Imperios generadores e imperios depredadores

“HAY UN MOMENTO SUPERIOR EN LA ESPECIE HUMANA: LA ESPAÑA DESDE 1500 A 1700” HISTORIADOR FRANCÉS HIPÓLITO TAINE

 

La primera consideración que debemos tener en cuenta sobre el imperio español es que fue un imperio generador. Según uno de los grandes filósofos españoles del siglo pasado y padre del materialismo filosófico, Gustavo Bueno, a lo largo de la historia han existido dos tipos de imperios: depredadores y generadores.

¿Qué es un imperio depredador?

Un imperio depredador es aquél que establece pequeñas unidades políticas en los nuevos territorios a partir de las cuales extrae los recursos o materias primas que necesita sin necesidad de compartir el conocimiento, la tecnología y la cultura, y sin ninguna intención de establecer relaciones ni mezclarse con los habitantes del territorio ocupado. De hecho, no sólo no comparte dicho conocimiento, sino que incentiva la brecha entre ambas culturas ya que les sirve como herramienta de opresión. Los asentamientos de los imperios depredadores permanecen aislados de la población originaria, se rigen por leyes, normas y derechos distintos y suelen ser asentamientos de tipo militar (centrados únicamente en extraer recursos) o familiar (con intención de ocupar el territorio con los mismos núcleos familiares del país de origen). Ejemplos de imperios depredadores han sido el inglés, el francés, el holandés y el portugués, entre otros.

Los imperios generadores

Por otro lado, un imperio generador es aquel que comparte su conocimiento, tecnología, cultura y desarrollo con los pueblos conquistados, ya que la principal característica de los imperios generadores es que se mezclan con aquellas culturas que van absorbiendo. Los imperios generadores no se establecen en pequeñas fortificaciones aisladas a partir de las cuales se expanden o expolian, sino que conviven en las ciudades con los propios pueblos originarios, en los que invierten grandes cantidades de recursos (capital, conocimiento y trabajo) para crear infraestructuras que mejoren la vida de todos (caminos, hospitales, universidades…). Otro signo distintivo de muchos imperios generadores es que las leyes y derechos son iguales para todos, ya que los territorios conquistados pasan a ser parte del imperio y sus habitantes, por tanto, son súbditos del imperio con pleno derecho -evidentemente estamos hablando desde un marco teórico, ya que en la práctica no siempre se aseguraron estos derechos; la diferencia que señalamos en este punto radica en las intenciones, la legislación y los mecanismos que los propios emperadores establecen para evitar los abusos, que lógicamente puede diferir de su aplicación práctica-. Como ejemplos de imperios generadores podemos encontrar el imperio de Alejandro Magno, el Imperio Romano, el de Carlomagno y el Imperio Español.

El imperio español como imperio generador

Aprovechamos para realizar un pequeño inciso respecto a la expansión y organización del imperio español, el cual se fue ampliando a base de crear virreinatos, no colonias. Volveremos a esto más adelante, simplemente queremos señalar que hablar de la colonización española durante el periodo de los Austrias es completamente falso, ya que la organización de los territorios conquistados por el imperio español se hacía mediante virreinatos gobernados por virreyes -no colonias-, los cuales se consideraban tan parte del imperio como podía ser cualquier parte de Castilla y los habitantes de dichos territorios, con los que nos mezclamos, gozaban de los mismos derechos que cualquier castellano. Hablar de colonización española desde el siglo XVI es asumir la leyenda negra y pretender comparar al imperio español con el imperio colonial de Inglaterra, Francia u Holanda, que no tuvieron nada que ver con el nuestro, como explicaremos en líneas posteriores.

Y para terminar, retomamos el elemento diferenciador más característico entre los imperios generadores y depredadores: el mestizaje.

Como habían ordenado los Reyes Católicos -y muy especialmente Isabel antes de morir- se debía favorecer y fomentar los matrimonios mixtos con los indígenas. Para los Reyes Católicos, los indios que abrazaran la fe católica eran tan súbditos de Castilla como cualquier vasallo ibérico, por lo que el matrimonio era una excelente forma de convertir a los indios y entrelazar ambas culturas.

Así pues, una vez terminadas las conquistas, los conquistadores se casaban con las hijas de los nobles indígenas, como sucedió por ejemplo con las hijas de Moctezuma.

 

Resumiendo lo expuesto arriba, si bien es verdad que a partir de la llegada y consolidación de los borbones se sustituyeron los virreinatos por colonias, por mucho que los leyendanegristas se esfuercen en equiparar la Monarquía hispánica con imperios depredadores como el británico, el francés o el holandés, cuando los analizamos de cerca no tienen nada que ver. No se parecen ni en la estructura organizativa, ni en términos legislativos, ni en la inversión en la zona conquistada, ni en el trato con los propios indígenas, ni en prácticamente nada. Pero bueno, al fin y a la postre, la técnica del chivo expiatorio siempre ha resultado efectiva.

Como última contextualización sobre la España imperial, antes de comenzar a ver cómo se creó la misma, debemos señalar que el imperio español del siglo XVIII, con la mayor penetración en Norteamérica y las nuevas exploraciones en Alaska y el Pacífico, llegó a ser el cuarto imperio más grande de la historia en cuanto a extensión territorial se refiere, con un total de 20 millones de km², sólo superado por el Imperio británico (31 millones de km²), el mongol (24 millones de km²) y el ruso (23 millones de km²).