Corrección política, batalla cultural y globalismo. Diferencias y similitudes

Corrección política, batalla cultural y globalismo

 

Seguro que en alguna ocasión has oído hablar sobre estos temas, si es que no has profundizado ya en estos términos.

Desde hace algunos años, conceptos como “corrección política”, “batalla cultural” o “globalismo” son bastante comunes en política. Muchas personas los utilizan de una u otra manera, pero muchas veces se desconoce las diferencias y similitudes entre ambas. 

En este artículo introducimos los conceptos, las principales similitudes que comparten y algunos de los principales exponentes en cada uno de los conceptos, aunque muchos de ellos abordan los tres temas. 

 

Diferencias entre globalismo, corrección política y batalla cultural. 

Globalismo

A modo de diferenciación, podríamos definir al globalismo como una teoría de la conspiración que defiende que miembros de la élite política y económica mundial, con intereses comunes, se han alineado para imponer un nuevo orden mundial. 

Este nuevo gobierno mundial establecería una nueva forma de esclavitud controlada a través de la economía, las drogas, la propaganda y, especialmente, a través de la tecnología. Destacando el transhumanismo, aplicaciones de control social como las aplicadas actualmente en China o la imposición del dinero digital y las CBDC.

Entre algunos de sus máximos exponentes podemos destacar a César Vidal, Lorenzo Ramírez, Cristina Martín Jiménez o Daniel Estulín

 

Corrección política

En Políticamente Incorrecto definimos al fenómeno de la corrección política como un movimiento cultural basado en la superioridad moral, en el dogmatismo y en la censura, pero disfrazado de buenismo. “Vemos que detrás de ese buenismo hay por una parte crueldad, por otra parte idiocia y por otra parte el viejo autoritarismo”, tal y como lo definió el gran Antonio Escohotado.

Amparados en supuesta defensa de causas loables, buena parte de las personas políticamente correctas censuran en nombre de la libertad de expresión, no toleran al que consideran intolerante, combaten la discriminación con más discriminación o el racismo con el racismo a otras razas. Extendiendo su imposición a la historia, a la literatura, al cine, al periodismo, al lenguaje e incluso a nuestras relaciones sociales. 

Cabe destacar que aunque originalmente surgió como un movimiento de izquierdas, los dogmas de la corrección política se han extendido a lo largo y ancho de la sociedad y del espectro político. Te dejamos un enlace por si quieres saber qué opinan otras grandes personalidades sobre la corrección política.

Jordan B. Peterson, Axel Kaiser o Javier Benegas son algunos de los autores que más han abordado este tema. 

 

Batalla cultural

La batalla cultural es la reacción de cierta parte de la sociedad frente a determinados postulados de corrientes de izquierda asimilados socialmente sin prácticamente réplica ideológica.

Se trata de una batalla de ideas fundamentada en la lectura y en datos objetivos, estrechamente relacionada con el concepto gramsciano de hegemonía cultural y la conquista del poder a través de las ideas.  

Agustín Laje, Jaime Balmes o Remi Brague son algunos de los autores por donde empezar a profundizar. 

 

Similitudes entre globalismo, corrección política y batalla cultural. 

Aunque no podemos decir que la batalla cultural y la corrección política sean sinónimos, menos aún el globalismo, estas corrientes tienen evidentes similitudes. Ya sea por defensas concretas o por temas donde se ha impuesto la censura políticamente correcta, hay bastantes elementos en común: 

 

Ideología de género

Se oponen a la ideología de género y entienden que el supuesto “feminismo” moderno es un movimiento organizado y financiado internacionalmente por las mismas élites u organizaciones en todo el mundo. Creen que la ideología de género es una ideología pseudocientífica, tóxica y totalitaria que busca imponer su manera de entender las relaciones, el sexo y el género a través de leyes o el adoctrinamiento de los más jóvenes.  

 

Inmigración masiva ilegal

Observan que los fenómenos migratorios tienen grandes intereses económicos para algunas organizaciones y entienden que parte de la inmigración ilegal actual es promovida por dichas organizaciones. Entienden que una inmigración descontrolada sostenida en el tiempo conlleva graves y negativas consecuencias para el país anfitrión, poniendo como ejemplo los casos de Suecia o Francia

Denuncian la falta de transparencia y el trato selectivo de los medios a la hora de abordar las noticias cuando el delincuente es un inmigrante de determinadas características. Defienden una inmigración controlada y con la mayor afinidad cultural posible al país receptor. 

 

Estados elefantiásico

Denuncian el preocupante incremento del tamaño de los Estados durante los últimos años y la evidente preocupación histórica que ello conlleva. Señalan cómo las recientes medidas sanitarias han servido como excusa para limitar la libertad de las personas en favor del Estado y la infantilización de las sociedades occidentales que sólo reivindican derechos en vez de responsabilidades. 

 

Hegemonía cultural

Todos estos movimientos entienden que Occidente está imbuido de una mentalidad neo-marxista que dicta qué es justo, qué es deseable y qué es condenable

Las ideas de las personas que conforman la sociedad, moldean la sociedad misma. Muchos intelectuales de izquierdas han teorizado sobre la necesidad alcanzar el poder infiltrándose en los puntos clave de opinión de la sociedad en vez conquistar el poder por asalto. Abandonar las trincheras y tomar las escuelas, los periódicos o las universidades. 

Dentro de estos teóricos marxistas podemos destacar a Ernesto Laclau, la Escuela de Frankfurt o, el máximo representante del concepto de hegemonía cultural, Antonio Gramsci.

 

Manipulación mediática

Señalan que la inmensa mayoría de los medios de comunicación occidentales pertenecen a un reducido puñado de conglomerados empresariales alineados con el poder político. 

Critican su dependencia de la publicidad para obtener ingresos, su falta de objetividad, su manipulación en favor de las élites y su determinante papel en la polarización de la sociedad y en la propagación del discurso único.

 

Autocensura y “espiral del silencio”

También advierten del incremento de la censura y de la autocensura. Comparten la necesidad de romper lo que la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann denominó como “espiral del silencio”, la cual nos lleva a autocensurarnos por evitar ser tachados de fachas, machistas o cualquier otra palabra mordaza contemporánea. 

 

Somos muchos los que estamos en contra de la imposición de un pensamiento único. La disidencia es mucho más grande de lo que nos quieren hacer creer.

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