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Colectivismo: definición y características

Colectivismo
“Si el siglo XIX fue un siglo de individualismo, se espera que este, el siglo XX, será el siglo del colectivismo y así el siglo del Estado…” Benito Mussolini

¿Qué es el colectivismo?

Es posición filosófica que presupone la superioridad de lo colectivo sobre lo individual. Este punto de vista apoya la teoría de que el interés público triunfa sobre el interés individual, lo que justifica un sistema altamente involucrado por el gobierno en el que los derechos de propiedad no importan.

Definición de “colectivismo”

La Real Academia Española define el término como:

«Doctrina que tiende a suprimir la propiedad particular, transferirla a la colectividad y confiar al Estado la distribución de la riqueza».

Es una forma de pensar que coloca sus prioridades centrales en el grupo o colectivo en lugar del individuo. Asume que la sociedad debe prosperar a través del colectivo y sus intereses. Lógicamente, en detrimento de la propiedad personal.

 

Funcionamiento del sistema

caracteristicas del colectivismoUn sistema colectivista es un régimen de poder centralizado, con un fuerte énfasis en la igualdad universal y poca o ninguna atención a la diversidad individual, por lo que requiere un alto nivel de intervención estatal en la sociedad, procesos de ingeniería social y la implementación de políticas redistributivas. Su retórica se centra en la propiedad común o nacional.

Se cree ampliamente que ideologías como el fascismo o el nazismo son la antítesis del comunismo o el socialismo, pasando por alto todas sus similitudes desde la manipulación de masas hasta la utilización del terrorismo de estado como forma de control social. Este error es común entre personas particularmente ideológicas o que no han tratado el tema en profundidad.

Más allá del debate académico sobre si el nacionalsocialismo alemán y el fascismo italiano son ideologías socialistas, es innegable que ambas son ideologías de carácter colectivista. Veamos por qué.

 

7 características del sistema colectivista

 

1. La esencia del sistema

Esta es una posición filosófica que tiene implicaciones para todas las áreas de la sociedad. Afecta su economía, política y todo elemento cultural. Estos sistemas políticos tienen un impacto tremendo y directo sobre la vida privada de todas las personas. Su punto de partida y rasgo más destacable es la consideración de la comunidad por encima de las personas. En el colectivismo, el individuo vale menos que un grupo de personas o su comunidad. Esta es la mayor diferencia con respecto a otras escuelas de pensamiento. El individuo carece de valor por sí mismo y el único que pueda tener depende del valor del grupo al que pertenece.

2. Superioridad colectiva

Otro elemento clave es la comparación del interés colectivo con el interés individual, argumentando siempre que el colectivo es superior al individuo. La estrategia central del colectivismo es sacrificar todo lo individual contra lo colectivo. De hecho, dicho sacrificio se considera moralmente superior.

3. División y etiquetado de la sociedad

Otro rasgo muy claro es la frecuente distinción de clases sociales. Generalmente se basa en clasificaciones duales: pobres-ricos, burgueses-proletarios, nacionales-extranjeros, mujeres-hombres…

Se ilustra así la obsesión con el manejo de grupos etiquetados de manera que uno es siempre moralmente superior al otro. La disidencia y las personas con ideas “moralmente inferiores” suelen ser perseguidas

4. La manipulación del lenguaje

El lenguaje del colectivismo refleja esta mentalidad a través del uso admirable de palabras que representan grupos de personas: sociedad, clase social, nación, raza, sexo, grupo, hermandad, colectivo, gremio, etc. El uso consistente de esas palabras y sus similares es una manera directa de detectar una mentalidad colectivista en, por ejemplo, discursos políticos.

Sea como fuere, la manipulación del lenguaje no es nuevo ni tampoco exclusivo de estos sistemas.

5. El colectivismo necesita líderes

Para resultar eficaz, necesita líderes con la capacidad de representar y actuar en nombre de la comunidad. Esto presenta un peligro real de que la cúpula dirigente use sus posiciones para beneficio personal, como en cualquier otro sistema.

Un aspecto que no deja de ser curioso es que el colectivismo necesita personas individuales para funcionar como guías del grupo.

6. Multiformidad o la posibilidad de aplicarlo de diversas maneras

El trasfondo de estas ideas, donde el individuo queda etiquetado y supeditado al interés de la mayoría, esta presente en multitud de ideologías y religiones. Abarcando una gran variedad de puntos de vista e ideologías de diferentes intensidades, todos los cuales comparten el denominador común de defender el interés del grupo frente al individual: socialismo, comunismo, nacionalismo, corporativismo, fascismo…

Como introdujimos al comienzo del post, se tratan del mismo perro con distinto collar.

7. sistema centralizado fuerte

La existencia de una institución muy fuerte con el monopolio de la violencia y los aparatos propagandísticos resulta imprescindible a la hora de construir proyectos efectivos de ingeniería social. En este caso influyendo en algunas personas en detrimento de otras, tomando medidas que benefician a los más grandes a expensas de los más pequeños.

Aunque pueda no parecer evidente, si nos paramos a pensar encontramos muchos ejemplos contemporáneos de políticas colectivistas. Las políticas fiscales de impuestos progresivos o los controles de precios, donde el Estado interviene coactivamente bajo el pretexto de “proteger” a los más desfavorecidos, son un buen ejemplo. También podríamos mencionar la expropiación de empresas privada o la censura de determinados medios o personas que difundan ideas propensas a “destruir el bienestar social”.

En resumen

“Cruce de superhombre y bufón, el caudillo hace y deshace a su antojo, inspirado por Dios o por una ideología en la que casi siempre se confunden el socialismo y el fascismo —dos formas de estatismo y colectivismo— y se comunica directamente con su pueblo, a través de la demagogia, la retórica y espectáculos multitudinarios y pasionales de entraña mágico-religiosa.” Mario Vargas Llosa

 

El colectivismo es un modo de pensar que prima al colectivo y sus intereses por encima de los individuos. Afirma tener una base moral superior a la del individualismo al sostener que el bien del grupo es superior al de la persona sola, aplicando un argumento numérico simplista a partir del cual dos personas valen más que una, tres más que dos y así sucesivamente. Pasando por alto que el colectivo emerge de las relaciones entre individuos, tal y como lo sintetiza el filósofo húngaro Tibor Machan: “El colectivismo es un error, en parte, porque no existen capacidades colectivas aparte de las que crean los propios individuos al poner sus facultades individuales y otros recursos al servicio de los demás.”

Asimismo, la acumulación del poder político, económico y cultural se encuentra en un reducido número de personas que son los que realmente ostentan el poder, definiendo cuál es el interés del pueblo, de la nación o cualquier otro.

Con toda la sociedad etiquetada y fragmentada en colectivos, todas las personas son percibidas con una misma identidad, la cual es asignada a el grupo al que pertenecen.

La inmensa mayoría de las ideologías más genocidas y más repudiadas socialmente tienen un denominador común claro: el colectivismo.

 

 

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