo de manipulación hay que conocer un poco el perfil de la persona manipuladora. Por lo general, se trata de personas con una gran oratoria, muy hábiles con las palabras, ya que son capaces de argumentar rápidamente y dirigir la conversación hacia los puntos que le interesan para generar emociones de culpabilidad, miedo o sumisión en su interlocutor. Pueden tener grandes habilidades sociales y meterse en el bolsillo a quien sea.

Además, otra de sus características es que son como camaleones y son capaces de camuflarse para adaptarse a cualquier entorno donde se encuentra la víctima que le interesa. También son personas muy observadoras, capaces de detectar nuestros puntos débiles, nuestras inseguridades y temores para usarlo a su favor. Existen diferentes perfiles de manipuladores, pero la mayoría tienden a recurrir a las mismas estrategias para conseguir sus objetivos.

 

Técnicas de manipulación emocional

Conocer la forma en la que una persona nos puede manipular es imprescindible para poder ponernos a salvo cuanto antes. Estas son algunas de las técnicas más frecuentes en estos perfiles psicológicos.

Estrategia de la Luz de gas

Una de las estrategias de manipulación más frecuentes, y también más destructivas, es la luz de gas o gaslighting. Consiste que hacer que la víctima termine dudando de sí misma, cuestionándose su propia realidad, sus recuerdos, sus pensamientos, incluso su cordura. La persona manipuladora tergiversa lo que se dice, secuestra la conversación y le da la vuelta de forma sumamente confusa, y al final la parte manipulada termina sintiéndose mal y disculpándose por algo que ni siquiera ha hecho realmente (que ha hecho de forma justificada). Cuando alguien es víctima de luz de gas durante largo tiempo, asume toda la responsabilidad y carga con los errores del otro como si fueran propios.

Técnica de la proyección

Las personas manipuladoras trasladan la responsabilidad de sus comportamientos y sus rasgos negativos a la otra persona. Es una estrategia muy común en narcisistas y psicópatas, aunque cualquier persona sin llegar a estas patologías puede utilizar la proyección para no afrontar las consecuencias de sus actos o sus decisiones.

El arte de las conversaciones sin sentido

Como veíamos, la principal herramienta de persona manipuladora es el lenguaje, así que tienden a la verborrea descontrolada. En solo diez minutos de monólogo pueden recurrir a todo tipo de argumentos falaces para conseguir lo que quieren (que la otra persona haga algo, que sienta mal, distraer su atención de algún aspecto de su comportamiento…). Cortinas de humo, chivos expiatorios, explicaciones sin sentido, palabrería supuestamente emocional, reproches del pasado… Pero nada enfocado a tener una conversación constructiva.

Generalizaciones y descalificaciones

Las personas que manipulan usan mucho la generalización para reflejar una imagen sesgada de su interlocutor. De forma más o menos sutil, pretenden desestimar y desacreditar las opiniones del otro, al fin y al cabo uno de los principales objetivos es desactivar su autoestima, o crear una suerte de dependencia emocional que le permita llevar el control de la relación, sea de pareja, familiar o laboral.

Actitud protectora

La manipulación emocional también puede ser sutil, y adoptar un papel de persona protectora y preocupada por el bienestar de la otra. De esta forma va supeditando y generando dependencia en la otra persona, que poco a poco va asumiendo la idea de que no se puede valer por sí misma y que está indefensa ante la vida. Las personas manipuladoras y tóxicas no quieren a la gente autónoma e independiente, sino que buscan a alguien que les necesite, sea emocional o económicamente.

Victimismo

El victimismo es otra de las grandes bazas del manipulador. Todos lo hemos usado alguna vez, siendo niños, por ejemplo, exagerando el dolor de una caída para obtener atenciones. Pero un perfil de manipulador patológico es capaz de llevar el victimismo a otro nivel para dar pena y mantener el control sobre la otra persona, que siente compasión y culpabilidad ante la idea de alejarse.

Chantaje emocional

El chantaje emociona es un tipo de comunicación tóxica que consiste en generar culpa en el receptor y expresar una petición a cambio de liberarle de ese malestar o miedo. Es una clara conducta de control que no tiene en cuenta los deseos del otro.

 

Frases de manipulación emocional

Para aterrizar a mundo real todas estas estrategias lo mejor es ejemplificarlo con frases muy habituales en el discurso manipulador.

Detectar una de estas frases de manipulación emocional no significa que estemos ante una persona manipuladora. Todos incurrimos en mayor o menor medida en algunas de las técnicas arriba expuestas sin necesidad de saberlo o sin una intencionalidad negativa. Sin embargo, si hay un patrón continuado, entonces sí deberían activarse las alarmas.

  • “Eres demasiado sensible”. Eres una persona que reacciona cuando le hacen daño o cuando se siente tratada injustamente. Nadie debe descalificar los sentimientos de la otra persona.
  • “Siento mucho que pienses que te he hecho daño”. Aquí el manipulador rechaza su responsabilidad, y en vez de disculparse genuinamente, le echa la culpa a la víctima por ser, según él, “demasiado sensible”.
  • “Eso no fue así” o ‘“yo no dije eso”. Esto un claro ejemplo de luz de gas en el que se niega hasta la realidad que ha percibido tus sentidos. Si crees que estás siendo víctima de gaslighting, es interesante llevar un diario y dejarlo todo anotado.
  • “Mira como haces que me ponga”. Esta frase es una proyección, en la que el manipulador carga a su víctima de su mala gestión emocional.
  • “Con todo lo que he hecho por ti”, “Me has decepcionado”, “Como sigas así destruirás nuestra relación”. Todas estas frases encierran un fuerte chantaje emocional para general un profundo malestar, culpa e incluso miedo.
  • “No tengo ni idea de lo que estás hablando”, para eludir cualquier responsabilidad.
  • “Siempre haces lo mismo”. Se trata de una generalización y una exageración que trata de desactivar tu queja o tu argumento sin tener en cuenta tus sentimientos.

Cuando se detecta que hay manipulación emocional en una relación, sea de la naturaleza que sea, lo mejor es poner distancia física, o al menos mental. En ocasiones los daños en la autoestima son grandes, y puede ser conveniente pedir ayuda a un profesional para poder cerrar todas las heridas.

El problema se incrementa cuando dicha relación es de subordinación y los daños desbordan ampliamente las cuestiones emocionales. Cuando no puedes poner distancia física si no es abandonando a tu país y a la mayor parte de tus series queridos. Cuando “el manipulador” no es una persona sino un pequeño conjunto de personas que se valen de las emociones para someter al resto. Cuando es el propio sistema el que se vale de la manipulación para que ciertas castas privilegiadas vivan a costa de del resto de la población. Personas concretas con nombres y apellidos que, como buenos manipuladores, todo lo que hacen es “por el bien común”.

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