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Una crítica sobre la Manipulación de Masas en el siglo XX

Línea Retro manipulación ovejas
Índice dinámico

Introducción a la psicología de masas:

¿No sería posible controlar y sojuzgar a las masas con arreglo a nuestra voluntad sin que éstas se dieran cuenta? Edward Bernays, Propaganda, 61

 

Políticamente Incorrecto manipulacion oveja

Si estás visitando nuestra página web, probablemente te hayas dado cuenta de que vivimos en un mundo tremendamente complejo donde la manipulación está a la orden del día. Los seres humanos somos manipulables y, de hecho, somos manipulados diariamente.

Nuestro ciclo vital está estrechamente relacionado con la persuasión, ya que en todas las etapas de nuestra vida buscamos convencer a los que nos rodean para conseguir nuestros objetivos: cuando somos niños, intentamos convencer a nuestros padres; cuando vamos creciendo, tratamos de persuadir a las personas que nos gustan para que pasen tiempo con nosotros; inclinamos las opiniones de nuestros amigos para hacer los planes que nos apetecen; convencemos a nuestra pareja para ir de vacaciones a donde queremos; persuadimos a nuestros hijos para que coman saludable y estudien… la persuasión es la clave para conseguir que nuestras demandas tengan mayores probabilidades de ser escuchadas y realizadas. 

Las empresas hacen lo mismo. Todos los días nos bombardean infinidad de marcas con anuncios en vallas publicitarias, en la televisión, la radio, las redes sociales, en los medios de comunicación… en estos anuncios se analiza hasta el más mínimo detalle: se estudia al público objetivo al que va dirigido, sus hábitos y costumbres, qué hacen en su día a día, qué otros productos y marcas consumen, qué ideas tienen, en qué consiste su trabajo y cuánto ganan, con quién se relacionan, qué programas o series consumen, de qué medios de comunicación se informan… dependiendo del análisis inicial, se adaptará una estrategia comunicativa que explote diferentes aspectos persuasivos para crearnos una necesidad o convencernos de comprar su producto y no el de la competencia.

En términos políticos, funciona exactamente igual. Nuestro sistema democrático actual reduce a los ciudadanos a simples votantes a los que hay que persuadir para que apoyen a un partido determinado. Se analiza al electorado, sus costumbres y tradiciones, su nivel socioeconómico y cultural, sus necesidades, inseguridades, rivalidades, miedos, aspiraciones, deseos… en base a lo cual, se establece una estrategia de comunicación -donde abundan las medidas populistas- para atraer al mayor número de votantes afines a un determinado programa electoral -el cual no están obligados a cumplir y, de hecho, lo raro es que lo cumplan-, y que acaben votando a un determinado partido político. Manipular al ciudadano y conseguir su voto es básico para alcanzar el poder pero, ¿cómo nos manipulan? ¿acaso son más listos e inteligentes que nosotros?  

Solo hay que navegar un poco por internet o poner el telediario para darse cuenta de que la respuesta es no. Ni son más listos, ni son más inteligentes que nosotros. La única diferencia reside en que los políticos, con sus asesores e ideólogos, han estudiado a los teóricos de la psicología de masas y los múltiples estudios en diferentes campos sobre el comportamiento humano -sociología, psicología, análisis de datos…-, por lo que han adquirido un conocimiento pormenorizado sobre cómo funciona el ser humano y cómo conseguir que haga lo que ellos quieren –la diferencia reside en el conocimiento, como ha ocurrido a lo largo de la historia-.

Desde finales del siglo XIX se empezó a estudiar cómo piensa, cómo se relaciona y cómo actúa el ser humano cuando se une a grupos con mayor número de personas y objetivos e ideas comunes –masas-, tomando como base la experiencia de diferentes episodios históricos. Durante el siglo XX estos estudios se perfeccionaron y se aplicaron al ámbito comercial y político con “tremendo éxito” –propaganda-, transformando a la sociedad en una sociedad consumista como la actual y emergiendo dictaduras totalitarias que sabían cómo manejar a las masas a su antojo. Fueron sucediendo diferentes avances tecnológicos que permitieron ampliar la difusión y el alcance de los mensajes hasta límites insospechados -desde la prensa escrita hasta el teléfono móvil, pasando por la radio o la televisión- junto con nuevas tecnologías y métodos que permitieron un conocimiento aún más exhaustivo de los individuos que forman las masas. 

En el siglo XXI, la manipulación de masas y la persuasión juegan un papel prioritario en nuestro sistema actual y, mientras muchas personas no saben ni de qué se trata, otras muchas lo aprovechan para conseguir sus intereses. Hoy en día estamos más expuestos que nunca a la manipulación: somos manipulables mediante la tecnología, el lenguaje, la cultura, los medios de comunicación, la política… y por lo general, ni nos damos cuenta.

 

El objetivo de Políticamente Incorrecto con esta crítica es ofrecer al lector un conocimiento general sobre la manipulación de masas y algunas técnicas concretas comprobadas científicamente para intentar, a través del conocimiento, ser personas cada vez menos manipulables. Para lo cual, dividiremos esta crítica en dos partes: la primera irá orientada a conceptos y aspectos teóricos de la manipulación de masas con ejemplos históricos del siglo XX para, en la segunda parte, abordar cómo nos manipulan en el siglo XXI tomando como ejemplo España

En esta primera parte, abordaremos algunos de los conceptos más relevantes sobre las masas de autores como Gustave Le Bon, Sigmund Freud o Edward Bernays, cuyos estudios, contextualizamos con algunos apuntes de Antonio Escohotado y Juan Ramón Rallo, además de profundizar en algunas de las técnicas señaladas por el coronel Pedro Baños -experto español en geopolítica-. Aunque pueda ser más tediosa, recomendamos abordar la primera parte para tener una visión más concreta y amplia de los mecanismos y técnicas utilizadas.

Como siempre, para un estudio más en profundidad sobre los diferentes temas tratados recomendamos ir material recomendado y, muy especialmente, a la bibliografía que conforma esta crítica. 

 

Comienza el estudio de las masas: 

El siglo XIX fue un siglo de grandes progresos para la sociedad: se consolidaron ciudades industriales, se produjo una emigración del campo hacia las mismas, comenzó a reducirse la miseria y la pobreza en el mundo -al comienzo del 1800, el 94% de la población vivía en la pobreza extrema respecto  a comienzos del siglo XX, que se situaba en un 82% y, hoy en día, en torno a un 5-10% de la población mundial-, junto con la reducción del analfabetismo y el aumento de la salud y la esperanza de vida.  Entre todos estos cambios para el ser humano, también se produjeron importantes avances en el campo de la ciencia, donde emergieron diferentes autores -generalmente en los ámbitos de la medicina y las recién creadas sociología y psicología- que comenzaron a interesarse por el comportamiento de los individuos y, especialmente, el comportamiento de éstos al introducirse en grupos con mayor número de personas

Fue entonces cuando comenzaron a surgir autores como Wilhelm Wundt (1832-1920), Gustave Le Bon (1841-1931), Freud (1856-1939), Scipio Sighele (1868-1913), William Mc.Dougall (1871-1938) o Wilfred Trotter (1872-1939), entre otros. Nuestra crítica se basa en el estudio de los dos autores que consideramos más importantes al respecto, así como sus obras más características sobre el tema que nos ocupa: Gustave Le Bon y su obra “Psicología de las masas” y Sigmund Freud, con “Psicología de las Masas y Análisis del Yo”. Sin ánimo de ser exhaustivos, explicaremos los principales conceptos y características atribuidas a las masas por Le Bon y las posteriores aportaciones de Freud en relación al psicoanálisis, intentando hacer esta parte teórica lo más concisa y amena posible -recomendamos leer esta parte para entender e identificar su posterior aplicación en los estados totalitarios del siglo XX y otros paralelismos que podemos encontrar hoy en día-.

 

Gustave Le Bon: Psicología de Las masas

“No deberíamos quejarnos demasiado de que las masas estén más bien guiadas por consideraciones inconscientes y no dadas al razonamiento. Si en ciertos casos hubieran razonado y consultado sus intereses inmediatos, es posible que no hubiera surgido una civilización sobre nuestro planeta y la humanidad no tendría Historia.” Gustave Le Bon

 

Gustave Le Bon (1841-1931) fue un sociólogo francés que llevó a cabo grandes avances en el campo de las relaciones sociales y la dinámica grupal. Entre sus diferentes estudios, destacaremos la obra de Psicología de las Masas (1895) donde estudió el comportamiento de los seres humanos cuando se agrupan en masas. 

Según el autor, todas las grandes figuras de la historia han sido conductores de masas que, con mayor o menor conocimiento al respecto, ejercieron cierto poder hipnótico sobre las mismas, lo que permitió moldear la historia tal y como la conocemos. Le Bon se basó en el estudio de múltiples episodios históricos y figuras de diferentes culturas y, muy especialmente, en el periodo de la Revolución Francesa de donde sacó importantes conclusiones que servirían como base tanto para los estudios de futuros autores, como para su aplicación práctica en política -no abordaremos ejemplos concretos al respecto pero, el análisis de Le Bon sobre la Revolución Francesa y la lectura de otros autores que abordan este periodo a partir de fuentes primarias, resulta un ejercicio muy interesante para comprender el comportamiento de las masas que explicaremos a continuación-.

Sin entrar a fondo en todos los conceptos, términos y ejemplos del autor, explicaremos aquellos conceptos que consideramos especialmente interesantes para entender el funcionamiento de las masas y su posterior aplicación práctica. Siguiendo la obra de Le Bon, dividiremos este apartado en: la mente de las masas, opiniones y creencias y clasificación de las masas.

 

La mente de las masas: 

  • 1. Introducción al concepto de masa y la ley psicológica de su unidad mental:

Las masas, cuya definición ordinaria significa “muchedumbre”, entendido como una reunión de individuos de cualquier nacionalidad, sexo, raza o profesión, toma un sentido diferente desde el aspecto psicológico, donde bajo ciertas circustancias, una aglomeración de personas presenta características diferentes a las que presentarían los individuos de forma aislada, donde se unen los sentimientos e ideas de los diferentes individuos formando transitoriamente una mente colectiva.

Dicha aglomeración forma lo que el autor denomina como masa psicológica, una especie de ser independiente que está sujeto a la ley de unidad mental de las masas. Según el autor, para que una agrupación de personas se convierta en una masa psicológica, se deben dar diferentes factores como un objetivo o sentimiento común, desaparición de la personalidad consciente del individuo y la orientación de los sentimientos y pensamientos en un sentido definido.

Una vez formada la masa psicológica, ésta adquiere ciertas características generales y otras características particulares que dependen de los individuos que la componen y la homogeneidad de los mismos. Resumiendo las características generales de todas las masas que analizaremos a continuación, los principales puntos son:

  • La masa es siempre intelectualmente inferior al individuo aislado. 
  • Son especialmente susceptibles a los sentimientos y emociones
  • Habitualmente son masas criminales, aunque también pueden ser heroicas. Depende de la sugestionabilidad a la que sean expuestas. 
  • Son irracionales y, por ende, especialmente contradictorias en algunos aspectos.

 

 

  • 2. Sentimientos y moral de las masas (características generales):

“Un orador que quiera movilizar a una masa deberá hacer un uso abusivo de afirmaciones violentas. El exagerar, el afirmar, el recurrir a repeticiones y el nunca intentar demostrar cosa alguna por medio de razonamientos, son los métodos de argumentación bien conocidos por los oradores de actos públicos.” Gustave Le Bon

 

Impulsividad, irritabilidad, inestabilidad, ausencia de juicio o espíritu crítico

La masa se guía casi exclusivamente por motivos inconscientes y es esclava de los estímulos exteriores que recibe, los cuales pueden generar una u otra respuesta. Con los estímulos apropiados, su inestabilidad y su propensión a la sugestión puede llevarles a pasar de un extremo al otro en cuestión de segundos. Son tan impulsivas que el individuo envuelto en la masa psicológica pierde el sentido para el interés personal. Carecen de premeditación y paciencia, son completamente impulsivas y frenéticas aunque estos sentimientos no perduran en el tiempo. No admiten nada que pueda imponerse entre su deseo y la realización del mismo, la superioridad numérica de la masa les envuelve en una sensación de indestructibilidad e impunidad. La intensidad de estas características son de las que más varían en función de la raza de los individuos que compongan la masa -según el autor, existen diferencias notables entre, por ejemplo, una masa latina y anglosajona-.  Para Le Bon todas las masas tienen características femeninas, pero es en las latinas donde estas características están más acentuadas, de forma que “quienquiera que confíe en ellas, puede rápidamente obtener un destino brillante, pero al hacerlo estará perpetuamente bailando al borde de un precipicio con la certeza de ser despeñado por él algún día”.

 

Son crédulas y fácilmente influenciables mediante sugestión

Las masas son especialmente obedientes a aquella figura que identifiquen como la autoridad -el líder-. Son especialmente sugestionables, lo que eleva enormemente la velocidad de contagio entre una idea inicial y su asimilación por el resto de miembros. Son especialmente sugestionables mediante el sentido de la vista, y su elevada credulidad e imaginación hacen que, evocando imágenes en su mente, la masa tome esas imágenes como realidad -en este punto, el autor hace un análisis muy interesante, en el que no vamos a entrar por falta de tiempo, sobre la imposibilidad de dar crédito al testimonio de las masas en procesos legales-.

 

Exageración y espontaneidad de los sentimientos

Similar a los hombres primitivos, las masas son de carácter muy simple y exagerado. Cualquier acción exagerada o desmedida se contagiara rápidamente entre sus miembros. El factor numérico aflora sentimientos de impunidad respecto a sus acciones: cuantos más miembros tenga la masa, mayor será la sensación de impunidad. Las masas no dudan ni son abordadas por incertidumbres. Tienen sentimientos excesivos que les llevan a realizar actos extremos. Nunca presentan moderación.

 

Son dictatoriales, intolerantes y conservadoras

Son muy serviciales, dóciles e impresionables frente a la autoridad fuerte del líder. No atienden a razones ni argumentos contrarios a los suyos, sólo responden a sentimientos simples y extremos. Los instintos momentáneamente revolucionarios que puedan sentir no les impide ser extremadamente conservadoras. Son hostiles al cambio y al progreso. El carácter dictatorial e intolerante, sentimientos asumidos con especial facilidad y espontaneidad por las masas, vuelve a entrar en valor la raza, donde todas las masas comparten estas características pero no en la misma intensidad –”Es especialmente en las masas latinas que el autoritarismo y la intolerancia se manifiestan en la mayor medida”, comenta el autor-.

 

No tienen una moralidad definida

El comportamiento y la moral depende de los estímulos y la sugestión a la que sean expuestas. Generalmente, depende del interés personal de su líder, pudiendo ser tanto extremadamente crueles y sanguinarias, como heroicas y valientes.

 

  • 3. Ideas, raciocinio e imaginación de las masas

“toda civilización es el resultado de un pequeño número de ideas fundamentales que rara vez se renuevan. (…) [las] grandes perturbaciones históricas son, por regla, el resultado de cambios en esas ideas fundamentales.” Gustave Le Bon

 

Ideas de las masas

En este punto únicamente haremos referencia a la transformación a la que se deben someter las ideas complejas para la asimilación de la masa y la influencia social de las ideas.

Respecto a las ideas, el autor diferencia entre ideas accidentales (de carácter pasajero, fruto de la influencia del momento) e ideas fundamentales (ideas perdurables y heredadas que forman la sociedad). Para la asimilación de cualquier idea, ésta debe ser simplificada lo máximo posible y no exigir compromiso alguno, evocadas mediante imágenes, las ideas serán asimiladas de forma más sencilla. Lógicamente, la asimilación de nuevas ideas fundamentales es un proceso largo, a menudo generacional, pero que tiene un enorme impacto tanto en individuos aislados como en masa. 

En cuanto a la influencia de las mismas, para conseguir una influencia total de la idea respecto al individuo ésta debe haberse convertido en sentimiento, aunque los diferentes sentimientos puedan llegar a ser tremendamente contradictorios entre sí. Las ideas accidentales podrán conducir a la masa durante un tiempo determinado en función de la voluntad del líder pero, las fundamentales, son las que operan dentro del individuo en un plano inconsciente.

 

Poder de raciocinio

Las masas son incapaces de razonar como lo haría el individuo aislado, por lo que son tremendamente complicadas de influenciar mediante la razón. El razonamiento de éstas es de un orden muy inferior, el cual se basa en la sucesión de las ideas que asocian y la generalización de casos particulares, ambos razonamientos son a los que suelen aludir los manipuladores de masas -típica estrategia demagógica-  

 

”Son argumentos de este tipo [asociación de ideas aparentemente relacionadas y la generalización de casos particulares] los que ofrecen a las masas quienes saben cómo manejarlas. Son los únicos argumentos por medio de los cuales las masas pueden ser influenciadas.” Gustave Le Bon, Psicología de las Masas

 

La imaginación de las masas

La imaginación es una fuerza especialmente poderosa en las masas, las cuales están especialmente interesadas en acontecimientos maravillosos como leyendas o mitos. La imaginación figurativa de las masas es muy poderosa, activa y muy susceptible de ser impresionada especialmente a través de imágenes, las cuales permanecen inconexas entre sí. Si los sentimientos provocados por las imágenes son muy fuertes, pronto se convierten en acciones.

En cuanto a la imaginación popular y la relación con los hechos, el autor explica que no son los hechos los que impactan en la imaginación de la masa, sino la forma en que suceden y cómo son comunicados.

 

“Todos los grandes hechos históricos, el surgimiento del budismo, del cristianismo, del Islam, la Reforma, la Revolución Francesa y, en nuestros tiempos, la amenazante invasión del socialismo son las consecuencias directas e indirectas de fuertes impresiones producidas sobre la imaginación de las masas” Gustave Le Bon, Psicología de las Masas.

 

Opiniones y creencias de las masas:

Dentro de las opiniones y creencias, analizaremos los factores remotos e inmediatos de la opinión, los conductores de masas, sus medios y la importancia del prestigio.

 

  • Factores remotos de la opinión de las masas

Los factores remotos de opinión son aquellos que preparan el campo sobre el cual germinarán diferentes ideas cuyas consecuencias son asombrosas -para bien o para mal-. Son factores preliminares de larga duración que actúan sobre el inconsciente de la masa y vuelven asumibles algunas convicciones mientras otras se vuelven profundamente refractarias -las ideas fundamentales comentadas anteriormente formarían parte de los factores remotos-.

 

Dentro de los factores remotos encontramos diferentes tipos:

1. La Raza

Es el factor más importante en cuanto a la influencia predominante que ejerce sobre la masa. Es un factor ajeno a causas o acontecimientos sociales ya que deriva de los ancestros, y es el principal elemento diferenciador entre diferentes masas.

2. Tradiciones

Representan las ideas, necesidades y sentimientos del pasado; son la síntesis del espíritu de la raza y tienen una elevada importancia social. Aunque la espontaneidad de sus actos pueda parecer lo contrario, las masas son las principales conservadoras de las tradiciones, especialmente las masas pertenecientes a castas.

3. El tiempo

Es el pilar sobre el que se sustentan las opiniones y creencias de las masas, ya que de él nacen, crecen y mueren las diferentes creencias. El tiempo es el factor que prepara y madura las diversas opiniones y creencias de la masa, es por esto que algunas ideas resultan irrealizables en unas épocas y en otras no.

4. Instituciones políticas y sociales

Tienen un peso relativamente pequeño como factores remotos, ya que son efectos y no causas.

5. Instrucción y educación

Es otro factor remoto aunque tampoco tienen una influencia especialmente fuerte en la masa -ya hemos visto que la masa reduce el nivel intelectual de los individuos que la forman hasta igualarlo en niveles bajos-. En este punto, el autor realiza otra crítica que se ha visto confirmada por el tiempo, sobre el sistema de educación latino, ya que dice basarse en la memorización constante de libros de texto sin que en ningún momento su iniciativa personal y análisis crítico entren en juego -no parece que desde el siglo XIX hayamos avanzado mucho a este respecto-.

“En lugar de preparar hombres para la vida, las escuelas francesas solamente los preparan para ocupar funciones públicas en las cuales el éxito puede ser obtenido sin ninguna necesidad de auto-dirección o la más mínima chispa de iniciativa personal.” Gustave Le Bon, Psicología de las Masas

 

  • Factores inmediatos:

Los factores inmediatos en las opiniones y creencias de las masas son aquellos que, operando desde la superficie del largo e imprescindible trabajo preparatorio de los factores remotos (donde afloran sentimientos e ideas), dan la forma final a la idea y la llevan a la acción.

 

1. Imágenes, palabras y formas

Ya hemos visto la imaginación de las masas y su particular capacidad de impresión mediante las imágenes pero, al no tener imágenes siempre a mano, se puede conseguir el mismo efecto mediante un riguroso uso de palabras y fórmulas. No todas las palabras y fórmulas tienen el poder de evocar imágenes, de la misma forma que el significado de las palabras varía en función del tiempo y la cultura. Le Bon señala que es preciso identificar qué palabras son bien recibidas por las masas en la época correspondiente y cuáles se deben evitar. 

2. Ilusiones

Según Le Bon, las masas siempre han sido proclives a asimilar las ilusiones, y es a los hombres fabricantes de estas ilusiones a los que más templos y estatuas se han erigido a lo largo de la historia. Las masas no buscan verdades sino ilusiones y, si estas ilusiones que las han seducido vienen de un error, deificarán el error antes que renunciar a la ilusión. Por ejemplo, según el autor, la popularidad del socialismo se debe a este factor: “y la razón por la cual el socialismo es tan poderoso hoy en día es que constituye la última ilusión que todavía sigue siendo vital. A pesar de todas las demostraciones científicas, continúa creciendo. Su principal fuerza consiste en que es liderado por mentes lo suficientemente ignorantes de cómo son las cosas en realidad como para temerariamente prometerle la felicidad a la humanidad. (…) Quienquiera que sea capaz de proveerlas de ilusiones será fácilmente su amo; quienquiera que atente destruir sus ilusiones será siempre su víctima.”

3. Experiencia

Constituye casi el único proceso mediante el cual una ilusión puede ser destruida en la mente de las masas, pero es necesario que tenga lugar a una escala muy grande y frecuentemente repetida en el tiempo. Se basa en demostrar hasta qué punto ideas establecidas en las masas resultan ser erróneas mediante la continua evidencia de la experiencia.

4. Razón

Tiene una nula influencia sobre las masas, ya que éstas solo pueden ser persuadidas a través de sus sentimientos inconscientes. Los oradores que saben utilizar a las masas, apelan a los sentimientos y nunca a la razón. Para movilizarlas, se debe comprender sus sentimientos, compartirlos y luego modificarlos mediante asociaciones rudimentarias, divinizando constantemente los sentimientos en el discurso y modificando el lenguaje en función del interlocutor.

 

  • Conductores de masas, medios de persuasión y prestigio

“En el caso de las masas humanas el jefe con frecuencia no es nada más que un pandillero o un agitador, pero como jefe juega un papel importante. Su voluntad es el núcleo alrededor del cual obtienen identidad y se agrupan las opiniones de la masa.” Gustave Le Bon, Psicología de las Masas

 

Conductores de masas

Las masas tienen una necesidad instintiva de obedecer a un único conductor o líder. Los líderes suelen ser personas despóticas y crueles, ya que la amabilidad es identificada por la masa como un signo de debilidad. Sólo los conductores pueden inyectar fe a las masas y organizarlas, quedando las acciones de éstas sujetas a la voluntad del líder. Por lo general, los conductores de masas suelen ser hombres más de acción que de letras, que pueden ser de dos tipos en función de si su fuerza de voluntad es duradera o efímera.

 

Medios de persuasión

Los conductores se basan principalmente en la afirmación, repetición y contagio. Una afirmación simple y concisa, ajena a cualquier evidencia es una forma sencilla de introducir ideas en las masas. Dicha afirmación, repetida incesantemente, se convertirá en una verdad absoluta sin necesidad de demostrarla. Cuando esta afirmación ha sido repetida lo suficiente pasa a ser una opinión establecida, a partir de la cual surge el poderoso efecto del contagio en toda la sociedad. Inoculando ideas en los estratos más bajos de la sociedad pronto se expanden hasta las más altas, convirtiendo una opinión popular en opinión general

 

Prestigio

El prestigio “es una suerte de dominio ejercido sobre nuestra mente por un individuo, una obra o una idea”. La característica principal del prestigio es la de impedirnos ver las cosas de forma objetiva, paralizando nuestro sentido crítico. Es la cualidad que más impresiona a las masas y, por ende, la más importante que debe tener un conductor de masas. Le Bon establece una diferencia fundamental entre el prestigio adquirido y el prestigio personal, siendo este último el más raro y a su vez el más fascinante y magnético, el cual tuvieron todos los grandes personajes de la historia.

 

Clasificación de las masas

Sin entrar de forma detallada en la clasificación de las masas, que consideramos más relevante a nivel teórico que práctico para el objetivo de esta crítica, Le Bon las diferencia en dos clases: masas heterogéneas y masas homogéneas. 

 

  • Masas heterogéneas:

Son aquellas que presentan diferentes variedades de sujetos dentro de las mismas, de cualquier profesión, ideología o nivel intelectual.

Para el autor, en este tipo de masas la raza juega un factor fundamental, y afirma que “debería ser considerada como una ley esencial que las características inferiores de las masas son tanto menos acentuadas cuanto más fuerte es el espíritu de la raza”

Dentro de este tipo, Le Bon diferencia entre:

  • Masas anónimas, como por ejemplo las masas callejeras.
  • Masas no anónimas, como las asambleas deliberantes o los jurados, por ejemplo.

 

  • Masas homogéneas: 

Masas compuestas por individuos con características similares, donde diferencia tres tipos:

  • Sectas, conectados por creencias comunes. Ej: sectas políticas o religiosas.
  • Castas, compuestas por individuos de una misma profesión y una educación y status social similares. Ej: casta militar, sacerdotal o política.
  • Clase, formadas por individuos con un nivel de educación, hábitos e intereses casi idénticos. Ej: clase media o clase agrícola.

 

 

Sigmund Freud: el poder de lo inconsciente

“En todo ser humano hay deseos que no quiere comunicar a otros, y deseos que no quiere confesarse a sí mismo.” Sigmund Freud

Políticamente Incorrecto sigmund freud

 

Sigmund Freud (1856-1939) fue un médico judío especializado en neurología que, atraído por el inconsciente del ser humano y las técnicas de hipnosis e interpretación de los sueños, desarrolló lo que hoy conocemos como psicoanálisis

Se le conoce como un autor rebelde y combativo, que nunca le importó ir a contracorriente o afrontar desafíos difíciles para conseguir sus objetivos. Buena prueba de ello es que cuando era un joven estudiante, aprendió el castellano de forma autodidacta para leer Don Quijote. Una curiosidad sobre el autor es que, aunque actualmente todos hemos oído hablar de Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis comenzó a ser célebre casi de anciano.

 

Freud es uno de los autores más influyentes del siglo XX y sus estudios, aún siendo contrarios a la esencia del comunismo, fueron revisados y tomados por teóricos marxistas posteriores en un intento de renovar el marxismo -recogido en la segunda parte de esta crítica en el apartado manipulación cultural-. Además es, sino el primero, uno de los primeros autores que hablaron sin tapujos sobre las relaciones sexuales y, en el caso freudiano, su relación con el inconsciente.

 

Por otro lado, también estudió el comportamiento de las masas aplicado a su teoría del psicoanálisis, el cual plasma en “Psicología de las Masas y Análisis del Yo”. Freud toma como referencia los estudios de autores anteriores, especialmente los de Le Bon, que define como obra que goza de justa celebridadPsicología de las masas fue un superventas y la edición que Freud cita corresponde a la vigesimoctava edición francesa-. A diferencia de otros autores que explican el comportamiento de las masas bajo un origen social, Freud defiende que proceden del individuo.

 

Sin entrar a fondo en sus teorías, prestaremos especial atención a las que más tienen que ver con las masas y los posteriores intelectuales marxistas: Ello, yo superyó; libido y las masas organizadas.

 

Teoría del Ello, yo y superyó

Se basa en la existencia de tres estructuras psíquicas, cada una con sus propios intereses, que van chocando entre sí y de cuya fricción surge nuestra forma de pensar y actuar.

  • El Ello hace referencia a la primera capa, la cual está presente desde el momento en que nacemos, dominada por el placer inmediato y los instintos básicos. 
  • El Yo es la estructura que aparece a partir de los dos años de edad y está regida por el principio de realidad, cuya función es evitar las consecuencias negativas derivadas por los excesos del Ello y las restricciones del Superyó a largo plazo.
  • El Superyó es la estructura que más tarda en surgir, la cual aparece a partir de los tres años de edad fruto del proceso de socialización. Acorde a cumplir las reglas morales, el superyó atiende al desarrollo de la perfección y del bien. 

 

Para Freud, el equilibrio de estas estructuras es la clave para la salud mental, siendo los desequilibrios de estas estructuras psíquicas los detonantes de las diferentes enfermedades mentales: histeria, manías, fobias, neurosis, psicosis… En lo que a las masas se refiere, dependiendo del tipo de masa, predominarán unas estructuras u otras.

 

“Lo consciente es una frágil película de recuerdos encubridores, agitada por ánimos preconscientes y subconscientes de insuperable tenacidad, que imponen a cada paso soluciones de compromiso entre lo deseado y lo deseable, el placer y la necesidad.” Antonio Escohotado, Los Enemigos de Comercio III, 353.

 

La libido:

Según el propio autor, “la libido es un término perteneciente a la teoría de la afectividad. Designamos con él la energía -considerada como magnitud cuantitativa, aunque por ahora no mensurable- de los instintos relacionados con todo aquello susceptible de ser comprendido bajo el concepto de amor”. El concepto de libido de Freud explica la relación de las masas entre sí, al cual Le Bon le dio el nombre de sugestionabilidad.

Para Freud, los vínculos de amor son una parte importante en la esencia de las masas, que están gobernadas por dos clases de lazos afectivos: los que le unen al líder y los que unen a los diferentes individuos entre sí.

La libido surge del Ello y es mediante el Yo que busca satisfacer sus impulsos de una forma acorde a las exigencias sociales. Por su parte, el superyó priorizará los aspectos morales frente a la libido.

A medida que profundizaba en su pensamiento, Freud relacionó la libido al Eros -”impulsos de vida”- como concepto antagónico del denominado Thánatos -”impulsos de muerte”-.

 

Masas organizadas

A la hora de establecer los diferentes tipos de masas, Le Bon toma como referencia los estudios de McDougal donde se diferenciaban dos tipos de masas: las masas espontáneas o multitudes, que son excitables, impulsivas y fáciles de conducir y las masas organizadas o artificiales, que son estables en el tiempo, están organizadas, tienen tradiciones y sus miembros desempeñan diferentes funciones. 

Los ejemplos de masas artificiales que Freud ofrece son la iglesia y el ejército. Reciben el nombre de masa artificial porque surgen de una fuerza exterior que las mantiene como instituciones permanentes. Dentro de sus características, Freud destaca que están altamente organizadas y disciplinadas, en ambas existe la ilusión de un jefe invisible que cuida de todos los integrantes de la masa por igual (Dios – Jefe del Ejército) y se produce una restricción del narcisismo entre sus miembros, fruto de los lazos libidinales de la masa.

La teoría del psicoanálisis de Freud la continuarían tanto sus seguidores como sus familiares. Su hija Anna Freud reanudará sus estudios en el campo de la medicina y su sobrino, Edward Bernays, aplicaría los conocimientos de su tío sobre el inconsciente de las masas en el ámbito político y comercial.

 

 

Edward Bernays: propaganda y relaciones públicas

“El estudio sistemático de la psicología de masas reveló a sus estudiosos las posibilidades de un gobierno invisible de la sociedad mediante la manipulación de los motivos que impulsan las acciones del hombre en el seno de un grupo.” Edward Bernays, Propaganda, 61

 

Políticamente Incorrecto bernays

Edward Louis Bernays (1891-1995) es uno de esos personajes históricos, a menudo desconocido por el público en general, cuya influencia cambió y moldeó el mundo tal y como lo conocemos hoy -al menos la sociedad occidental-. 

De origen judío y nacido en Austria, emigró a Estados Unidos con su familia cuando era un niño. Fue creciendo e interesándose en el mundo de la comunicación y la publicidad donde aplicó la psicología de masas y los estudios de su tío Sigmund Freud, cambiando la forma de hacer publicidad a como la conocemos en la actualidad.

 

Modelo de sociedad consumista

Hasta Bernays, los anuncios publicitarios apelaban al lado racional del ser humano: enumeraban las utilidades de su producto, las ventajas frente a la competencia, sus diferentes usos prácticos, el ciclo de vida, su duración, resistencia… Bernays, atendiendo a los estudios de Le Bon, Trotter y su tío Freud, entre otros -a los cuales referencia directamente en sus libros-, decidió atacar al inconsciente de las personas, explotando sus sentimientos, miedos, deseos y necesidades para que comprasen sus productos e hiciesen lo que él quería. Tuvo semejante éxito que cambió las reglas del juego. Si hay una persona que transformó los Estados Unidos al modelo consumista que conocemos hoy en día -y el cual se exportó a casi la totalidad del globo-, esa persona fue Edward Bernays.

 

Propaganda y relaciones públicas

No sólo eso, también creó los conceptos de propaganda y relaciones públicas, lo que hoy conocemos como marketing político -las palabras cambian su significado conforme se quedan obsoletas o toman significados peyorativos, como veremos en la segunda parte de este análisis sobre la manipulación mediante el lenguaje-. Tal era su conocimiento sobre la manipulación de masas que trabajó como asesor de relaciones públicas para diferentes Presidentes de los Estados Unidos como Coolidge, Roosevelt, Hoover y Eisenhower, además de las principales multinacionales americanas y empresarios como Henry Ford o la familia Rockefeller. Algunos dictadores, siempre abiertos a aprender nuevas formas de control y manipulación, también solicitaron sus servicios. A este respecto destacamos al dictador nicaragüense Somoza, Francisco Franco o el propio Hitler – “Aparentemente no sabe que soy judío” espetó públicamente Bernays-. Siguiendo con el dictador nazi, destacamos que su ministro de propaganda, Joseph Goebbels, afirmó en diferentes ocasiones consultar las obras de Cristalizando la opinión pública (1923) y Propaganda (1928) de Bernays.

 

Algunas de sus campañas más características

Su ámbito de actuación se extiende desde de la política nacional a la internacional, pasando por campañas comerciales en diferentes países, especialmente en Estados Unidos. Entre todos sus logros manipulando a las masas, algunas de sus actuaciones más características son: 

 

  • Campaña para la marca de tabaco Chesterfield

En esta campaña Bernays trabajo para Chesterfield donde consiguió, literalmente, doblar el mercado y los consumidores potenciales del mismo. Mediante diferentes estudios psicológicos y sociales, eliminó el tabú de que fumar era un acto únicamente de hombres -que hasta entonces lo era- y, aprovechando los movimientos sufragistas de finales de la segunda década, creó la asociación entre fumar y empoderamiento de la mujer, fomentando que las mujeres fumaran y multiplicando el mercado por dos para Chesterfield.

 

  • Derrocamiento del presidente de Guatemala en 1954

Otra de sus acciones más conocidas es el derrocamiento de Jacobo Árbenz Guzmán a través de campañas mediáticas. En este caso, su cliente fue la empresa United Fruit Company (UFCO) -actual Chiquita Brands International-, la cual era una empresa estratégica para EEUU a la que le habían expropiado diferentes terrenos. Bernays asoció al presidente Árbenz Guzmán con la URSS e hizo creer que pretendía expandir la dictadura comunista por Iberoamérica -la cual, paradójicamente, llegaría cinco años más tarde en Cuba con la ayuda del gobierno norteamericano-.

 

Sin profundizar más en el padre de la propaganda y las relaciones públicas, queremos cerrar este tema resaltando la evidente relación entre los autores explicados al comienzo de la crítica, sus estudios, y la gran influencia directa que ejercieron en algunos de los episodios más conocidos del siglo pasado. Veamos algunos ejemplos:

 

Ejemplos históricos de manipulación durante el siglo XX

“La clase dominante hoy tiene bajo su influencia las escuelas y la prensa, y por lo general también la Iglesia. Esto les permite organizar y gobernar las emociones de las masas, y convertirlas en su instrumento.” Albert Einstein

 

Ahora que hemos visto la teoría, vamos a analizar cómo se utilizó de forma práctica la manipulación de masas y la propaganda en el siglo XX. 

Debemos señalar que el uso de la propaganda en el ámbito militar tiene siglos de antigüedad -básicamente se reducía a lo que se conoce como atrocity propaganda, donde se utilizaba una propaganda difamatoria sobre las características y la brutalidad del enemigo- por lo que no se aplica a partir de Bernays, sino en gran medida sobre su metodología. Contra la creencia habitual, el primer país en institucionalizar la propaganda fue Inglaterra en el año 1918, durante La Gran Guerra

Para empezar, aclararemos que todos los estados fueron añadiendo, en mayor o menor medida, las diferentes técnicas de manipulación de masas y propaganda entre sus tácticas habituales. Para llevar a cabo un análisis con mayor exactitud, analizaremos la manipulación de masas de un estado totalitario en la primera mitad del siglo XX y la manipulación de un país libre en la segunda mitad. 

 

La Alemania Nazi: manipulación de masas en un estado totalitario.

“Nunca olviden que todo lo que Hitler hizo en Alemania era legal.” Martin Luther King Jr.

Aunque los bolcheviques también se adelantaron a los nazis en el uso de la propaganda y la agitación de masas –agitprop era el término utilizado por Lenin- con el que hicieron un uso magistral de la misma e incluso muy superior a otros totalitarismos con figuras habitualmente desconocidas como Willi Munzenberg (1889-1940) -solo hay que ver la buena prensa internacional que sigue teniendo el comunismo respecto a su hermano gemelo alemán-, tomamos como referencia el Nazional Socialismo Alemán como ejemplo de manipulación en una de las sociedades más cultas de Europa y como vía para llegar de forma democrática al poder. 

Es innegable que los nazis hicieron un excelente uso de la manipulación de masas para llegar democráticamente al poder, pese a haber dado un golpe de estado diez años antes. Buena parte de los resultados de dicha manipulación son atribuibles al ministro de propaganda Joseph Goebbels (1897-1945). 

No obstante, también influyeron muchos otros factores como: la repercusión social y económica del Tratado de Versalles y el desplome del 29, el milagro económico alemán de los años 30, el elevado gasto público de los nazis, su economía basada en la fijación de precios y salarios, la oposición política y otros factores que, sin duda, tuvieron un peso enorme a la hora de que el pueblo alemán eligiese a Hitler como su líder en las elecciones de 1933 y, cuya simpatía por él, no menguase hasta que el pueblo alemán empezó a pasar hambre debido al descomunal gasto militar y las trágicas consecuencias de la guerra.

 

La propaganda nazi busco impactar en el inconsciente se las masas, utilizando argumentos y discursos orientados a sus emociones y sentimientos, apoyados por una gran escenificación y dejando de lado argumentos racionales. Analicemos algunos aspectos desde la psicología de masas:

 

1. La ideología Nacional Socialista Alemana:

Hitler se basó en la superioridad de Alemania como una de las potencias históricas de Europa y en las abusivas cláusulas impuestas a este país en el Tratado de Versalles como base de su estrategia de manipulación  –factores remotos-, creando así la idea de un nuevo imperio alemán, el Tercer Reichfactor inmediato de ilusión-. Se denomina Tercer Reich porque dicen ser herederos del Sacro Imperio Romano Germánico (Primer Reich) y del Imperio Alemán de 1871 (Segundo Reich), por lo que tomarán parte de la simbología del Imperio Romanoasociación-, como los desfiles, el saludo o el águila imperial –factores inmediatos que trabajan sobre la imaginación-, combinándola con los colores rojo, negro y blanco -colores vivos y estimulantes-. Además, se ensalza la figura de un líder (führer) –despótico y cruel-, que goza de carisma y respetoprestigio-.

 

2. Desfiles y mítines políticos:

Los desfiles militares multitudinarios como forma de mostrar su poder lo toman de los romanos, aunque los nazis cuidaron mucho más su “puesta en escena” con uniformes, banderas y pancartas gigantes –factores inmediatos-. Por otro lado, en los mítines también cuidaban hasta el más mínimo detalle de su escenificación: colocación del atril por encima del nivel de la masa, la iluminación parte del orador y se difumina a medida que se aleja de él, banderas gigantes a los extremos del escenario y la figura del líder sobre todos los asistentes -todos factores inmediatos utilizados para impresionar lo inconsciente de la masa-. En cuanto al discurso, hay que señalar que Hitler es considerado como uno de los mejores oradores de su siglo, en cuyos discursos abundan las referencias históricas, bélicas y antagónicas -orientadas a los sentimientos y a estimular la imaginación y el inconsciente.-

“La masa cede ante todo al poder de la oratoria” Adolf Hitler

 

3. El uso de los medios:

La propaganda nazi se caracterizó por el uso de eslóganes cortos y sencillos, repetidos hasta la saciedad. Entre los medios utilizados, destacaron los carteles propagandísticos típicos de la época y el incipiente cineasociación de imágenes-, aunque el medio de comunicación por excelencia durante la Segunda Guerra Mundial fue la radio, que les permitió introducir sus mensajes directamente en los hogares –medios de persuasión, repetición y contagio-. Tan claro tenían la importancia de la radio que, desde 1935, el régimen repartió radios pagadas -junto con coches y vacaciones en el extranjero- a decenas de miles de operarios al año. .

“El éxito de un anuncio, así sea comercial o político, se debe a la persistencia y asiduidad con que se emplea.” Adolf Hitler

 

Principios de la propaganda de Goebbels:

“La propaganda funciona mejor cuando los que están siendo manipulados están seguros de que están actuando bajo su propia voluntad.” Joseph Goebbels

 

Se le atribuyen a Joseph Goebbels los principios de la propaganda, los cuales hemos sacado textualmente del libro Así se domina el mundo de Pedro Baños.

Es interesante observar el estudio que el propagandista nazi llevó a cabo sobre los autores previamente citados, donde explota los conceptos principales de diferentes formas:

  • Simplificación del enemigo único: adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.Politicamente Incorrecto Cita Orwell propaganda
  • Método de contagio: reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
  • Transposición: cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo al ataque con el ataque.
  • Exageración y desfiguración: convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.
  • Vulgarización: toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa por convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental que realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión, escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.
  • Orquestación: la propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y hay que repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas.
  • Renovación: hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de las acusaciones.
  • Verosimilitud: construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o informaciones fragmentadas.
  • Silenciación: acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen al adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
  • Transfusión: por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en sentimientos primitivos. 
  • Unanimidad: llegar a convencer a muchos de que piensan como todo el mundo, creando impresión de unanimidad.”

 

Estas notas nos permiten analizar qué impacto tuvieron los estudios de Le Bon, Freud, Lasswell o Bernays en el férreo y efectivo control de masas que ejerció el ministro de propaganda nazi, Joseph Goebbels, para ganar las elecciones de 1933, llevar al país de nuevo a la guerra y a exterminar a parte de la población por razones de raza. Todo esto, en una sociedad con niveles de cultura bastante superiores a la media europea de esos años. 

También podemos encontrar fuertes paralelismos entre la teoría propagandística de Goebbels y el juego político que vivimos hoy en día, tanto de un lado como de otro. Y, de ser así, ¿por qué se parece tanto la propaganda nazi a la de algunos partidos políticos en la actual España democrática? ¿La comunicación no debería ser diferente durante períodos tan convulsos como los previos a la Segunda Guerra Mundial y los periodos de paz? y lo más importante ¿acaso no se han estudiado los riesgos que acarrean estrategias tan agresivas para todos los ciudadanos?  

 

Estados Unidos y la manipulación de la opinión pública:

«La guerra es la continuación de la política por otros medios» Carl von Clausewitz

 

El diálogo entre Hermann Göring, lugarteniente de Hitler, y Gustave M. Gilbert, psicólogo militar estadounidense tras la victoria de los aliados en la Segunda Guerra Mundial y durante el posterior juicio de Núremberg, resume perfectamente cómo la manipulación de masas y la propaganda no es un rasgo exclusivo de los estados totalitarios. De hecho, en las sociedades democráticas, donde las decisiones dependen de la popularidad entre la opinión pública, es donde estos mecanismos toman un papel prioritario:

“Gilbert: Hay una diferencia. En una democracia la gente tiene algo que decir al respecto a través de representantes electos, y en los Estados Unidos solo el Congreso puede declarar la guerra.

Göring: Oh, eso está muy bien, pero, con voz o sin voz, la gente siempre puede ser llevada por donde quieran los dirigentes. Es sencillo. Todo lo que hay que hacer es decirles que están siendo atacados, y denunciar a los pacifistas por carecer de patriotismo y exponer el país al peligro. Funciona de la misma manera en cualquier país.”

 

“Las guerras nunca son presentadas como tal guerra, sino como un acto de autodefensa contra un maníaco homicida” George OrwelL

 

Ya hemos visto la figura de Edward Bernays y su impacto en Estados Unidos con la propaganda y las relaciones públicas, y ahora veremos algunas de las técnicas que utilizan los norteamericanos para extender su influencia por todo el mundo con el respaldo de la opinión pública -que muchas veces apoya causas nobles que esconden intereses geopolíticos-:

 

1. Propaganda cultural:

“La manipulación consciente e inteligente de los hábitos organizados y las opiniones de las masas es un elemento importante en la sociedad democrática.” Edward Bernays

 

Como hemos mencionado, en EEUU se profesionalizaron la propaganda y las relaciones públicas, por lo que si alguien sabe manejar la información y la opinión pública, son ellos. 

Durante la Guerra Fría ambas potencias, la URSS y EEUU, invirtieron enormes cantidades de recursos en promocionar su sistema y denostar el del adversario. Uno de los cuales, liderado por la CIA, consistió en tratar de influir en los intelectuales europeos para que abandonaran la fascinación que sentían por el marxismo y el comunismo -a la vista de los acontecimientos presentes, sin mucho éxito-. Este programa tuvo especial influencia  a partir del Congreso por la Libertad Cultural, capitaneado entre 1950 y 1967 por el agente Michael Jonsselson, que en su momento de mayor desarrollo se expandió por 35 países y contó con un gran número de expertos contratados donde se encontraban miembros de medios y revistas influyentes.

Por otro lado, a raíz de la publicación de diferentes documentos desclasificados, tenemos constancia de un programa de operaciones psicológicas que se llevó a cabo durante la Administración Reagan (1981-1989). Este programa, encomendado a la CIA, se hizo como respuesta a la enorme propaganda comunista en países occidentales y tenía como objetivo influir tanto en la opinión pública internacional -especialmente en los países objetivo-, como en la nacional -sobre todo para superar el “síndrome de Vietnam”-, a fin de lograr una simpatía popular que beneficiase a los intereses de Estados Unidos.

En su modus operandi partían de un pormenorizado estudio de los países objetivo con el fin de descubrir diferentes vulnerabilidades -conflictos históricos, políticos, sociales, económicos…- y aplicar las operaciones psicológicas correspondientes que les permitieran manejar la situación de forma efectiva. Para ello, se sirvieron del apoyo de periodistas y medios de comunicación que facilitaban la manipulación y falsificación de noticias y, además, prohibían las noticias perjudiciales -el abc de la manipulación contemporánea-. Todos deben conocer las ventajas y aciertos de la política exterior de EEUU.

 

Este proceso se oficializó en 1983 y se denominó Gestión de la Diplomacia Pública relativa a la Seguridad Nacional para, más adelante, quedar incluído en un marco mucho más amplio: comunicación estratégica.

En el caso de los estadounidenses, el principal medio propagandístico durante el siglo XX (y que aún hoy ejerce una influencia tremenda en todo el mundo) es la industria cinematográfica, y más concretamente Hollywood

El cine ha permitido fortalecer una identidad nacional en un país basado en la inmigración y sin lazos comunes entre sus diferentes culturas. Los símbolos nacionales, único denominador común en una sociedad multicultural y con apenas tres siglos de historia, aparecen de forma continua y es en nombre de éstos por los que los protagonistas llevan a cabo heroicos actos de patriotismo con los que habitualmente salvan el mundo. A este respecto, si tuviésemos que elegir a un cineasta que hubiese sabido identificar y explotar este medio propagandístico para crear identidad nacional y vender el sistema capitalista, sería David Wark Griffith (1875-1948), considerado como el padre del cine moderno con películas como: La matanza (1914) o El nacimiento de una nación (1915).

 

En lo que a política exterior se refiere, Hollywood exporta los valores, bondades y el estilo de vida estadounidense a los hogares de casi todo el planeta. Actualmente, la industria cinematográfica estadounidense es la que más factura del mundo aunque, en número de películas, ha sido superado por la creciente industria del cine en la India: Bollywood. Por su parte, Rusia siempre ha prestado un gran interés a los medios audiovisuales y, en los últimos años, es China la que está asumiendo un peso mayor.

Si Griffith fue el gran cineasta americano, Serguéi Eisenstein (1898-1948) sería su némesis soviético, que también identificó en el cine un medio de masas donde exportar su modelo de vida y los ideales soviéticos. Eisenstein fue el padre de grandes películas propagandísticas como El acorazado Potemkin (1926) u Octubre (1927).

 

Un ejemplo del poder de la propaganda cultural lo encontramos en el cambio de percepción sobre qué país contribuyó más a acabar con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. En unas encuestas realizadas en Francia de forma periódica (1945-1994-2004), los resultados de las primeras encuestas tras finalizar la guerra aportan un 57% a la URSS y un 20% a EEUU; en las de 2004, se aprecia un notable cambio de la percepción otorgando un 58% a los estadounidenses y un 20% a los soviéticos.

 

2. Enemigos y armamento:

“Para conservar la paz hay que tener presente a aquellos para quienes el orden existente no constituye la “paz”; y si están dispuestos a utilizar la fuerza para cambiar el orden que a nosotros nos parece aceptable” Michael Howard

 

Una de las máximas en manipulación de masas y geopolítica es enfocarse en un enemigo, y si no existe, inventarlo. Orientarse a un adversario es una de las técnicas más utilizadas a lo largo de la historia y siempre ha sido una estrategia fundamental que ayuda a unir fuerzas internamente y tener claro contra quién dirigir los esfuerzos.

El miedo es uno de los factores que lleva implícita esta técnica. La amenaza de un enemigo externo fomenta la solidaridad entre los integrantes de una misma sociedad y permite que se lleven a cabo mayores esfuerzos en favor de un bien común, incluidos recortes en derechos y libertades. Además, también sirve para distraer y desviar el foco de otros problemas a los que no conviene que la sociedad preste atención.

Es una de las estrategias más utilizadas para conseguir la aceptación de la opinión pública a la hora de intervenir en un país extranjero o llevar a un país a la guerra -como bien apuntó Göring-, donde solo es necesaria la amenaza de un enemigo externo -cuya descripción se suele asemejar más a la de un monstruo que a la de un ser humano-, el cual tendría a su alcance la posibilidad de generar un dolor y destrucción sin parangón. 

En el caso de EEUU, se han ido sucediendo diferentes enemigos y razones de peso por las que intervenir en países extranjeros: la lucha contra los totalitarismos del Eje en la Segunda Guerra Mundial, la URSS durante la Guerra Fría, la expansión del comunismo, el terrorismo islámico y, ahora, China. No decimos que estos enemigos no existieran de verdad, de hecho existen y es por ello que está técnica es tan poderosa y eficaz, pero lo que se consigue es reducir o intensificar el peligro de la amenaza en función de otros intereses geopolíticos. Entre los casus belli más habituales, los norteamericanos han utilizado desde amenazas comunistas hasta peligro de armas nucleares o supuestos ataques previos que legitiman un ataque defensivo -como el hundimiento del Maine en 1898-, aunque su preferida es la de expandir la democracia, que explicaremos en el siguiente punto. 

Así pues, entre enemigos reales y chivos expiatorios, EEUU ha intercedido o establecido bases en Arabia Saudí y otros países del Golfo por temor a Irán; en Corea del Sur por Corea del Norte; Colombia por Venezuela; Polonia, países bálticos y Ucrania por Rusia; e India por Irán. 

Por otro lado, además de fomentar la solidaridad, reconocer el esfuerzo de una nación y poder distraer de otras cosas verdaderamente importantes, tener enemigos poderosos y permanecer en una guerra perpetua es un gran negocio. En el caso de EEUU, la amenaza de un posible enemigo y la constante participación en guerras por todo el mundo les permite ser el país con el mayor gasto militar y el que más ingresa por la venta de armas:

Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), el gasto militar mundial fue de 1.740.000 millones de dólares, de los cuales 610.000 millones de dólares corresponden a EEUU (un 35% del total en el mundo), seguido por China (228 miles de millones), Arabia Saudí (69,4 miles de millones) y Rusia (66,3 miles de millones). Otros informes como The Military Balance 2018 ofrecen datos similares

Respecto a los ingresos, según el informe de SIPRI, la venta de armas y servicios militares a nivel mundial sumó un total de 420.000 millones de dólares en 2018 -exceptuando las comercializadas por China-. Las cinco primeras empresas del llamado TOP 100 tienen sede en EEUU -Lockheed Martin, Boeing, Northrop Grumman, Raytheon y General Dynamics-, las cuales sumaron un total de 148.000 millones de dólares, lo que representa un 35% del total de ventas del TOP 100. En total, las empresas estadounidenses sumaron 246.000 millones de dólares en 2018, seguidas por Rusia, Reino Unido y Francia.

 

3. Exportadores de democracia: “el buenismo”

“La misión de América es llevar la democracia, si es necesario mediante la fuerza.” Henry Kissinger

La técnica del buenismo es un concepto tomado del coronel Pedro Baños, experto español en geopolítica, que lo define de la siguiente manera: “la estrategia del buenismo consiste en ejercer la voluntad propia sin generar recelos, amparándose siempre en un bien común o en ideales aceptados por la sociedad. Adecuadamente empleada, se convierte en la más sutil y tiránica forma de poder: somete sin crear reacciones y subyuga sin tensiones.”

El buenismo busca mantener una apariencia tolerante y conciliadora de cara a la opinión pública, permaneciendo impasible a tensiones, afrentas y ataques leves, que trata de atajar con negociaciones que aparentemente benefician a todas las partes, aunque persiguen intereses propios. Persuaden a otros para que hagan lo que ellos quieren, disfrazando sus motivaciones de actos loables y heroicos

Bajo las aparentes motivaciones de extender la democracia, las libertades fundamentales y los derechos humanos por todo el mundo, EEUU solo ha tenido veintiún años de paz desde que nació en 1776 y, desde las llamadas Guerras Indias contra sioux y comanches (1865-1870), todos los conflictos han sido en suelo extranjero.

Para terminar, debemos contextualizar que debido al éxito de esta técnica, hoy en día la estrategia del buenismo es utilizada por un amplio espectro del panorama político, asociaciones, ONGs y medios de comunicación en España, además de funcionar como base en la construcción discursiva de diferentes movimientos sociales compuestos por minorías a nivel mundial, como explicaremos en la segunda parte de la crítica.

 

Conclusión de la primera parte:

En esta primera crítica, hemos intentado explicar la relación entre los estudios del siglo XIX y XX sobre las masas, su aplicación en el ámbito comercial y político durante el siglo XX, y cómo estos estudios ayudaron a los dirigentes a manejar a sus ciudadanos arrastrándolos a diferentes guerras, enfrentándolos entre ellos o consumando regímenes totalitarios. 

Hemos trabajado sobre los estudios de la psicología de las masas de Le Bon y las posteriores contribuciones de Freud, especialmente sobre la parte inconsciente del individuo, ofreciendo una base teórica que sirva de guía para entender cómo se utilizó la manipulación de masas de forma deliberada y criminal en diferentes países. 

Hemos visto cómo Edward Bernays, sobrino de Freud, comenzó a utilizar estas teorías en el ámbito comercial, creando las hoy archiconocidas propaganda y relaciones públicas. Cómo mediante el uso deliberado de la propaganda y la manipulación emocional se ha conseguido conducir a las masas a gusto del dirigente o publicista de turno.

A nivel práctico, hemos analizado los principales aspectos del nazismo y cómo su propaganda estaba perfectamente diseñada y orientada a estimular el inconsciente de las masas, trabajando sobre los conceptos teóricos de los autores previamente explicados. También hemos podido ver como Goebbels, el ministro de propaganda nazi, era un estudioso de la psicología de masas y un admirador de Bernays -aun siendo éste judío-, y cómo sus principios de propaganda política tienen un parecido tan siniestro e inquietante al juego político practicado por algunos partidos actuales en España. 

Para terminar, hemos visto cómo la propaganda y la manipulación de masas -que habitualmente se relaciona principalmente con los nazis-, está presente en todos los países y todos los Estados, ya sean dictatoriales o democráticos, siendo en estos últimos de vital importancia para manejar a la opinión pública. Hemos analizado algunas de las estrategias de manipulación que ha utilizado EEUU en la segunda mitad del siglo XX, más sutiles y discretas, pero de una efectividad tremenda.

El objetivo de esta primera parte sobre la crítica de la manipulación de masas es ofrecer al lector una base teórica mínima con algunos ejemplos históricos para, en la segunda parte, analizar cómo ha cambiado la forma de manipular a las masas y cuáles son los medios, técnicas y tecnologías más utilizadas, especialmente en España. En Políticamente Incorrecto tratamos de ser menos manipulables a partir de la difusión del conocimiento y los autores más influyentes en la materia, y en los cuales se basan aquellos que nos manipulan. Si quieres aprender más sobre la manipulación de masas en el siglo XXI, te esperamos en la segunda parte de nuestra crítica.

 

Bibliografía:

Gustave Le Bon, “Psicología de las Masas” (1895)

Resumen del libro: https://www.youtube.com/watch?v=M45KJxnF9xs

 

Sigmund Freud, “Psicología de las masas y análisis del Yo” (1921)

Resumen del libro: https://www.youtube.com/watch?v=oPZALqwB0VM

 

Edward Bernays, “Propaganda” (1928)

Resumen del libro: https://www.youtube.com/watch?v=8Q-3qwEDyPM

 

George Orwell, “1984” (1949)

Resumen del libro: https://www.youtube.com/watch?v=pMzwsbK1j1w

Película del libro: https://www.youtube.com/watch?v=2fadSpWlElw

 

Antonio Escohotado, ”Los enemigos del comercio III” (2016)

Instagram: https://www.instagram.com/escohotado/?hl=es

Youtube: https://www.youtube.com/channel/UCks2FdxaBZZFl4PTBAGz4Jw

Web: https://laemboscadura.com/

 

Pedro Baños, “Así se domina el mundo” (2017)

Pedro Baños, “El dominio mundial” (2018)

Web: https://geoestratego.com/

Huici Módenes, “Teoría e historia de la propaganda” (2017)

 

Material Recomendado: 

En esta crítica, además de las obras, solo recomendamos un documental:

Mundo Equilibrio | El siglo del Yo. Cap. 1: Máquinas de felicidad

https://www.youtube.com/watch?v=dTtRjeNw8lo

 

Artículos:

El Confidencial – Juan Ramón Rallo, artículo “doscientos años de progreso humano”

https://blogs.elconfidencial.com/economia/laissez-faire/2017-01-02/doscientos-anos-de-progreso-humano_1311153/

Encuesta sobre qué país contribuyó más a acabar con Alemania en la Segunda Guerra Mundial:

https://external-preview.redd.it/Ui3pMPGslNVFYLqIp7-Dkxm6E90cRr2NqTzFGFHNdUc.jpg?auto=webp&s=bf179b5dcc06b40937384baa32e6476aca5dac77

DW – Venta mundial de armas 2018:

https://www.dw.com/es/venta-mundial-de-armas-dej%C3%B3-420000-millones-de-d%C3%B3lares-en-ganancias/a-51583265