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Una lectura sobre Stefan Zweig

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Quién fue Stefan Zweig

Stefan Zweig (Viena, 1881 – Brasil, 1942), autor entre otras de la obra “El Mundo de Ayer. Memorias de un Europeo”, fue un ensayista, biógrafo y novelista enormemente popular en las primeras décadas del siglo XX. 

Como breve reseña del autor, decir que era de origen judío, de familia acomodada y que estudió Filosofía en la Universidad de Viena, interesándose por la literatura, tanto desde el punto de vista crítico como creativo. Además de su faceta literaria, Zweig destacó también por sus firmes posiciones éticas en contra de la guerra, que le llevaron durante la I Guerra Mundial a exiliarse a Suiza, donde se estableció como corresponsal. Durante varios años se dedicó a escribir y a viajar, pasando por Alemania y la Unión Soviética, iniciando amistad con varios intelectuales de la época.

Tras el auge del nacionalsocialismo en Austria y Alemania, Stefan se estableció en Londres, ya que su origen judío y sus posiciones pacifistas le situaron en una incómoda posición, siendo prohibida su obra por el régimen nazi. Vivió también en Parìs y viajó por América Latina como conferenciante.

En 1942, convencido de que la Alemania nazi iba a ganar la guerra y sometería al mundo a sus ideales, Zweig se suicidó junto con su segunda esposa. Poco después aparecería “El mundo de Ayer”.

 

¿Por qué leer “El Mundo de Ayer. Memorias de un Europeo”?

Esta obra, considerada por numerosos críticos como la mejor del autor, narra en primera persona el período desde principios del siglo XIX hasta la II Guerra Mundial.  Una Europa previa a la I Guerra Mundial, su desarrollo, el período de entreguerras, la ascensión del nazismo y la Segunda Guerra Mundial.

En una mezcla entre ensayo y autobiografía, Zweig nos explica cómo el bienestar económico y el progreso técnico y científico que se vivía en esa Europa ocultaron la lenta preparación de la Gran Guerra, el tiro de gracia para el “mundo del ayer”, y nos muestra la incredulidad de la población en general, después de medio siglo de paz, respecto a una posible contienda que involucrara a todo el continente.

El autor no profundiza en las razones políticas que provocaron la guerra, sino en el ambiente social e intelectual que se respiraba y en las desastrosas consecuencias que trajo la contienda. Se perdió la fe en las instituciones, los jóvenes dejaron de confiar en sus mayores, se dio la espalda a la tradición y se vivieron años de miseria, hambre y estraperlo. Finalmente, el desorden generalizado fue el caldo de cultivo de regímenes totalitarios, que pretendían devolver la cordura a un mundo desorganizado.

Es un libro que hace reflexionar sobre las sombras que se proyectan actualmente sobre Europa y sobre uno de los grandes males de nuestra sociedad: “la desmemoria”. Hoy vivimos en una relativa comodidad a la que nos aferramos por encima de todo. Nos angustia pensar en poner en riesgo esos pequeños privilegios por intentar cambiar algo de nuestras vidas, y pensamos que nuestra situación actual no puede desaparecer y desembocar en un escenario de horror, pobreza y pérdida de libertades.  

Pero tras la lectura de este libro y comparando el contexto político-social actual y el que se muestra en la obra, descubrimos escalofriantes similitudes, síntomas que nadie advirtió en su momento como peligrosos pero que terminaron por sumir a la sociedad mundial en una de las mayores tragedias que se conocen.

Stefan Zweig supo mirar al pasado para comprender el presente, lección interesante para aplicarla en cualquier época en la que se viva. La historia se repite cíclicamente y ¿es posible que el futuro no muy lejano nos depare ese “aroma de entreguerras” que el autor refleja en esta obra?

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