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Una crítica al Comunismo

Políticamente Incorrecto incorrectos capitalismo vs socialisma
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Introducción

“El totalitarismo es el peor cáncer que puede padecer un individuo”. Alexander Solzhenitsyn

 

Políticamente Incorrecto solzhenitsynEn Políticamente Incorrecto estamos en contra de cualquier régimen totalitario que recorte las libertades al individuo, ya sea en nombre de la Libertad, la Razón, el proletariado, el interés general, la raza o por motivos religiosos. Entendemos que todas aquellas acciones que recorten libertades a los ciudadanos deben ser señaladas y denunciadas. 

Decidimos hacer este análisis porque nos parece increíble que a día de hoy, a pesar de los escalofriantes datos del siglo pasado y la cantidad de libros sobre el tema, todavía hay personas que defienden el comunismo y, lo que es más alarmante, muchas de estas personas ocupan cargos públicos o de relevancia en la sociedad. Estas personas abordan el comunismo como una ideología más, sin entrar en los golpes de estado que les han llevado al poder, las guerras civiles, la represión, el hambre y la muerte que ha ido dejando a su paso en todos los países en los que se ha impuesto. 

El comunismo, con más de 100 millones de muertos en el siglo XX, es la ideología más genocida de la historia y, aún a día de hoy, sigue extendiendo su dictadura por diferentes continentes. Dictaduras que habitualmente son blanqueadas o defendidas por buena parte de los políticos y periodistas de izquierdas desde países occidentales, como en el caso de Venezuela o Cuba. Es vergonzoso ver como estas personas, que habitualmente van repartiendo carnets de demócratas, tienen que hacer equilibrismo mental aludiendo a cuestiones históricas, socioeconómicas, chivos expiatorios o disociar la ideología del dictador para intentar justificar que los cubanos y los venezolanos llevan décadas bajo un régimen dictatorial que les reprime, les roba y les mata de hambre. No es cuestión del “castrismo” o el “chavismo”. Son los resultados que diferentes ramas del socialismo científico llevan exportando por el mundo desde el siglo pasado. 

Nuestra crítica es una opinión superficial del comunismo, basada en los libros de diferentes expertos que han pasado años estudiándolo y de los cuales sacamos todos los datos que mostramos. Para una lectura más profunda, recomendamos acudir a la bibliografía final.

Aunque las ideas subyacentes en el comunismo son anteriores, partiremos desde el periodo de la Ilustración y la Revolución Francesa (s.XVIII), donde surgieron los conceptos políticos de “izquierda y derecha” y donde se consumó el primer exterminio por cuestiones ideológicas. Un periodo que, como todos los periodos de la historia, también tiene sus sombras aunque no siempre se recuerden. 

Trataremos de explicar de forma simplificada cómo la ruptura metafísica tiene un peso fundamental en los futuros acontecimientos históricos, basándonos  para esta parte en El hombre Rebelde de Albert Camus – Premio Nobel de Literatura 1957- y en Los Enemigos del Comercio I de Antonio Escohotado para los datos y el análisis de los hechos en sí.

El siglo XIX y XX lo contamos, principalmente, a partir de las lecturas de Los Enemigos del Comercio II y III de Antonio Escohotado, Memoria del Comunismo de Federico Jiménez Losantos y aportamos datos biográficos de César Vidal en su libro Cambiaron la Historia.

Para una lectura sobre el comunismo de Marx y su impacto en el siglo pasado, recomendamos comenzar por ahí.

 

¿Qué es el Comunismo?

“Los comunistas creen haber descubierto el camino hacia la redención del mal. Según ellos, el hombre sería bueno de todo corazón, abrigaría las mejores intenciones para con el prójimo, pero la institución de la propiedad privada habría corrompido su naturaleza. (..) Si se aboliera la propiedad privada, si se hicieran comunes todos los bienes, dejando que otros participaran de su provecho, desaparecería la malquerencia y la hostilidad entre los otros seres humanos. (…) No me concierne la crítica económica del sistema comunista; (…)pero, en cambio, puedo reconocer como vana ilusión su hipótesis psicológica.” Sigmund Freud, “El malestar en la cultura”, 112

 

Según la RAE: “Movimiento y sistema político, desarrollados desde el siglo XIX, basados en la lucha de clases y en la supresión de la propiedad privada de los medios de producción.

A esta concisa definición podríamos matizar que, más que un movimiento y sistema político, podría considerarse una  religión propiamente dicha: con sus dioses o figuras emblemáticas (Marx y Lenin), textos sagrados (Manifiesto Comunista y El Capital), sus fieles seguidores (los integrantes de El Partido y los valientes comunistas que hoy en día defienden el comunismo desde sociedades democráticas) y sus directrices sobre lo que se debe o no se debe hacer.

La lucha de clases y el odio a los ricos, especialmente a los nuevos ricos, no es nuevo en la historia. El Sermón de la Montaña o el Nuevo Testamento son algunos de los textos sagrados que profesan odio a esta parte de la población, el cual se mantiene constante en las diferentes revoluciones, ya sea contra los monopoliste o la burguesía.

La supresión de la propiedad privada tampoco es un rasgo exclusivo del “comunismo contemporáneo”. Como nos enseña Escohotado en el primer tomo de Los Enemigos del Comercio, la supresión de la propiedad privada y la búsqueda de la “igualdad” tienen sus raíces en civilizaciones mucho más antiguas, como la mítica Esparta de Licurgo, los ebionitas o los esenios, además de ser uno de los reclamos populistas más frecuentes entre los demagogos (en griego, conductor del pueblo).

De hecho, debido al cristianismo, la condena a la usura y el comercio es un fantasma que se extiende a lo largo de la Edad Media y asienta las bases de la sociedad estamental, típica de este periodo. Este rechazo al comercio es uno de los muchos paralelismos que tiene el “socialismo científico” de Marx con el “pobrismo” cristiano.

Hay que señalar que los dogmas comunistas no empiezan con Marx. Él teorizó estas doctrinas y las puso un nombre, pero la esencia del comunismo (la propiedad privada es un robo y el comercio y el dinero son sus instrumentos), es tan antigua como el hombre.

 

El papel de la Ilustración 

“Si tal intolerancia no se manifiesta hoy de un modo tan cruel y violento como en siglos anteriores, no hemos de ver en ello una dulcificación de las costumbres de los hombres. La causa se haya más bien en la indudable debilitación de los sentimientos religiosos y de los lazos afectivos de ellos dependientes. Cuando una distinta formación colectiva se sustituye a la religiosa, como ahora parece hacerlo la socialista, surgirá, contra los que permanezcan fuera de ella, la misma intolerancia que caracterizaba las luchas religiosas” Sigmund Freud, Psicología de las Masas y Análisis del Yo

 

La Ilustración fue un movimiento cultural e intelectual de mediados del s XVIII que buscaba combatir la ignorancia de la humanidad mediante el conocimiento y la razón. Este movimiento tuvo importantes repercusiones políticas, económicas, filosóficas y sociales, especialmente en Francia, Alemania e Inglaterra, cuyo acontecimiento más representativo fue la Revolución Francesa de 1789.

A pesar de los siglos de diferencia que separan la Revolución Francesa de las dictaduras del sXX, la revolución de 1789 es el germen de los futuros totalitarismos.

 

La ruptura metafísica de la Ilustración

Como señala Albert Camus en “El Hombre Rebelde”, la ruptura con Dios y los valores cristianos durante la Ilustración genera un fuerte vacío en el hombre. Los valores morales que hasta entonces habían imperado en la sociedad se tambalean, de forma que si no existe Dios, no existe el bien ni el mal. El cielo se vacía y es aquí cuando comienza lo que se conoce como nihilismo (del latín nihil, “nada”), cuyo representante más conocido será Friedrich Nietzsche en el siglo XIX.

A partir de la ruptura con Dios, aparecen diferentes corrientes de pensamiento donde se va a plasmar dicha ruptura en novelas, poesías y ensayos, hasta el punto de subvertir los valores cristianos, afirmando que todo está permitido. 

Emergen autores que rompen con lo establecido, priorizando los vicios por encima de la virtud. La depravación y los actos más deleznables son cometidos por los protagonistas de las novelas de autores como el Marqués de Sade (1740-1814) o, posteriormente, poetas como Baudelaire (1821-1867) o Lautréamont (1846-1870). 

Destacamos también la proliferación de novelas utópicas, donde se describen sociedades “ideales” -frecuentemente insulares- en las que imperaba la igualdad de sus miembros. A modo de comuna, estas sociedades idílicas no creían en la propiedad privada –fuente de desigualdad por excelencia-, subsistían de lo que producían entre todos, podían llegar a comer todos juntos, el comercio no era estrictamente necesario y todos vivían felices en un ambiente comunitario y fraternal, muy parecido a la sociedad comunista propuesta siglos después por Marx. Uno de los primeros autores en plantear estas sociedad perfecta fue Tomás Moro (1478-1535) en el sXVI, con su novela Utopía (1516). Posteriormente, emergieron otras obras en la misma línea, como La Ciudad del Sol (1602) de Tomas Campanella, La Nueva Atlántida (1626) de Francis Bacon o Libertalia en Historia general de los robos y asesinatos de los más famosos piratas (1724) de Daniel Defoe.

Cuando no hay nadie que te vaya a juzgar en el más allá, la diferencia entre el bien y el mal se vuelve difusa. El desarrollo cultural, la falta de valores y la precaria situación de muchos países resultó ser el caldo de cultivo perfecto para que emerjan ideologías como el anarquismo o el comunismo. 

De la misma forma que los jacobinos terminaron sustituyendo la religión de un dios por la de los principios y la virtud -deificando a la Diosa Razón en los catedrales donde antes se adoraba a Dios-, poco a poco, el espacio que había dejado la religión pasó a ocuparlo la idea de crear el “paraíso en la Tierra”. El antecedente de la Revolución Francesa, que supone el primer terror basado en el fanatismo ideológico, mostrará el camino a los futuros bolcheviques.

Dentro de esta revolución cultural, que también nos deja grandes economistas como Francois Quesnay (1694-1774) o Jacques Turgot (1727-1781) -los cuales tuvieron un papel muy relevante tanto en el reinado de Luis XVI como en las bases económicas de la futura República- podemos señalar dos filósofos franceses que tratan de definir al Estado y el papel del ciudadano dentro del mismo, con el fin de establecer una sociedad próspera y libre. Estos filósofos son Montesquieu y Rousseau.

Montesquieu (1689-1755) fue un filósofo y jurista francés y una de las principales figuras de la Ilustración. Ejerció una gran labor creando conciencia de clase dentro de la burguesía, reivindicando el poder del Tercer Estado frente al absolutismo.

También alumbró la teoría de la División de poderes como la única forma de asegurar la libertad del individuo frente al poder. Además demostró que el trabajo esclavo, que fue el gran negocio durante siglos, no era rentable ni siquiera desde una perspectiva económica.

Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), ginebrino de descendencia hugonote, es un ilustrado con estudios y obras que abarcan desde la filosofía y la pedagogía hasta música y botánica. 

Dentro de sus obras políticas, la que más ha trascendido es  El contrato social (1762), donde rechaza la división de poderes y trata la política como religión. La libertad individual queda supeditada a la voluntad general, mostrando la guía a los futuros terroristas que se escudarán en el nombre del pueblo para legitimar el asesinato de toda persona con una opinión distinta a la suya.

Pese a su reconocido papel en la Ilustración, sus ideas le separaron de otros pensadores del momento. Rousseau es conocido como el padre de la Revolución Francesa y considerado uno de los pioneros teóricos para los totalitarismos del siglo XX.

“La voluntad general es el primer principio de la economía política. El segundo es conformar las voluntades particulares a la voluntad general, estableciendo el reino de la virtud”. Rousseau, Discurso sobre economía política

 

La Revolución Francesa 

“Después de la Revolución Francesa, la trascendencia de los principios formales, razón o justicia, sirve para justificar una dominación que no es justa ni razonable” A. Camus, El Hombre Rebelde. 

La Revolución Francesa supuso el derrocamiento del Antiguo Régimen -la monarquía absoluta de Luis XVI- encabezado por la burguesía francesa, para darle la soberanía al pueblo en nombre de la libertad, la fraternidad y la razón. Fue el principio del fin para las monarquías absolutas de toda Europa y reanudó, paulatinamente, el experimento ateniense conocido como “democracia”.

La sociedad previa a la revolución era una monarquía absolutista, donde el rey ejercía un poder total sobre el pueblo por la gracia de Dios. El monarca por aquel entonces era Luis XVI (1754-1793), el cual estaba casado con la reina María Antonieta (1755-1793), de origen austríaco.  La sociedad se dividía en tres estamentos: la monarquía, se situaba en la cúspide de la sociedad con el poder de dictar las cuestiones de estado; la nobleza y clero, con privilegios y exenciones fiscales; y el resto del pueblo, donde se incluían campesinos y burguesía -personas acomodadas que empiezan a tener capital y propiedades, principalmente artesanos y comerciantes-, en los que termina recayendo la mayor parte de la imposición fiscal, debían dar un porcentaje de lo cosechado a los otros estratos de la sociedad y, en definitiva, eran los que más penurias vivían, ya que dependían directamente de sus cosechas. Este último grupo reclamaba que se reconocieran sus derechos, libertades y una mayor representación.

A lo largo del siglo XVIII, se consolida un mayor número de artesanos y comerciantes que comenzaron a surgir en la Edad Media. Negociadores que van adquiriendo un poder adquisitivo superior, dentro del Tercer Estado, gracias al intercambio de bienes. También se interesan por la lectura, el arte y las ciencias, de forma que, poco a poco, se va formando la burguesía que será la futura clase media.

En los años previos a la revolución se sucedieron una serie de malas cosechas, derivadas del gélido invierno de 1787 y futuras sequías, lo que produjo una escasez de trigo y, por consiguiente, falta de harina y pan (base alimentaria de las clases más trabajadoras). La escasez encareció el precio y los campesinos se vieron asolados por la hambruna. La miseria comenzaba a expandirse por los estamentos más bajos de la sociedad, por lo que se sucedieron diferentes revueltas contra la nobleza y la monarquía.

Por su parte, la monarquía no estaba en su mejor momento: la casa real se encontraba en bancarrota, habían prestado mucho dinero en la independencia de Estados Unidos y la propia estructura del país no favorecía el intercambio comercial interno, donde cada provincia y condado mantienen toda suerte de aranceles internos. A esta precaria situación hay que sumarle el impacto de las ideas ilustradas y su calado en las clases más bajas, por lo que todo fue derivando en una crisis de autoridad por parte de la monarquía.

Con todo, el 5 de mayo de 1789 Luis XVI convocó los Estados Generales, una asamblea extraordinaria para recaudar y abordar la crisis de una forma colectiva, con el fin de encontrar el apoyo de las clases populares. Recién inaugurada,  el rey disuelve esta asamblea por miedo a una revuelta política.

Las clases populares suponían aproximadamente al 96% de la población, por lo que los casi setecientos diputados representantes de éstas, encabezados por la burguesía, desafían al monarca creando la Asamblea Nacional el 17 de junio de 1789  con el fin de promulgar una constitución. Presidiendo la Asamblea Nacional encontramos a Sylvain Bailly (1736-1793), presidente de los diputados en los Estados Generales de 1989.

“Di a quienes te envían que no nos moveremos de aquí sino por nuestra voluntad o a punta de bayoneta”. Mirabeau (1749-1791), uno de los principales representantes del Tercer Estado cuando los soldados monárquicos acudieron a disolverlos

El desacato genera un clima de incertidumbre por ambas partes, que posteriormente irán aprovechando los más radicales para difundir rumores y estimular a las masas. Por un lado, el pueblo temía una intervención militar que disolviera la revuelta mediante la fuerza y la represión; por el otro, la monarquía se inquietaba ante la posibilidad de que las masas rurales atacasen el castillo como en otros episodios históricos, lo que se conoce como Gran Miedo (Jacquerie, 1358).

 

El 14 de julio de 1789 tiene lugar uno de los acontecimientos más emblemáticos de la revolución: la toma de la Bastilla, símbolo del Antiguo Régimen. Un millar de sans-cullottes (empleados, sirvientes y pequeños comerciantes, llamados así por no llevar el distintivo calzón de seda de entonces) toman el ayuntamiento, se arman con unos cuarenta mil mosquetes y se dirigen a la Bastilla a por munición. Frente a la propagandística y heroica toma de la fortaleza, la verdad fue que el gobernador rindió la plaza sin luchar. La fortaleza estaba defendida por “ochenta y dos mutilados de guerra y treinta y cuatro granaderos suizos, que quedaron prácticamente indefensos cuando, desde el interior, alguien levantó el puente levadizo”. 

Que se rindieran y les diesen las quince toneladas de pólvora sin oponer resistencia no evitó que la cabeza del gobernador, y la de sus tres oficiales, acabase entrando en París clavada en la punta de una pica donde, ya en el ayuntamiento, la masa hace lo mismo con Foulon (secretario de Estado), Flesselles (preboste de los mercaderes) y el marqués de Launay.

Tras esto, el rey llama a las tropas distribuidas por el territorio y las sitúa en torno a la capital. Las clases populares responden devolviendo parte de las armas y nombrando nuevo alcalde y preboste del comercio a Bailly, presidente de la Asamblea Nacional.

La situación se estabiliza y es el turno de los legisladores. En agosto de ese mismo año, se promulgan importantes leyes a favor de las clases populares y se eliminan los privilegios a los estratos más altos de la sociedad. El 4 de agosto se abolió el feudalismo y, el 26 del mismo mes, surge la “Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano”, creada, entre otros, por Emmanuel-Joseph Sieyes (1748-1836), donde consagra como principios “la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión” y base, a día de hoy, de algunas de las constituciones democráticas más importantes como la de Estados Unidos.

 

La paulatina radicalización del movimiento:

“La Revolución permite seguir con gran lujo de detalle cómo un llamamiento a la libertad, la igualdad y la fraternidad desemboca en grados crecientes de tiranía, discriminación y fratricidio” Antonio Escohotado, Los Enemigos del Comercio I, 517.

El 5 de octubre de 1789 las masas vuelven a actuar. En torno a ocho mil mujeres del Tercer Estado caminan durante seis horas desde París hasta Versalles para protestar sobre el abusivo precio de los productos básicos, entre otras reclamas. A la muchedumbre se le van sumando otros radicales y la Guardia Nacional, hasta llegar a los jardines de Versalles, frente al palacio, donde acampan. La tensión es evidente y las hostilidades comienzan cuando de madrugada, desde dentro, alguien abre la puerta del ala donde se encontraba la reina y la masa colérica de mujeres sans-cullotes entran en palacio.

La reina consigue escapar por un pasadizo secreto y el episodio termina cuando, ya de día y habiendo desbaratado el asalto gracias a la ayuda del comandante de la Guardia Nacional y uno de los grandes nombres en la Independencia de los Estados Unidos, Lafayette (1757-1854), Luis XVI sale al balcón y el rugido de las masas va transformándose en gritos de aprobación. La imagen de María Antonieta, asustada y con lágrimas en los ojos, conmueve a las mujeres que poco antes competían por darle caza.

En este episodio podemos comprobar la irracionalidad, inestabilidad y sugestionabilidad de las masas que, con los estímulos adecuados -y mucha suerte-, el odio y la cólera se pueden transformar en amor. Tras la marcha sobre Versalles los reyes se instalan, a petición popular, en el Palacio de las Tullerías de París, aumentando su miedo ya que empiezan a verse como claros prisioneros de su propio pueblo.

El miedo de la monarquía se constató el 21 de junio de 1791 cuando, intentando escapar de incógnito de su propio país, el rey es capturado en Varennes. Este suceso aumentó las hostilidades frente a la monarquía y sirvió de excusa para que los grupos radicales, que habían ido aumentando su tamaño y poder en el último año, intensificaran el debate sobre la república. En contra de los más radicales que abogaban por la traición, el rey fue perdonado y se le obligó a firmar la Constitución de 1791, similar a la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, estableciendo una monarquía constitucional. Con este hecho,  el papel del rey pasa a ser meramente simbólico

A medida que se radicaliza la revolución, el censo electoral y la participación se van estrechando. La Asamblea Constituyente se convierte en Asamblea Legislativa y los nuevos miembros pertenecen a las clases medias. La nueva cámara es elegida por menos del 10% de los electores y se endurecen los requisitos para votar y ser elegido, constatando la progresiva pérdida de representación. 

Algunos medios de comunicación hacen lo propio para influir en la opinión pública, radicalizando la postura del pueblo llano. Como los líderes de las posteriores dictaduras del siglo XX (Lenin y Mussolini, por ejemplo), algunos revolucionarios ejercían poder directo sobre los periódicos. En este caso, L´Ami du Peuple de Jean Paul Marat (1743-1793) o Le Peré Deuchesne de Jacques-René Hébert (1757-1794), ambos figuras del ala más “izquierdista” de la revolución -uno representante de los jacobinos y el otro de los cordeliers-, se autodenominan amigos del pueblo, de forma que todos los que no pensaban como ellos pasaban a ser “enemigos del pueblo” -exactamente la misma estrategia maniqueísta que los ciudadanos seguimos sufriendo hoy en día-. 

La revolución de julio, conocida como la masacre del Campo de Marte (17 julio 1791), intensificó aún más la diferencia entre revolucionarios moderados y radicales cuando la muchedumbre, convocada principalmente por los cordeliers, se manifiestan exigiendo la república. La Asamblea Constituyente, presidida por Bailly, no consigue reprimir la revuelta y ordena “disparar a dar”, con un saldo de cincuenta muertos y centenares de enemigos. Este episodio, además de incentivar un patriotismo parisino contrario a la monarquía, le pasará factura a Bailly, quien será señalado a partir de entonces como “enemigo de pueblo”.

En octubre de 1791 se reunió la Asamblea Legislativa por primera vez. Estaba dividida entre girondinos, al mando de Jacques Pierre Brissot (1754-1793), partidarios de una monarquía parlamentaria; frente a los jacobinos, con Maximilien Robespierre (1758-1794) a la cabeza, que vendían la idea de una república que favoreciese a las clases más bajas, el programa electoral favorito de los totalitarios para alcanzar el poder.

En la jornada del 10 de agosto de 1792 tuvo lugar uno de los acontecimientos más decisivos de la revolución a favor de los radicales. Existían rumores -condición habitual cada vez que atacaban las masas de sans-cullotes- de que el rey, relegado a un papel simbólico desde el año anterior, preparaba un golpe de estado. El día anterior, por este mismo motivo, la Comuna de París pasó a ser insurreccional. Los cordeliers, algunos dirigentes de la Guardia Nacional y diferentes secciones de sans-cullotes, asaltaron el Palacio de las Tullerías donde residían los reyes. Los atacantes eran muy superiores a los defensores por lo que, convencido por el chambelán Roederer, el rey huye a la Asamblea Constituyente en busca de refugio. Fue en vano, ya que los reyes fueron recluidos en cárceles separadas con su consecuente destitución

Finalmente, el asalto se saldó con la aniquilación de los defensores y, como es costumbre, sus cabezas clavadas en picas exhibidas por París. Especialmente sanguinario fue el caso del jefe de las tropas defensoras que, con intención de parlamentar con los asaltantes y evitar la violencia, se reunió con ellos y acabó descuartizado. La Oficina Republicana justificó el ataque con el mensaje de que un alzamiento popular sofocó el inminente golpe de Estado monárquico.

“Los buenos ciudadanos deben acudir a las cárceles, para pasar allí por el filo de la espada a los traidores” J. P. Marat

Pocos días después tendría lugar uno de los episodios más sangrientos, la masacre de septiembre, donde más de 1.500 enemigos de la nación fueron exterminados. En este caso, una masa de trescientas personas entre las que encontramos a Danton, capitán de la Guardia Nacional y una figura de la revolución, deciden vaciar las prisiones masacrando a los presos -en este punto las masas ya ejercían las funciones de juez y verdugo-. Después de asesinar a los primeros 1.200-1.500 presos (nobles, sacerdotes, oficiales y miembros del servicio doméstico, principalmente), se procede a la aniquilación del resto de presos, ya que constituían bocas inútiles de las que sería útil librarse. Entre ellos, estaban en torno a 150 niños de entre doce y diecisiete años de edad.

El cambio parisino a una comuna insurreccional, que asume la dirección militar en todo el país, suspende de modo indefinido la inviolabilidad de domicilios y patrimonio. La comuna está controlada por Danton (1759-1794), aunque depende del comité central, representado por Marat, Hébert, Robespierre y “el cura comunista” Roux. Comienzan las inspecciones en domicilios en busca de armas y otras requisas ya que, “cuando la patria está en peligro, todo le pertenece”. 

Tras el asalto de las Tullerías y el encarcelamiento del rey y la reina, se convocaron elecciones y se formó la Convención Nacional (1792-1795). En las butacas bajas de la derecha de la convención, conocidas como Llanura, se situaron los más moderados; en los asientos elevados del ala izquierda, se colocaron los más radicales, denominados como Montaña. Este es el origen de la denominación política de lo que hoy conocemos como partidos de “derecha” e “izquierda”.

Los girondinos (Llanura), tuvieron una mayor representación (80%) aunque las tensiones entre ambos grupos aumentaban exponencialmente, ya que el grupo minoritario en la asamblea contaba con el apoyo de la comuna y la muchedumbre (aficionada a la guillotina). Con el rey en la cárcel se genera un vacío de poder que llevará a los integrantes de la Montaña (jacobinos y cordeliers) a la carrera por conseguirlo, aumentando su radicalización e intolerancia: 

  • La participación ciudadana para elegir diputados fue menor del 15% 
  • Las votaciones pasaron a ser en voz alta y la Asamblea podía vetar candidaturas “no patrióticas” (lo que explica el elevado número de absentismo en la reunión), que polarizó todavía más los diferentes grupos.
  • El nuevo órgano se atribuye las facultades ejecutivas, legislativas y judiciales. El Tribunal Revolucionario será el encargado de juzgar y de las funciones ejecutivas mediante tres comités (Seguridad, Salud y Educación). 
  • La Convención Nacional proclamó el 21 de septiembre de 1792 la República Francesa.

 

21 de enero de 1793 se decapitó al rey Luis XVI en un juicio público, a la vista de todos los  parisinos, en la Plaza de la Revolución (actualmente Plaza de la Concordia). A María Antonieta le llegaría su turno diez meses después en la misma plaza. El asesinato, que se decidió por un estrecho margen de votos y donde el discurso del joven Saint Just (1767-1794) -predilecto de Robespierre- tuvo una enorme influencia para decantar la balanza a favor de la guillotina, supone el final del Absolutismo y una ruptura total con las creencias religiosas anteriores. La revolución ha decapitado al emisario de Dios en la tierra y la justicia de la guillotina comienza su época más sangrienta.

“No solo debemos castigar a los traidores, sino a cualquiera que no sea entusiasta. La República debe protección a los buenos ciudadanos. A los malos solo les debe la muerte” Saint-Just, Enciclopedia Británica, artículo “Saint-Just”

 

El Reino del Terror

“El terror no es más que la justicia rápida, severa e inflexible” Robespierre, en el Comité de Salvación Pública.

Durante los cinco primeros meses de 1793 la Montaña va preparando un Golpe de Estado que le otorgue el poder total. El 2 de junio, una muchedumbre de sans-culotte lideradas por Roux toman la Convención y arrestan a los treinta y un girondinos más influyentes, quedando el Comité de Salud Pública en manos de la Montaña.

Ese mismo día se decreta un precio fijo para el pan (lo que convertirá a los campesinos, como los kulaks rusos, en enemigos del pueblo) y se consolida la franquicia electoral de los sans-culottes (de los setecientos cincuenta escaños de la Convención, solo 2 serán ocupados por obreros).

El 13 de julio de 1793 es asesinado Marat a manos de Carlota Corday, una joven girondina. La chica perpetró el tiranicidio engañando al líder revolucionario con la excusa de que tenía información sobre diferentes girondinos traidores. Mientras éste añadía los nombres a su lista de guillotinables, la chica lo apuñaló. La muerte de Marat tuvo un evidente altavoz propagandístico, que fue recordado como símbolo de la Revolución Francesa -igual que la muerte de Lenin en la URSS-. 

El 17 de septiembre Hébert, por aquel entonces fiscal general de la República, saca la Ley de Sospechosos. Esta ley da comienzo al denominado “reino del Terror”, privando a los acusados del derecho de defensa y de recurso, atendiendo a motivos de urgencia.

El 31 de octubre guillotinaron a los primeros girondinos “traidores”, entre los que se encontraban los líderes Brissot y Vergniaud. 

Las ejecuciones públicas pasan a ser el pan de cada día donde, además de “reconducir hacia la virtud”, la guillotina tiene un claro papel ejemplarizante para el resto de la sociedad. En un semestre, las ejecuciones diarias pasan de 3 a 26; en los diez meses del Terror (hasta julio de 1794) la cifra de guillotinados se sitúa entre 20.000-40.000, de los cuales, el 70% fueron campesinos. 

Por su parte los sans-culottes, convertidos en un grupo paramilitar, desempeñan funciones esenciales para el régimen como “requisas de productos agrícolas o linchamiento de personas determinadas”, muy parecido a lo que posteriormente harán sus homólogos chekistas en Rusia. Toda acción terrorista es bien recibida en nombre de la Libertad.

El reino de la guillotina no entiende de amigos, y cuando los diferentes revolucionarios se traicionan unos a otros, solo hace falta el favor de un sector de la Convención para que caiga cualquiera de ellos. Así, mediante traiciones y disputas de poder, van pasando por el patíbulo todos los líderes revolucionarios:

  • El 24 de marzo 1794, Hébert y algunos de los suyos fueron ejecutados.
  • Danton y Desmoulins, héroes de la Comuna,  pasaron por el patíbulo a principios del mes siguiente.
  • El 28 de julio les llegó el momento a Couthon, Saint-Just y Robespierre

 

“El plazo para castigar a los enemigos de la patria no debe ser mayor que el tiempo de reconocerlos; se trata menos de castigarlos que de aniquilarlos… No se trata de dar ejemplo, sino de exterminar a los implacables satélites de la tiranía o de morir con la República.” Couthon, sobre la Ley Pradial.

 

Intolerancia religiosa y comercial

Para terminar el análisis de la Revolución Francesa, queremos señalar su ferviente intolerancia religiosa y comercial, ya que son signos comunes que se darán en los futuros regímenes comunistas.

En el caso de la religión, es curioso observar cómo, paulatinamente, el sentimiento antirreligioso sustituye a Dios por la nueva triada divina Libertad, Razón y Patria. Hasta el punto de convertir Notre Dame y miles de iglesias francesas en templos de culto a la diosa Razón.

En el verano de 1794, con Robespierre como presidente de la Convención, se establece que “el pueblo francés reconoce la existencia del ser supremo y la inmortalidad del alma”. Así, con la “Fiesta de la Deidad” se fija un nuevo calendario acorde a la nueva religión francesa que, como señala Escohotado, “inaugura una didáctica de masas imitada más tarde por todos los Estado totalitarios”. 

 

Respecto al comercio, pronto olvidaron la Declaración de 1979 que establecía la inviolabilidad de la propiedad.

La política de fijación de precios trajo consigo las mismas consecuencias que en todos los periodos de la historia anteriores y posteriores: escasez y desabastecimiento. Como hemos mencionado, los sans-culottes fueron los encargados de requisar alimentos, especialmente a los campesinos. 

El lucro se tornó pernicioso y el atesoramiento fue condenado. Las tiendas fueron saqueadas sistemáticamente y los ricos fueron los primeros en sufrir, en el mejor de los casos, expropiaciones masivas de inmuebles y bienes. Cuando la crisis se acentuó, el remedio fue el “terror extremo” y la expropiación generalizada de muebles e inmuebles.

Un claro ejemplo de lo anterior y la imposibilidad de un desarrollo comercial es la Ley de Máximos, promulgada por Robespierre, donde se estableció un máximo para los precios, un máximo para los salarios y un máximo para el beneficio.

 

La Revolución Francesa representa un antes y un después para las monarquías de Europa, un ejemplo de que se puede subvertir el poder predominante mediante El Terror. Espejo donde se mirarán los futuros pensadores y terroristas del siglo XIX y principios del XX. 

Pero la historia del comunismo como lo conocemos sólo acaba de empezar y, en los próximos años, nacerá  en Alemania, antigua Prusia, un tal Karl Marx.

“El más gigantesco de esos experimentos fue la Revolución Francesa. Para descubrir que la sociedad no puede ser remodelada de pies a cabeza de acuerdo con los dictados de la razón pura fue preciso que varios millones de hombres fuesen masacrados y que Europa se viese profundamente perturbada por un periodo de veinte años. Para demostrarnos que los dictadores les salen caros a las naciones que los aclaman, fueron necesarias dos experiencias ruinosas en cincuenta años y, a pesar de su nitidez, no parecen haber sido lo suficientemente convincentes” Gustave Le Bon, Psicología de las Masas

 

Karl Marx 

Karl Marx (1818-1883) fue un filósofo alemán de origen judío-burgués, nacido en Tréveris el 5 de mayo de 1818, cuya influencia cambió el mundo y moldeó la sociedad occidental de hoy.

Realizó diferentes estudios sobre economía y filosofía y ha llegado hasta nuestro tiempo como El teórico del comunismo. Como comúnmente se sabe, fue un gran pensador que pasó la mayor parte de su vida escribiendo, estudiando e interpretando a otros autores, entre los que destacamos a Hegel y Ricardo. Del conjunto de su obra emerge el materialismo histórico y el autodenominado socialismo científico o comunismo científico.

A lo largo de las líneas que preceden, no explicaremos la doctrina marxista ni la vida de Karl Marx como nos la han explicado en el colegio. Para profundizar más en la figura de un pensador que revolucionó la historia, haremos especial hincapié en los estudios de Antonio Escohotado y César Vidal que, tras pasar muchos años estudiando el comunismo, las obras de Marx, su relación epistolar y, en definitiva, su vida, descubren aspectos que habitualmente se esconden o se pasan por alto. También señalaremos algunas similitudes que consideramos bastante ilustrativas entre la vida de Marx y las de otros líderes marxistas posteriores.

Tal y como nos cuenta Escohotado, Marx era una persona llena de odio que no había trabajado nunca. Vivía del dinero de su círculo íntimo, especialmente de su mujer Jenny von Westphalen, de la familia de ésta que pertenecía a la alta burguesía y de su gran amigo Engels. El hecho de vivir la mayor parte de la vida a costa de otras personas es un rasgo característico de muchos otros líderes revolucionarios, como Lenin, del que hablaremos más adelante.

Dentro de este odio general de Marx, destaca su odio a la burguesía, a la cual pertenecían tanto él como su familia. Esta es otra de las peculiaridades más asombrosas dentro del comunismo, ya que la inmensa mayoría de los líderes comunistas que clamaban el odio de clases, empezando por sus teóricos Marx y Engels, eran burgueses. Tal y como sintetiza César Vidal, propugnaba un socialismo materialista, ateo, revolucionario y violento que defendía el exterminio de sectores enteros de la sociedad para alcanzar el triunfo. 

Un dato que generalmente no se cuenta, y que consideramos de especial relevancia para comprender el contexto del autor, es que dejó morir a tres de sus hijos por no querer trabajar en una academia situada al lado de su casa. La característica de no haber trabajado nunca y, sin embargo, posicionarse como representante de los trabajadores y guiarlos a lo que realmente necesitan, es otra de las características típicas entre los líderes socialistas. Sin haber trabajado y perteneciendo a la clase alta, conocen mejor que los propios trabajadores lo que les conviene y lo que no.

Otro punto que debemos señalar es que si tenía que mentir para reforzar o subrayar sus conclusiones, tampoco dudaba en hacerlo. Numerosos autores señalan cómo, además de falsear datos o pasar por alto investigaciones contemporáneas que ponían en una situación muy delicada sus teorías, era capaz de atribuir frases textuales a personas que habían dicho justamente lo opuesto. 

Un ejemplo de la tergiversación de Marx la encontramos en la frase que atribuye a Adam Smith (1723-1790) en La riqueza de las naciones (1776) para justificar que los empresarios pagaban lo mínimo indispensable para que los trabajadores no muriesen de hambre: “El salario normal es el más bajo compatible con la simple humanidad; es decir: una existencia propia de bestias” cuando A. Smith dijo textualmente: “El salario del trabajo no está en ningún punto de este país regulado por la tasa más baja conciliable con la humanidad común”.

Encontramos otro ejemplo de sus mentiras en las palabras que adjudica a William Gladstone (1809-1898) para argumentar que la burguesía se hace rica a costa de empobrecer al proletariado. Nada menos que en el discurso de apertura de la I Internacional (1864), Marx pone en boca del Líder de la Cámara de los Comunes del Reino Unido: “este embriagador aumento de riqueza y de poder (…) se limita enteramente a las clases acomodadas” cuando realmente dijo: “Contemplaría casi con aprensión y pena este embriagador aumento de riqueza y poder si creyera que se restringe a las clases acomodadas”.

Su carácter mesiánico es otro aspecto universalmente conocido. En sus obras encontramos constantes referencias a sucesos futuros a modo profético, como el nacimiento del hombre nuevo o la futura sociedad comunista donde todos los hombres serán libres e iguales. 

Muy ligado al mesianismo, destacamos también sus conocimientos satánicos o masónicos, frecuentemente pasados por alto. De su prolífica obra, aparecen dos piezas que nos muestran claramente dicho entendimiento: su obra de teatro Oumanel, escrita en clave satanista y con una minuciosa y correcta simbología, y su poema El violinista, donde describe la toma del poder de un grupo secreto dirigido por el diablo.

Por otro lado, no podemos dejar de señalar la estrategia del polilogismo marxista. Karl Marx, que independientemente de sus defectos era un hombre muy inteligente y astuto, creó un sistema que le blindase de las críticas científicas, lo que el economista austríaco Ludwing von Mises (1881-1973) denominó “polilogismo”. El polilogismo (del griego: poli, “muchos” – logos, “lógica”) es  la creencia de que diferentes grupos de personas piensan y razonan de manera diferente. Para Marx, si alguien le critica es porque esa persona es burguesa, obedece a intereses de clase o no está imbuido en la lógica proletaria, por lo que toda persona ajena al proletariado, no puede llegar a comprer realmente el marxismo. En la misma línea está el polilogismo racialista que, sustituyendo las diferencias de clase por raza, fue uno de los pretextos para ensalzar a la raza aira y perseguir a los judíos en la Alemania nazi.

Lo curioso más curioso del polilogismo marxista es que los propios padres del autodenominado “socialismo científico” eran burgueses. Ni Marx, ni Engels, ni la inmensa mayoría de los grandes revolucionarios marxistas pertenecieron nunca al proletariado. Entonces, utilizando su mismo razonamiento, ¿qué les hizo pensar que podían decirles a la clase proletaria lo que tenían que hacer y por qué? ¿acaso eran mesías en poder de un conocimiento oculto lo suficientemente fuerte como para romper sus limitaciones polilogísticas y expiar su pecado original? El polilogismo es una clara estrategia maniqueísta donde se divide a la sociedad en victimas y victimarios y que todavía hoy podemos ver en nuestras sociedades, pese a todo lo ocurrido en los últimos dos siglos.

“A los ojos de los marxistas, Ricardo, Freud, Bergson y Einstein se equivocan porque son burgueses; en los ojos de los nazis se equivocan porque son judíos.” Ludwig von Mises

 

Pensamiento de Marx

“Por primera vez en la Historia, se crearía una ideología que pretendería legitimar el exterminio físico de sectores enteros de la sociedad. Esa cosmovisión genocida quedó expresada ya en los escritos de Marx y alcanzó una clara realización tras el triunfo de la revolución bolchevique en 1917.” César Vidal, Cambiaron la Historia, pág 313 

 

Marx parte de la premisa de que la lucha de clases es el verdadero motor de la historia y que la propiedad privada es un robo, donde el comercio y el dinero son sus instrumentos.

A día de hoy, es muy fácil observar como la mayoría de las profecías de Marx han resultado ser erróneas -a la vista de los acontecimientos del siglo XX, puede que una de las más acertadas fuese el poema de El violinista-. Que la evolución del capitalismo incrementaría la masa obrera o que, con la expropiación de los “medios burgueses” de producción, el poder pasaría a las manos del pueblo y los hombres serían libres e iguales son afirmaciones que en el s XXI sabemos que son mentira. Quizá no pudo prever la aparición de la clase media ni el mantenimiento en el poder de estados totalitarios que esclavizarían a la población, pero sí que formuló teorías que, ya en su tiempo, se sabía su incongruencia.

Nos centraremos en el análisis de tres de ellas: lucha de clases, plusvalía y la relación de suma cero entre burguesía y proletariado. En material recomendado encontrarán refutaciones a otros conceptos marxistas.

 

Lucha de clases

Este concepto tiene su origen en la teoría del amo y el esclavo de Hegel que, sumada a la teoría del materialismo histórico, Marx explica que la lucha de clases es el verdadero motor de la historia. La evolución de la sociedad se debe a esta lucha, donde existen dos grupos predominantes en el que uno se sirve del trabajo del otro.

Es una de las teorías más famosas de Marx y ha dado lugar a muchas críticas por diferentes razones y autores. Aquí queremos señalar el absurdo del que parte el propio concepto de “clases sociales” al que se refiere Marx.

Como señala Escohotado, el problema viene cuando toda la teoría se basa en un concepto que no llega a definir en profundidad, concepto al que le dedica menos de veinte líneas en el capítulo 52 del volumen III de El Capital. Las “clases sociales” que define Marx no son clases, sino castas. 

Las castas, que desaparecen en el Renacimiento gracias al surgimiento del comercio y la burguesía, representan la inmovilidad social. La Edad Media, por ejemplo, dividía la sociedad en castas, de forma que si tu padre  era campesino o noble, tú te morirías siendo campesino o noble, ya que el propio sistema de castas no te permitía escalar o descender por los diferentes estratos de la sociedad.

Las clases sociales aparecen con la sociedad comercial. Son movimiento constante y permiten cambiar tu posición social en base a mérito o suerte. Cuando Marx dice que quiere una sociedad sin clases donde todos seamos iguales, lo que quiere es volver a una sociedad estamental donde el mérito y la suerte dejen de existir. Una sociedad donde la suerte de la cuna determine tu futuro.

 

Plusvalía

El concepto de plusvalía parte de los estudios económicos de Adam Smith (1723-1790) y David Ricardo (1772-1823), los cuales continuó Johann Karl Rodbertus (1805-1875), y a los cuales Marx, desde el punto de vista económico, no añade nada significativo. Estos autores defendían que el valor de toda mercancía se mide por el tiempo que tarda en producirse.

Marx afirma que el dueño de los medios de producción paga lo mínimo indispensable al trabajador, únicamente para asegurarse su subsistencia, a cambio de la fabricación de una mercancía. Si en una jornada de 12 horas se tardan 5 en producir un determinado producto, las otras siete son horas no pagadas que suponen la plusvalía del capitalista y un auténtico robo al proletario.

De esta forma, Marx deja fuera de su ecuación económica variables fundamentales como la inversión en maquinaria de producción, el valor de los recursos naturales, el tiempo de producción y el interés del capital, la oferta y la demanda o el propio saber hacer del empresario en cuanto a coordinación, suministros, venta.. Lo que hoy llamaríamos el “know how” del negocio.

Un ejemplo bastante clarificador que propone Escohotado es que, según el ejemplo de Marx, pintar la caseta del perro debería valer más que una de las palomas de Picasso, ya que la caseta requiere emplear un tiempo mayor. Lo cual, obviamente, no es así.

Sea como fuere, la teoría del valor trabajo en la que se basaba toda la teoría económica del marxismo, la desmintió Carl Menger (1840-1921), fundador de la Escuela Austríaca de Economía, con la publicación de Principios de Economía Política en 1871 cuando Marx todavía vivía. Muchos autores apuntan a que el repentino cese de las obras de Marx como escritor, se debe a este aspecto.

 

Relación entre la burguesía y proletariado

Como hemos señalado anteriormente, la lucha de clases entre burguesía y proletariado es el eje central a partir del cual emergen el resto de teorías, donde Marx afirma que el beneficio de la primera va en detrimento de la segunda.

Antes de desmentir esta afirmación, queremos señalar que la propia división de la sociedad en estos dos grupos es falsa, ya que, incluso en los países que accedieron antes a la Revolución Industrial (Inglaterra, Francia y Alemania) existían otros grupos sociales muy importantes como el campesinado o incipientes artesanos y comerciantes, a los cuales Marx deja completamente fuera de su ecuación. De hecho, en los países donde se produjeron las principales “revoluciones proletarias” eran países sin industria, donde el proletario suponía un porcentaje ínfimo de la población -en torno al 5%- , como el caso de Rusia o China. Las revoluciones proletarias y la consolidación de la dictadura del proletariado, que según Marx sería la etapa posterior al capitalismo, sólo llegaron en países feudales donde la industria no estaba desarrollada. Es decir, la dictadura del proletariado se consumó en países donde casi no había proletarios.

Marx establece las relaciones entre proletariado y burguesía como un juego de suma cero donde si un grupo gana, el otro pierde. Afirma que el crecimiento de la burguesía va en detrimento de los intereses del trabajador, lo cual hoy sabemos que es completamente falso.

Históricamente, el aumento de la burguesía ha ido acompañado del aumento en innovación, la innovación ha traído consigo prosperidad y, por ende, mejora la calidad de vida de todos, no solo de los burgueses.

Pero lo curioso en este punto no es la perspectiva histórica, sino la contemporánea del propio Marx. Mientras él escribía sus obras, ya había pruebas de que su teoría no era cierta. La Revolución Industrial en Inglaterra es el mejor ejemplo de ello, ya que mediante la asociación sindical, se consiguieron diferentes “conquistas sociales” entre las que se incluyen las jornadas de 8 horas, sin necesidad de revoluciones ni matanzas.

De hecho, tal es la magnitud de prosperidad que trajo consigo la Revolución Industrial que, tal y como indica el Premio Nobel de Ciencias Económicas de 1995 Robert Lucas, por primera vez en la historia, el nivel de vida de las masas y la gente común experimentó un crecimiento sostenido” , mejorando de forma significativa la renta per cápita y la vida de la población.

Quizá por esto en Inglaterra, pese a ser el país donde Marx y Engels pasaron buena parte de su vida e hicieron política, aún siendo el primer país en el que se industrializaron los medios de producción y, por consiguiente, uno de los países donde el proletariado era mayoría, fuese sin embargo uno de los países donde peor acogida tuvieron las ideas de Marx.

 

Friedrich Engels

No queremos cerrar el capítulo de Marx sin mencionar a su gran amigo Friedrich Engels (1820-1895). Engels fue un socialista de ascendencia burguesa, como Marx. Hijo de un capitalista inglés -su padre era propietario de una de las fábricas textiles más importantes de Manchester-, fue un importante pensador del siglo XIX que llegó a ser una de las personalidades más notables del socialismo en su época y, de hecho, llegó a ser uno de los principales líderes políticos en la Primera y Segunda Internacional.

Ambos coincidieron en 1844 en París y, gracias a su afinidad política y filosófica, comenzaron una gran amistad con Engels como benefactor del proyecto. Su relación llegó a ser tan estrecha que incluso cuando Marx dejó embarazada a su criada (típico comportamiento de clase adinerada en la época) Engels aceptó al bastardo como suyo, a fin de aminorar las críticas de dicha acción.

Ayudó a desarrollar y modelar las obras marxistas tanto, o más, que el propio Karl Marx. Según cuentan diferentes historiadores, la letra de Marx era prácticamente ilegible, por lo que fue Engels el que escribió y ordenó gran parte de sus obras.

Pese a que Engels ha pasado a la historia como un nombre secundario, la verdad es que tuvo un papel fundamental en el desarrollo y expansión de las obras de Marx. De hecho, lo más probable es que sin Engels, actualmente no conoceríamos la figura de Karl Marx.

 

Lenin

“Usaremos a los idiotas útiles en el frente de batalla. Incitaremos el odio de clases. Destruiremos su base moral, la familia y la espiritualidad. Comerán las migajas que caigan de nuestras mesas. El Estado será Dios.” Lenin

 

Vladímir Ilich Uliánov, conocido como “Lenin”,  fue un revolucionario ruso que, llevando las lecturas de Marx hasta su máxima expresión, consolidó la primera dictadura del proletariado: un régimen genocida y totalitario que se extendería por un cuarto del planeta. Además, no sólo extendió el comunismo por el mundo, su modelo represivo y totalitario sería copiado por otro de los regímenes más monstruosos de la historia, el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán.

Nació en el seno de una clase media acomodada el 22 de abril 1870. En 1887, su hermano Alieksandr fue ejecutado por pertenecer a un grupo terrorista que conspiraba para asesinar al zar Alejandro III. Este hecho, según muchos historiadores, pudo ser decisivo para determinar la inclinación terrorista de Lenin. 

Finaliza sus estudios de derecho y en 1891 ingresa en el colegio de abogados. En 1895 es detenido y enviado a Siberia por formar parte de la Unión para la Lucha por la Emancipación de la Clase Obrera de San Petersburgo. Este destierro fue especialmente benévolo -como él mismo relató- , ya que se dedicó a leer, pasear e ir de pesca acompañado de su mujer, Konstantinovna Krúpskaya (1869-1939). 

A su puesta en libertad en 1900 decidió establecerse en Suiza, donde fundó el periódico Iskra (La Chispa). En 1903 las ideas de Lenin sobre establecer un grupo de revolucionarios profesionales llevó a la división del Partido Socialdemócrata Obrero Ruso. El partido se dividió en bolcheviques (“mayoritarios”) y mencheviques (“minoritarios”) pese a que realmente los bolcheviques era un grupo minoritario de exiliados; como se aprecia, el afán soviético por la mentira y la propaganda hunde sus raíces desde el comienzo.  

Lenin llevaba exiliado diecisiete  años cuando, en febrero de 1917, el zar Nicolás II abdicó en su hermano Miguel y éste, a su vez, tambien abdica, proclamándose la república. Se abre entonces un proceso constituyente donde una Duma (Parlamento) provisional elige a un Gobierno provisional. En este caso, un gobierno liderado por el socialista Aleksándr Kérenski (1881-1970).

En medio de la Gran Guerra (1914-1918), Alemania decide subvencionar a un revolucionario ruso para desestabilizar al gobierno, sacar a Rusia de la guerra y concentrar sus fuerzas en el frente oriental. Ese revolucionario será Lenin.

Alemania pone a su disposición enormes cantidades de marcos oro (entorno a 50 M según Escohotado) y un tren blindado que le llevó a él y a otros revolucionarios directamente a Petrogrado (actual San Petersburgo). En un país entonces tan empobrecido como Rusia, la ingente cantidad de dinero alemán le permite financiar dos pilares básicos de la revolución: revolucionarios profesionales y propaganda. Como pago por los servicios prestados, Lenin firmó el 3 de marzo de 1918 el tratado Brest-Litovsk con Alemania, donde puso fin a la participación rusa en la Primera Guerra Mundial y cedió los territorios rusos en Europa oriental (Finlandia, Polonia, Estonia, Livonia, Curlandia, Lituania,Ucrania y Besarabia), que eran de los más fértiles que tenía Rusia.

En julio de 1917, los bolcheviques llevan a cabo un golpe de estado fallido contra el gobierno provisional que acabó con Lenin y Kamenev huyendo a Finlandia, y conTrotski y el resto de bolcheviques juzgados. Durante su estancia en Finlandia teorizó su dictadura del proletariado y la toma de poder, plasmándola en “El Estado y la Revolución”.

 

Aspectos psicológicos de Lenin

“A Lenin la vida en toda su complejidad le es desconocida, no conoce a las masas, no ha vivido entre ellas pero ha descubierto en los libros como hacerlas bailar como caballitos de feria (…) Para Lenin, la clase obrera es como el hierro para un forjador ¿será posible, dadas las circunstancias actuales, formar un Estado socialista a partir de ese metal? Evidentemente, no. Pero, ¿por qué no ensayarlo? ¿Qué arriesgaba Lenin si la experiencia fracasaba?” Gorki, noviembre 1917 

 

Además de la biografía, es importante matizar los rasgos psicológicos y las influencias del propio Lenin para comprender en profundidad el comunismo en la URSS. 

Siempre sufrió de los nervios, llegando incluso a enfermar cuando alguien le llevaba la contraria. Incluso llegaba a desmayarse si sentía peligrar su vida. Un “pusilánime en estado clínico” -como genialmente le define Escohotado-. Debido a sus nervios, que le ocasionaban frecuentes dolores de cabeza y de ira, necesitaba continuos cuidados médicos y retiros a balnearios europeos para descansar. 

Muchas personas piensan que su principal influencia fue Marx pero, en igual e incluso mayor medida, terroristas rusos como Serguéi Necháyev (1847-1882) tuvieron un impacto enorme en formar su concepción del mundo. Necháyev, considerado el “primer revolucionario”, es el autor de el Catecismo revolucionario, uno de los libros más famosos dentro de la literatura revolucionaria y anarquista. Por otro lado, la figura anarquista por excelencia, Mijaíl Bakunin (1814-1876), que también era amigo de Necháyev, fue otro de los autores más leídos por Vladímir.

Gueorgui Plejánov (1856-1918) fue otra de las figuras que marcaron a Lenin, en este caso en el ámbito político. Plejanov militaba en el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia y fue el espejo donde Lenin se miraba al comienzo de su carrera política.

Como señaló Gorki, inicialmente opositor de Lenin hasta que triunfó el golpe de estado de octubre y pasó a ser fiel deboto de Vladímir primero y Stalin después: “No he encontrado, no conozco a nadie que sintiera con la profundidad y la fuerza de Lenin el odio, la repugnancia y el desprecio hacia la desdicha, el dolor y padecimiento humanos (…) un rasgo sumamente importante para mi de Lenin es precisamente esa hostilidad irreconciliable, inextinguible, hacia las desdichas humanas, su fe ardiente en que la desdicha no es la base inmutable de la realidad, sino una abominación que los hombres deben y pueden barrer de su lado.”  

 

La consumación del golpe de estado de octubre:

“Se durmieron sin darse cuenta que el poder había cambiado” León Trotski, Memorias, sobre el golpe de estado de octubre 1917

 

Para ilustrar la forma en la que los bolcheviques se hicieron con el poder, lo vamos a explicar a partir del análisis cronológico de Mikhail Kritchevski (1897-2008), un socialista de origen ucraniano que escribía en la conocida revista francesa L’Humanité y resumió a sus lectores la liquidación del sistema democrático de Rusia en 7 pasos:

  1. Después de utilizar a los soviets para desestabilizar al gobierno provisional de Kerenski, Lenin afirma que los soviets -con mayoría eserista y menchevique- ya no representan al proletariado.
  2. Aprovechando el caos en las fábricas y mediante trampas asamblearias, Trotski logra que los soldados de la guarnición de Petrogrado -proclamados desde ese momento guardianes de la revolución- no vayan al frente y, en lugar de eso, los une a jóvenes delincuentes que, por magia bolchevique, se convierten en la Guardia Roja del proletariado. De esta forma consiguen el control de los soviets más importantes y Lenin vuelve a proclamar: ¡Todo el poder para los soviets!; porque ya ejerce un poder total sobre los mismos.
  3. El comité militar del soviet -controlado por los bolcheviques-  toma los centros neurálgicos de Petrogrado, el Palacio de Invierno y apresa a los ministros del Gobierno Provisional.
  4. El 25 de octubre, el día siguiente del golpe de Estado bolchevique, estaba previsto el Congreso de los Soviets de toda Rusia para dar a luz un gobierno legítimo -por eso eligen esa fecha para dar el golpe-. Lenin presenta en el congreso, como hecho consumado, la liquidación del gobierno de Kerenski -en el cual se integraban ocho socialistas y cuatro demócratas constitucionales-. La mayoría del soviet rechaza y condena el golpe bolchevique, por lo que, de nuevo, los soviets ya no representan al proletario revolucionario.
  5. Igual que los soviets, la Asamblea Constituyente había sido utilizada por Lenin en función de sus intereses. Pese a que los bolcheviques son los únicos que saben lo que quieren hacer con el poder -Lenin lo plasmó en obras anteriores como ¿Qué hacer? o El Estado y la Revolución-, resulta que no tenían el apoyo de los campesinos, los cuales representaban a más del 80% de los trabajadores rusos. Los Socialistas Revolucionarios -también llamados SR o eseristas– contaban con los votos del campesinado, el cual Lenin necesitaba para proseguir su toma del poder, por lo que tuvo que hacer concesiones y permitir la convocatoria electoral de la Asamblea Constituyente para acercarse a la facción más izquierdista de los SR.
  6. Estas elecciones fueron la primera y última vez que el pueblo ruso pudo votar libremente hasta la caída de las URSS ,y el resultado fue aún peor de lo que los bolcheviques imaginaban: el 75% de la asamblea era hostil a los bolcheviques, que solo obtuvieron un 25% de los votos; 58% los socialistas revolucionarios; 4% los mencheviques y los kadetes un 13%. Los eseristas se llevaron todo el apoyo del campesinado y las grandes ciudades concentraron un elevado número de votos para los demócratas constitucionales (kadetes).
  7. La respuesta de Lenin, en enero de 1918, fue disolver la Asamblea Constituyente el mismo día que se reunió, ya que había dejado de representar al pueblo.  

De esta forma, Lenin acaba con todas las garantías constitucionales del pueblo ruso -al cual orgullosamente dice representar- y comienza su estrategia para perpetuarse en el poder: policía política, persecución ideológica a partidos y medios no afines al nuevo régimen, asesinatos, torturas, desapariciones y encarcelamientos, eliminación de todas las libertades, reclusión de disidentes en campos de concentración, convertir la lucha de clases en guerra civil… en definitiva, comienza el Terror.

 

El Terror Rojo

”No estamos en guerra con individuos aislados, Exterminamos a la burguesía como clase. No busquéis durante la instrucción judicial ni materiales ni pruebas de que el acusado haya actuado de obra o de palabra contra los soviets. La primera pregunta que debéis formularle es a que clase pertenece, cuál es su origen, su educación, sus estudios o su profesión. Estas  preguntas son las que  deberán determinar  la suerte del acusado. Este es el sentido y la esencia del terror rojo.” Martin Latsis, Politico soviético y Presidente de la Cheka de Ucrania en 2019

 

Una de las mejores definiciones que hemos encontrado sobre el terror nos la ofrece Steinberg, antiguo Comisario del pueblo, que sin duda sabe de lo que habla:

“El terror no es un acto único, aislado, accidental, aunque susceptible de repetición, de furor gubernamental. El terror es un sistema de violencia que viene de arriba, que se manifiesta o está a punto de manifestarse. El terror es un plan legal de intimidación masiva, de presión, de destrucción, dirigido por el poder. Es el inventario preciso, elaborado y cuidadosamente ponderado de penas, castigos y amenazas por medio de los que el gobierno intimida, de los que usa y abusa con el fin de obligar al pueblo a seguir su voluntad” Isaac Steinberg, Comisario del pueblo desde diciembre de 1917 a marzo de 1918

 

No tenemos mucho más que añadir a la completa definición de terror que aporta Steinberg, por lo que pasaremos a contar las grandes aportaciones del sistema totalitario de Lenin al terrorismo de Estado, al cual se le atribuyen entre 5 y 7 millones de personas muertas o exiliadas en 5 años al frente del gobierno. Cabe destacar que las probabilidades de sobrevivir en el exilio en un país como Rusia en el siglo pasado, empobrecida, sumida en la miseria y con sus gélidas condiciones climáticas, eran muy pequeñas:

 

Agitprop (Agitación y propaganda):

Lenin fue uno de los pioneros en lo que hoy se conoce como la manipulación del lenguaje. Haciendo gala de la mentira como arma revolucionaria, el significado real de las palabras pasa a un segundo plano, lo importante es revestir las acciones con nombres pomposos y familiares con los que la masa se encuentre cómoda y no tenga asociadas connotaciones negativas. Incluso si la acción en sí y el nombre resultan ser antónimos, mejor. No se trata de informar o educar a las masas, hay que agitarlas y servirlas propaganda sin necesidad de que piensen. 

 

Contra todas las libertades:

Una vez asentados en el poder, Lenin lo mantuvo a toda costa. Dado que no salieron elegidos en las elecciones de la Asamblea Constituyente, procedió a la prohibición de toda oposición política: cierre de la asamblea, censura y eliminación de los medios de comunicación no afines a la revolución, supresión de las libertades políticas básicas (libertad de expresión, reunión y asociación), y represión política progresiva ilegalizando primero al partido más de derechas hasta ilegalizar a los mencheviques, socialistas revolucionarios del ala derechista y, finalmente, a los eseristas izquierdistas. 

Destacamos que una de las causas por la que fue posible la consolidación del totalitarismo bolchevique fue la paulatina ilegalización de los partidos políticos ya que, en vez de plantar cara todos juntos cuando ilegalizaron a los kadetes en primer lugar, ningún otro partido dijo nada, ya que era un partido de derechas. Cuando ilegalizaron a los siguientes, tampoco dijeron nada el resto de partidos, ya que eran una izquierda moderada… y así, sucesivamente, fueron persiguiendo a todos los partidos que no fueran el bolchevique hasta que no quedó ninguno. Muy similar a lo que posteriormente ocurrió en Alemania.

 

Cheká, la policía política secreta:

Si hay algún órgano o grupo que haya destacado por mantener a los bolcheviques en el poder, es la Cheka. Procedente de la Ojrana zarista, el aparato de represión política por excelencia fue creado oficialmente por Lenin el 20 de diciembre de 1917. 

Al mando del polaco Feliks Dzerzhinski (1877-1926), la Cheka se expandió por toda la URSS con el fin de perseguir y asesinar a cualquier identificado como contrarrevolucionario al margen de juicio o cualquier garantía legal -por lo que era la propia Cheká la que decidía si una persona era contrarrevolucionaria o burguesa-. Un grupo paramilitar encargado de expandir el terror allí donde fuere. No en vano, Dzerzhinski llegó a ser el bolchevique más temido de toda la URSS -para lo cual hay que hacer “extraordinarios méritos”-.

Una de sus primeras misiones fue requisar toda la comida a los campesinos para asegurar el abastecimiento de las capitales, ya que en algunas zonas de Rusia comenzaba a haber escasez -lo que posteriormente desembocó en la “Calamidad”-. Previsiblemente, los campesinos se enfrentaron con aquellos que les requisaban su propia comida por lo que, junto con la eliminación de las libertades, muchos decidieron unirse a los contrarrevolucionarios del Ejército Blanco.

“La coacción proletaria, en todas sus formas, desde las ejecuciones a los trabajos forzados, es -por paradójico que suene- el método para modelar la sociedad comunista a partir del material humano del periodo capitalista” Bujarin, 1920

 

El comunismo de guerra:  

El comunismo de guerra -que comenzó antes de la guerra civil y terminó con cuando finalizó la misma- es el único momento en la historia donde el ideal de las teorías económicas comunistas se han llevado hasta sus máximas consecuencias. 

Bajo la premisa marxista de que la propiedad privada es un robo y el comercio y el dinero son sus instrumentos, Lenin prohibió el comercio y expropió los medios de producción a los capitalistas -y campesinos-. Al eliminar el comercio y darse cuenta de que muchas fábricas no salían adelante sin los enemigos de clase (ya vimos anteriormente como desde Marx se subestiman completamente las labores del empresario capitalista), la respuesta del nuevo régimen para conseguir liquidez fue de lo más ingeniosa: emitir más dinero. Lo cual creó una hiperinflación deliberada de la que hablaremos a continuación.

El dinero perdió su valor y nadie quería aceptar el papel pintado” bolchevique. Se retrocedió a una economía de trueque y todo esto ayudó a generar una hambruna brutal de la que se sirvieron como sometimiento.  

El resultado del comunismo de guerra en términos económicos fue un fracaso monumental. Citando al profesor Anxo Bastos, que alude a los estudios de un experto en historia económica soviética como Alec Nove, “fue una de las mayores caídas en la producción desde que hay historia escrita. En varios sectores.”

Sin entrar en detalles económicos, cuando los bolcheviques se dieron cuenta de la imposibilidad del sistema, dieron un paso atrás en su política económica con la “Nueva Economía Política (NEP)”. La NEP trajo consigo diversos cambios como la sustitución del sistema de requisas por el “impuesto en especies”, se permitió a los campesinos vender sus excedentes de producción y las empresas privadas volvieron a manos de particulares. El éxito de estas medidas fue inmediato. 

A partir de este experimento, la URSS no volvería a llevar el puro sistema económico marxista. Los siguientes sistemas partirían del sistema comunista pero siempre con variaciones.

 

La hiperinflación como forma de llegar al comunismo:

Diferentes autores señalan cómo la inflación en Rusia fue consciente y deliberada. Tenían claro que para acabar con el capital debían acabar con el dinero, por lo que crearon una hiperinflación para volver a la economía de trueque y alejarse del capital, creando así su idílica sociedad comunista. Además de ser una forma sutil de expropiar al burgués -y al pueblo-, no siempre fue comprendida, por lo no fue especialmente protestada.

Esta planificada hiperinflación fue una de las acciones que realizaron dentro del comunismo de guerra, lo que favoreció enormemente la generación de caos y miseria.

El concepto de la inflación como arma revolucionaria está recogido en “El ABC del Comunismo” de Nikolái Bujarin (1888-1938) y Yevgueni Preobrazhenski (1886-1937), dos de los principales economistas del régimen y, en el caso de Bujarin, artífice del comunismo de guerra y su correctiva NEP. 

Como se vanaglorió posteriormente Preobrazhenski, “esto significa que hemos superado la Revolución Francesa 40 a 1“. aludiendo a que los revolucionarios franceses sólo habían depreciado su moneda a 1/500 de su valor original, mientras que el rublo se había reducido a 1/20.000 respecto a su valor en 1917. Seguro que Preobrazhenski habría quedado fascinado con el comunismo venezolano y la depreciación del bolívar. 

 

La hambruna de Lenin

Ni siquiera el Avtomat Kalashnikova modelo 1947. El arma comunista por excelencia es desatar el hambre para someter a la población. Y como buenos comunistas revolucionarios, ellos nunca tienen la culpa de nada.

Con la prohibición del comercio, la inflación y el sistema de requisas se acrecentó la falta de alimentos, y una hambruna de límites inimaginables asoló toda Rusia. El suicidio comenzó a ser la receta habitual de muchos campesinos y especialmente de “los ricos”, cuyas cartillas de racionamiento -ya de por sí insuficientes- eran cinco veces más pequeñas que las del resto.  

  Esta “Calamidad” -como se le llamó a esta hambruna-, oficialmente reconocida en 1921 aunque muchas partes de Rusia la sufrieron desde mucho antes, se achacó a múltiples causas, todas ellas ajenas al buen sentimiento revolucionario: al atraso del campo, a la guerra (finalizada en 1919), al bloqueo (chivo expiatorio por excelencia en el sXX) y, naturalmente, a la burguesía, que era la causante de organizar a bandidos “hostiles a la Rusia soviética y a toda su población trabajadora”.  

“En todas partes se oyen llantos y gemidos. Se está llegando al canibalismo. Sobre trece millones de hambrientos, solo dos han recibido ayuda. ¡Tended una mano solidaria a vuestros hermanos y hermanas!” Llamamiento del Patriarca Tijon por la radio.

 

Pese a la negativa de Lenin -que pretendía destruir la fe en el zar y en Dios a base de hambre-, la insistencia de Maksim Gorki (1868-1936) -un conocido escritor ruso que, pese a ser muy crítico cuando emergió la dictadura bolchevique, acabó siendo uno de sus máximos altavoces intelectuales- consiguió legalizar el 21 de julio de 1921 el Comité Social de Lucha contra el Hambre. Comenzaron a llegar ayudas internacionales, especialmente de la Cruz Roja, ARA (American Relief Association) y los Cuáqueros. Entre el comité y las asociaciones extranjeras, llegaron a alimentar a 14 millones de personas diarias en las cinco semanas de existencia del comité ya que, el 26 de agosto, Vladímir Ilich Uliánov ordenó disolver el comité y apresar y calumniar a sus miembros. Con todo, se calcula que murieron al menos cinco millones de personas de los treinta afectados por el hambre y la desnutrición.

Para colmo, los bolcheviques culparon a la Iglesia de no querer ayudar a los hambrientos, pese a que todo el mundo sabía que era mentira. De esta forma, además de someter a su pueblo de la forma más tiránica, Lenin se quedó con los tesoros de la Iglesia.

 

Guerra civil rusa

Pese a lo que comúnmente se cuenta de que la revolución rusa fueron revolucionarios bolcheviques enfrentados a contrarrevolucionarios zaristas, la verdad es que el principal enemigo de Lenin, y al que más exterminó, fue a los campesinos, igual que siglos antes en la revolución francesa. En el caso de Rusia, la guerra civil de Lenin se llevó por delante la vida de 1,5 millones de personas.

Nadie quería volver al zarismo. Habían caído casi todas las monarquías absolutistas y ni siquiera el zar contaba con el apoyo del pueblo ruso o fuerzas internacionales. El relato de que una de las partes quería volver al zarismo es falsa, simplemente se trataba de revolucionarios que habían dado un golpe de estado e iban matando y sembrando el terror, y contrarrevolucionarios que se negaban a ser exterminados, como pasaría durante los siguientes años en muchos otros países.

En el caso de Rusia la guerra civil es teorizada y anunciada por Lenin, ya que la lucha de clases debe convertirse en guerra civil revolucionaria, igual que anunciaría casi veinte años más tarde en España Largo Caballero, el “Lenin Español”: “si no ganamos las elecciones iremos a la guerra civil”. 

La Guerra Civil Rusa enfrentó al Ejército Rojo de Trotsky, gran estratega militar y líder militar de los bolcheviques, y al Ejército Blanco, formado principalmente por campesinos, antiguos soldados zaristas y desertores del ejército rojo, que se negaban a seguir haciendo las atrocidades bolcheviques y se refugiaban en el bosque.

Los bolcheviques pueden atribuirse el lamentable título de ser el primer ejército en utilizar armas químicas contra la población civil, veinte años antes de que lo hicieran los nazis.

 

Teoría de Rehenes y fusilamiento desde la retaguardia

Otro de los avances bélicos que los bolcheviques pusieron de manifiesto desde el primer año de dictadura fue la teoría de rehenes, a partir de la cual, apuntaban a todos los familiares y amigos de aquellas personas que consideraban importantes (sargentos, capitanes, políticos…) y, si se negaban a cumplir sus órdenes o desertaban, mataban a sus familias.  

Otro ejemplo que muestra su aprecio a la vida ajena, aunque sea la de su propio pueblo, son los fusilamientos masivos desde la retaguardia. Si la vanguardia huía o retrocedía en combate sin orden del general, independientemente de los motivos, los bolcheviques armados con ametralladoras desde la retaguardia los masacraban.

“Nos parece harto comprensible que la tentativa de instaurar en Rusia una nueva cultura comunista recurra a la persecución de los burgueses como apoyo psicológico. Pero nos preguntamos, preocupados, qué harán los soviets una vez que hayan exterminado totalmente a sus burgueses.” Sigmund Freud, El malestar en la cultura, 114

 

Gulags o campos de trabajo soviético

Pese a que la gran mayoría de personas asociamos los campos de concentración o trabajo al régimen nazi de Hitler, la verdad es que fue una práctica habitual en todos los países de tinte totalitario durante el s.XX, también en España. El pionero en esta práctica, una vez más, fue Lenin, el cual se adelantó en más de década y media a su homólogo alemán. 

Los gulags -junto a los fusilamientos masivos e indiscriminados- fueron una pieza fundamental en la implementación del Terror de Estado de Lenin desde 1918 y, con la llegada de su sucesor Stalin, llegarían a límites desconocidos. Las condiciones insalubres, el clima tan gélido, la falta de alimentación y las duras condiciones de trabajo hicieron que no pocos reclusos, que llegaban de forma completamente arbitraria, murieran. 

En cuanto al número de los mismos, Aleksandr Solzhenitsyn en su obra Archipiélago Gulag – premio Nobel de literatura en 1970 donde cuenta su estancia en diferentes campos de trabajo soviéticos- recoge más de 80 gulags entre 1917 y 1936. Actualmente, se cree que siguen existiendo campos de trabajo forzado o de reeducación en China y Corea del Norte.

 

Asesinato de la familia Romanov:

Mucho antes de su llegada al poder, Lenin tenía claro que quería asesinar al zar y acabar con todo lo que representara el zarismo. Tras el golpe de estado, surgió la oportunidad que tanto tiempo llevaba esperando. 

El primero de la familia en ser asesinado fue Miguel, hermano del zar Nicolás II y en el cual abdicó antes de proclamar la república.  Fue secuestrado y asesinado con su secretario Johnson a las afueras de Perm. Su asesinato fue un globo sonda para ver qué impacto tenía el asesinato de un miembro de la realeza entre la opinión pública, la cual, con la hambruna y el terror a la orden del día, tenían otras cosas en las que pensar. 

En una entrevista que concede a un medio extranjero, Lenin afirma que Miguel había huido pero desconocía adónde, igual que no sabía dónde estaba el resto de la familia Romanov, lo cual evidentemente era mentira. La familia estaba secuestrada en Ekaterimburgo, en la casa un antiguo comerciante local, Ipátiev. Si el secuestro y masacre de una familia al completo es un acto siniestro de por sí, Lenin pensó que no había mejor casa donde alojar a la antigua realeza que en la Casa Ipátiev, cuya traducción es “casa del propósito especial”.

Los Romanov eran prisioneros del Soviet de los Urales, que asignó al veterano Yákov Yurovski (1878-1938) para custodiarles. Yurovski fue planeando el asesinato de los zares e incluyendo revolucionarios alemanes y hungaros en la operación, por si los rusos se echaban atrás en el último momento a la hora de masacrar a los niños del zar.

Finalmente, en la madrugada del 17 de julio de 1918, le dijeron a la familia que debían transportarles a otro sitio, ya que la guerra con el ejército blanco estaba cerca y corrían peligro. La familia, preparada para salir y con la ilusión de que terminase ese infierno, bajaron las escaleras hacia el sótano y allí les masacraron a balazos y les remataron con puñaladas. 

Fueron asesinados Nicolás II, su mujer Alejandra Fiódorovna, el heredero Alexei, sus cuatro hijas, el doctor, el servicio y hasta el perro de Anastasia. Tal y como cuenta en sus memorias, donde narra la masacre con todo lujo de detalles, Yurovski fue el verdugo de Nicolás II y de Alexei, el cual bajó al sótano  en brazos de su padre.

Las mujeres de la familia llevaban las joyas familiares cosidas al corsé, lo cual dificultó el trabajo de los verdugos y amplió la agonía de los asesinados. Les enterraron en los bosques de alrededor y se quedaron con las joyas.

 

Genocidio cosaco

Una vez terminada la guerra civil, cuando los cosacos no constituían ningún peligro, los soviéticos llevaron a cabo el genocidio cosaco del Don y Kubán entre 1919 y 1920. De una población de tres millones, entre 300.000 y 500.000 fueron fusilados o deportados a campos de concentración. Proporcionalmente, la descosaquización de Lenin fue superior a la deskulakización de su sucesor Stalin.

 

A la caza de los intelectuales

De la misma forma que les tocó a los cosacos, la intelligentsia ucraniana quedó aplastada por el régimen de Lenin en los meses de julio y agosto de 1922. Vladímir tuvo una mejora parcial en su enfermedad y, sintiéndose con fuerza, decidió que le había llegado la hora de expulsar a los principales intelectuales de Rusia quienes, en mayor o menor medida, no casaban con la propaganda del régimen. 

Se realizó un informe de “grupos antisoviéticos” en el mundo intelectual, los cuales debían abandonar el país pagándose su viaje. La Cheka, por su parte, discrepó del castigo y solicitó un castigo mayor, por lo que se les acabó enviando a las regiones más alejadas de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia (RSFSR), lo que prácticamente era lo mismo que condenarlos a muerte.

 

Stalin

“Quien se oponga a nuestra causa con actos, palabras o pensamientos -sí, bastan los pensamientos- será totalmente aniquilado” Stalin, XIV Congreso del Partido 1925

 

Si de alguna manera la figura de Lenin ha trascendido como un honorable marxista revolucionario y no como un dictador genocida es, propaganda aparte, porque su sucesor llevó la falta de humanidad y escrúpulos hasta límites remotamente vistos en nuestra historia. De hecho, prácticamente todos los estudios internacionales sobre el comunismo lo colocan como el segundo mayor genocida de la historia con entre 20-42,5 millones de muertos, sólo por detrás de su camarada chino Mao, al que se le atribuyen entre 40 y 65 millones.

Iósif Vissariónovich Dzhugashvili (1878-1953), más conocido como Stalin -apodo que significa hombre de acero-, fue el secretario general del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética que más tiempo estuvo al frente del cargo, con un total de treinta años al frente del poder (1922-1952). De origen georgiano, es de los pocos líderes bolcheviques integrantes del Politburó de familia humilde -junto con Zinóviev-, ya que el resto de representantes y líderes proletarios, concienciados con la lucha de clases, eran de ascendencia acomodada o burguesa.

Durante la clandestinidad, antes del golpe de Estado de 1917, fue un conocido ladrón de bancos que financiaba la lucha revolucionaria con sus robos. A diferencia de otros camaradas que siempre estuvieron más orientados a los libros y las letras, Stalin era un hombre de acción que hacía lo que tuviese que hacer. Esto no quiere decir que fuese un personaje estúpido o poco inteligente -propaganda extendida por Trotsky-, todo lo contrario, era una persona astuta e inteligente que consiguió mantenerse en el poder durante tres décadas pese a todos los enemigo que tenía, ya fueran enemigos internos, externos, reales o imaginarios.

 

 

Sucesión de Lenin

“Ninguno de nosotros quiere ni puede discutir la voluntad del Partido. Claramente, el Partido está siempre en lo cierto. (…) Solo podemos estar en lo cierto con y a través del Partido, porque la historia no ofrece otro camino para acertar.” León Trotsky, discurso en el Congreso previo al enfrentamiento abierto con Stalin

 

Lenin no eligió un sucesor antes de su muerte. En su testamento dedica palabras a cada uno de sus camaradas y, paradójicamente, en esas líneas imposibilita a cada uno de ellos para sucederle por uno u otro motivo. De esta forma, se abre un proceso para determinar al nuevo secretario general del partido donde los dos principales pretendientes son Trotsky y Stalin.

En un primer momento, el candidato con más papeletas sería León Trotsky (1879-1940), ya que fue una pieza fundamental en la consumación del nuevo régimen y sin el cual, lo más probable, es que los bolcheviques nunca se hubiesen asentado en el poder. Trotsky es el que frena a Lenin cada vez que éste quiere dar el golpe de Estado entre abril y octubre, y es el principal arquitecto en la toma del Palacio de Invierno. Además, fue el líder del Ejército Rojo durante la guerra civil que afianzó a los bolcheviques en el poder tras eliminar al Ejército Blanco. Muchos historiadores consideran a Trotsky como uno de los mayores genios militares del sXX.

Frente a la logros de semejante candidato, Stalin hizo uso de su astucia buscando alianzas entre diferentes camaradas emblemáticos -en un primer momento, Zinoviev (1883-1936) y Kamenev (1883-1936)- y las bases de origen proletario del partido que, posteriormente en el 1931, ocuparían el puesto de los intelectuales en su Comité Central. 

A diferencia de sus camaradas Zinoviev y Kamenev, que alternaron alianza y oposición con Stalin entre 1924 y 1936 -hasta que fueron ejecutados durante el Primer Proceso de Moscú en la Gran Purga-, Trotsky planteó una férrea oposición al georgiano desde la URSS y, posteriormente, desde el exilio. El emblemático líder bolchevique acabaría asesinado en Ciudad de México por el comunista español, Ramón Mercader, al servicio de la NKVD de Stalin -antigua Cheka-. 

 

Alianza Stalin y Hitler:

“Los gemelos son, sin duda, Stalin y Hitler, hermanados por su espíritu “democida”, (…) pues el proyecto totalitario combina siempre alguna eugenesia con salvadores providenciales, lo uno como epítome del rigor científico y lo otro como voz del sentimiento, dispuesto a que el ciudadano se reconvierta en súbdito con tal de cancelar penalidades e incertidumbres.” Antonio Escohotado, Los enemigos del comercio III, 267

 

Habitualmente se nos presentan las grandes diferencias entre nazis y comunistas como si fuesen la noche y el día. Sin embargo, mirándolo con detalle, existen muchas similitudes entre ambos totalitarismos, además de que ambos movimientos emanan del socialismo y son ideologías de izquierdas. Pese a no entrar en profundidad sobre ese aspecto en esta crítica, podemos observar este parentesco en el tratado de no agresión que firmaron ambas potencias preparando la que sería la II Guerra Mundial -que comenzó el 1 de septiembre de 1939-, una semana después de la firma de este tratado.

El Pacto Ribbentrop-Molotov (23 agosto 1939) fue un tratado de no agresión entre nazis y bolcheviques para invadir y repartirse Polonia -junto con Europa oriental-, como desvelaron las cláusulas secretas del acuerdo tras la derrota de los nazis. El nombre del pacto se debe a los nombres de los ministros que firmaron dicho tratado. Este pacto evidencia la afinidad y similitud entre ambos regímenes, pese a haberse enfrentado durante los tres años anteriores en la guerra civil española (1936-1939) y presentarse como fuerzas diametralmente opuestas.

Stalin llevaba meses intentando pactar con Francia o Inglaterra pero estos, conocedores de las atrocidades que habían cometido, no se decidieron a dar un paso adelante. Por lo que Stalin decidió pactar con Hitler hasta que fuese lo suficientemente fuerte para aplastarlo. El pacto se rompió el 22 de junio de 1941 al inicio de la Operación Barbarroja cuando Hitler comienza la invasión soviética, empezando por los territorios fronterizos de Polonia.

Otra clara similitud la encontramos en sus ideas económicas. Aunque la propaganda habitual se ha empeñado en presentarnos a los nazis como abanderados del capitalismo y a favor de las grandes compañías pese al clarificador y explícito nombre del partido -Nacional Socialista Obrero Alemán-, los veinticinco puntos de su programa de partido original evidencian su ideología socialista: “abolir todo ingreso no ganado por el trabajo, confiscar cualquier beneficio derivado de la guerra, nacionalizar todos los negocios convertidos en corporaciones y compartir los beneficios de grandes compañías”. 

Aún así, la buena sintonía entre Hitler y Stalin se remonta hasta la década de los años 20, cuando ambos partidos comparten terreno de juego en Alemania contra los partidos liberales y socialdemócratas. La “Carta abierta a mis amigos de la izquierda”, publicada por Goebbels en el 1925, muestra cómo el ala más izquierdista de los nazis estaba a favor de una política de alianza con Stalin con el objetivo de “solo nuestra unidad permitirá vencer al capitalismo.”

Porque los nazis también le declararon la guerra al capitalismo. Independientemente de las justificaciones que se pretendan acuñar para defender que los nazis eras monstruos que abanderaban el capitalismo frente al comunistas que defendían a los proletarios de todo el mundo, los propios hechos hablan por si solos. Los líderes nazis señalaron en múltiples ocasiones que eran socialistas y estaban en contra del capitalismo, como el propio Hitler en un discurso el 1 de mayo de 1927: “Somos socialistas, somos enemigos del sistema capitalista de hoy con su explotación de los económicamente más débiles, con sus sueldos inferiores, con su indecente valoración del ser humano según las propiedades que posea, en vez de su sentido de la responsabilidad y forma de actuar, y estamos decididos a destruir este sistema como sea.”

Durante buena parte de la década de los años 20 el enemigo a batir de los comunistas alemanes no era el nazismo, sino el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD). Ernst Thalmann (1886-1944), miembro del Partido Comunista de Alemania y líder del Levantamiento Espartaquista (1919), señaló a los socialdemócratas como los principales enemigos a los que, siguiendo órdenes del Kremlin, tachó de socialfascistas. Cuando los avatares políticos cambiaron y los comunistas y los nazis alemanes comenzaron su lucha fraticida, los nazis consolidaron su poder acabando en primer lugar con los comunistas y, en el caso de Thalmann, acabó recluído y asesinado en un campo de concentración.

Respecto a las similitudes entre ambos, recomendamos un fragmento de la entrevista que Pablo Iglesias realiza a Antonio Escohotado. Para una explicación económica más detallada sobre la economía nazi, sus paralelismos con las medidas económicas bolcheviques y cómo ambas tienen diferencias evidentes sin que esto las haga diametralmente opuestas, recomendamos dos análisis traducidos al español: un análisis del economista americano George Gerald Reisman y otro del alemán Hans-Hermann Hoppe.

 

El Gran Terror de Stalin

“No solo debemos ejecutar al culpable, sino al inocente, porque esas ejecuciones impresionarán todavía más a las masas”. Nikolai Krylenko (1885-1938), Ministro de Justicia y Fiscal General de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia

El terror desatado por Stalin en la década de los años 30 no tiene equivalente en la historia. Podría compararse a otros míticos tiranos como Nerón, Calígula o Iván el Terrible –Iván el Formidable, según Stalin- pero ninguno de ellos consiguió estar tanto tiempo en el poder.

Aunque nos centraremos en la década de 1930, ya dio muestras de su tendencia al genocidio en 1924 con sus propios compatriotas georgianos donde, en menos de una semana, ejecutó a 10.000 georgianos a través del jefe de la cheka local, Lavrenti Beria (1899-1953). Con este tipo de acciones, Beria se ganó la simpatía del secretario general y acabaría formando parte del Comité Central y al mando de la NKVD desde las últimas purgas hasta su muerte, aún sin clarificar (1938-1953). Habitualmente se conoce a Lavrenti Beria como el Himmler soviético. 

 

HoloDOmor: el genocidio Ucraniano

Políticamente Incorrecto comunismo big brother

Una vez más, el hambre vuelve a ser el arma preferida para los comunistas. A sabiendas de la lamentable situación que sufría Ucrania en 1930, el “hombre de acero” decidió aumentar el año siguiente las restricciones: incluyendo granjas y pueblos en sus listas negras, requisas domiciliarias de comida y controles fronterizos a lo largo del país para evitar el flujo de personas y mercancías. 

En este caso no se trata de una hambruna generada por políticas económicas o escasez absoluta de productos. Lo que Stalin hizo en Ucrania se trata de un genocidio deliberado donde eliminó toda posibilidad de abastecimiento y escape mediante controles fronterizos; los mismos controles que, años mas tarde, tendría que levantar para que sus propios ciudadanos no huyesen de Alemania Oriental.

El resultado fueron casi cuatro millones de ucranianos muertos de hambre de forma premeditada y deliberada.

 

El Congreso de los Vencedores 

Muchos historiadores apuntan a que los procesos entre 1936-1938 tienen su origen en el XVII Congreso del Partido, conocido posteriormente como Congreso de los Vencedores o de los Fusilados.

En este congreso Stalin quedó segundo para presidir el puesto de secretario general, por detrás de Serguéi Kirov (1886-1934), el cual renunció y el cargo lo mantuvo Stalin. Kirov sería asesinado ese mismo año, su escolta personal también fallecería ese mismo año en un extraño accidente de coche y, a sus otros guardaespaldas, les llegaría el momento tres años más tarde.

De los 1.966 asistentes al congreso, solo cuarenta conservarán la vida en los próximos años: 848 fueron fusilados y otros 1.108 enviados a gulags, entre ellos 98 de los 139 elegidos para el Comité Central. 

Aquí encontramos otra apreciación de las similitudes entre Hitler y Stalin ya que, en este mismo año, Hitler llevó a cabo la depuración de miembros de su partido en lo que se conoce como la “Noche de los cuchillos largos”, que tuvo lugar entre el 30 junio y el 2 de julio de 1934.

 

Los Procesos de Moscú:

“La brutalidad y el abuso de poder se cebaron (…) con personas que nunca cometieron crimen alguno contra el Partido o el Gobierno soviético” Nikita Kruschev, primer secretario del Partido Comunista de la Unión Soviética y presidente del Consejo de Ministros.

 

En una mezcla de delirios y paranoia -bien fundada en algunos casos, ya que tanta muerte y traición le creó enemigos tanto dentro como fuera del partido y de la URSS-, comenzó un proceso de depuración dentro del partido donde, mediante falsas acusaciones, se detenía a los sospechosos selectivamente. Los acusados permanecían encerrados largas temporadas con torturas diarias hasta que accediesen a firmar los cargos que la NKVD les ponían delante. Si los juicios eran públicos, se aseguraban de no dejar marcas visibles. 

Además, Stalin perfeccionó la teoría de rehenes, de forma que cualquier persona con parentesco familiar o político con el acusado era susceptible de ser detenida, lo cual ocurrió no pocas veces.

Los Procesos de Moscú (1936-1938) fueron las purgas más grandes que se recuerdan en la URSS con cientos de miles de muertos y marcaron un punto de inflexión, ya que antes de las mismas, los comunistas habían masacrado a todo disidente o contrarrevolucionario pero nunca a sus propios camaradas -al menos no de forma tan notoria-. Este periodo representa una cacería de brujas donde nadie estaba a salvo de ser acusado: miembros del Comité Central, bases proletarias del partido, intelectuales, miembros de la Policía secreta de la Unión Soviética NKVD, tremendas purgas dentro del Ejército y la Marina de guerra… De hecho, muchos de los ejecutados en el tercer proceso fueron los ejecutores de los primeros, como el caso de Guénrij Yagoda (1891-1938) -heredero de Dzerzhinsky-, que fue el jefe de la NKVD entre 1934-1936. 

Los Procesos de Moscú fueron tres grandes juicios que tuvieron lugar entre 1936 y 1938 en los que Stalin limpia el partido de toda posible oposición y elimina a los antiguos camaradas con los que llegó al poder veinte años atrás. Estos tres procesos consagran la hegemonía de Stalin al frente del partido: 

“Primer proceso de Moscú (19 al 24 de agosto 1936): 16 acusados de haber constituido un centro terrorista, entre ellos: Zinóviev, Kámenev y Smirnov. Un total de 16 fusilados.

Segundo Proceso de Moscú (23 al 30 de enero 1937): 17 acusados de haber formado un centro trotskista antisoviético, entre ellos Piatakov, Rádek y Sokólnikov. Un total de 13 fusilados

Tercer proceso de Moscú (2 al 13 de marzo de 1938): 20 acusados de haber creado un bloque trotskista de derechas y de asesinato por envenenamiento, entre ellos Bujarin, Rýkov, Krestinski, Yagoda, Pletniov y Kriuchkov (estos dos últimos, respectivamente, el médico y el secretario de Gorki).

Un proceso a puerta cerrada condujo a la ejecución, el 10 de junio de 1937, de los altos mandos del ejército.

Todos estos procesos arrastraron miles de personas. Se calcula, por ejemplo, que el proceso contra la cúpula de las Fuerzas Armadas arrastró a cuarenta mil militares.” 

Comparado con el servicio secreto zarista, este último ejecutó a 3.932 personas entre 1825 y 1910, una media inferior a una ejecución por semana; los bolcheviques, pudieron mantener una media de 1.000 ejecuciones diarias entre 1937-1938.

Pero la influencia de Stalin no se reduce sólo a la URSS. El carácter expansionista de los soviéticos, que querían llevar la dictadura del proletariado a todo el mundo -idea que se encuentra incluso antes del golpe de estado de 1917 y tendría su origen en Lenin-, les llevó a enviar grandes cantidades de oro a los partidos comunistas de otros países para financiar la revolución mundial. Entre los países occidentales donde más influencia llegó tener la URSS, destacamos Francia, Alemania y España. 

 

Comunismo en España

“Lo que sí me han enseñado en mi casa es que, quizás, el comunismo es la democracia y la igualdad, así que, por favor, no frivolicemos con la libertad, yo creo que no está el país para estas cosas.” Yolanda Díaz, Vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Trabajo 

 

Las ideas comunistas calaron en España relativamente tarde, y no es hasta 1921 cuando surge el PCE como una escisión del PSOE. El anarquismo, sin embargo, sí que tuvo un impacto mucho más rápido en nuestro país tras la Asociación Internacional de Trabajadores y la entrada de hombres como Giuseppe Fanelli – encargado de crear una sección anarquista en España-, remontándose hasta tiempos de la Primera República.

En tiempos de la Primera Internacional (AIT), el control ideológico de la izquierda se disputaba entre el comunismo de Karl Marx o el anarquismo de Mijail Bakunin. Ambos líderes sumaban fieles a su causa y buscaban la propagación de sus ideas lo antes posible, de forma que cuanto más abarcase uno, menos espacio podría abarcar las ideas del otro. Por ello, buscaron convencer a los representantes de los trabajadores de cada país, que acudían a discutir ideas y analizar los planteamientos ideológicos socialistas.

En septiembre de 1871, con el mandato de los delegados españoles, Anselmo Lorenzo acudió a Londres donde Karl Marx le recibió en su casa e intentó embaucarle con el fin de plantar la semilla de su “socialismo científico” y alejarle de su rival ideológico. Ésta es la impresión que se llevó Anselmo Lorenzo:

“De la semana pasada en aquella conferencia guardo un triste recuerdo. El efecto causado en mi ánimo es desastroso. Esperaba yo ver grandes pensadores, heroicos defensores de los trabajadores, entusiastas propagadores de las nuevas ideas, precursores de aquella sociedad transformada por la revolución en que se practicara la justicia y se disfrutara de la felicidad, y en su lugar hallé graves rencillas y tremendas enemistades (…).

Pocos éramos los asalariados asistentes a aquella asamblea, siendo los más burgueses (ciudadanos de clase media, como los define la Academia) y estos llevaban allí la dirección y la voz (…).

Asistí, en una noche en casa de Marx, a una reunión encargada de dictaminar sobre el asunto de la alianza y allí vi a aquel hombre descender del pedestal en que mi admiración y respeto le habían colocado hasta el nivel más vulgar, y después varios de sus partidarios se rebajaron mucho más aún, ejerciendo la adulación como si fueran viles cortesanos delante de su señor (…).

Si lo que Marx ha dicho de Bakunin es cierto, este es un infame, y si no, lo es aquel. No hay término medio, tan graves son las censuras y acusaciones que he oído.”

Posiblemente, la impresión que se llevó el enviado representante de los delegados españoles sobre el padre del autodenominado socialismo científico fue lo que declinó la balanza hacia el anarquismo, e hizo que las ideas comunistas tardasen casi cuarenta años más en asentarse firmemente en nuestro país.

 

Anarquismo ibérico 

Aunque no se trata del tema que nos ocupa en esta crítica, España siempre ha tenido una fuerte tradición anarquista, superior a la de muchos otros países del entorno, especialmente en la Comunidad Autónoma de Cataluña. 

En tiempos de la Primera República (1873-1874), el anarquismo tenía una influencia enorme en las organizaciones más poderosas del país. 

Desde las dos últimas décadas del siglo XIX hasta los años veinte del siglo pasado, se sucedieron múltiples atentados anarquistas que pretendían subvertir el orden establecido mediante bombas, llevándose muchos inocentes por delante en más de una ocasión. 

Algunos de los atentados más notorios fueron los dos intentos de asesinato de Alfonso XII (1878-1879), el intento de asesinato al general Martínez Campos en Cataluña (1893), la bomba en el Teatro Liceo de Barcelona (1893), en la procesión del Corpus Christi en Barcelona (1896), el asesinato de Cánovas del Castillo (1897), atentado contra el Presidente del Consejo de Ministros Antonio Maura (1904), intento de asesinato de Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia en la calle Mayor de Madrid (1906) o el asesinato del presidente del gobierno José Canalejas en la Puerta del Sol de Madrid (1912), entre otros.

En medio de este clima de asesinatos políticos, la ciudadanía estaba cada vez más asustada, ya que frecuentemente los atentados tenían víctimas colaterales. Frente a esto, emergió la dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1930) con un elevado apoyo popular e intelectual –“cirujano de hierro” le apodó Ortega y Gasset, entre otros-. Su misión era terminar con la inseguridad ciudadana creada por las bombas anarquistas y resolver el problema marroquí tras el Desastre de Annual en la guerra del Rif.

Las dos organizaciones anarquistas con más apoyo fueron el anarcosindicalismo de la CNT (Confederación Nacional del Trabajo) y la FAI (Federación Anarquista Ibérica). Entre ambas reunían un número bastante importante de afiliados y eran las principales organizaciones de movilidad ciudadana a la hora de acudir a manifestaciones o huelgas. Ambas organizaciones anarquistas -siempre ajenas al juego democrático-, llaman a sus militantes a votar, por primera vez, en las elecciones de febrero de 1936 a favor del Frente Popular. 

Las organizaciones anarquistas se unirían al comenzar la guerra civil en Barcelona, bastión por excelencia del anarcosindicalismo, y colaboraron con el gobierno de la Generalidad a partir de septiembre de 1936. Cabe destacar su papel en la Revolución Social Española de 1936, donde las ideas anarquistas se llevaron a la práctica creando comunas en diferentes zonas del país. 

 

PSOE – relación directa con Stalin

“Me declaro culpable ante mi conciencia, ante el Partido Socialista y ante España entera, de mi participación en el movimiento revolucionario. Lo declaro como culpa, como pecado; no como gloria. Estoy exento de responsabilidad en la génesis de aquel movimiento; pero la tengo plena en su preparación y desarrollo”. Indalecio Prieto, México 1944. Discursos en América. Con el pensamiento puesto en España.

 

Volviendo al comunismo, no sólo el PCE abrazó la revolución del proletariado y los designios de Stalin. El PSOE, otro gran partido de masas de izquierda, comenzó a desarrollar actitudes extremistas desde 1932. 

Los responsables intelectuales de la bolchevización del PSOE fueron Luis Araquistain (1886-1959) y Julio Álvarez del Vayo (1891-1975), ambos agentes soviéticos que fueron radicalizando al partido en favor de los soviéticos -este último, fue presidente del FRAP hasta su muerte-.

En un primer momento, las ideas soviéticas calaron especialmente en Francisco Largo Caballero (1869-1946), el “Lenin Español”, como le gustaba que le llamasen. Largo Caballero se enfrentó a la facción más moderada  del PSOE, liderada por Julián Besteiro (1870-1940), el cual no veía con buenos ojos lo ocurrido en la URSS y vaticinaba un conflicto civil. La facción “centrista”, liderada por Indalecio Prieto (1883-1962), acabó cediendo a las ideas más extremistas y dio la espalda a Besteiro.

Una vez apartada la facción moderada de Julián Besteiro, el partido se va radicalizando hasta el punto de amenazar en sede parlamentaria a los diputados de la oposición, amenazar con una guerra civil al más puro estilo leninista o incluso ir a buscar a los líderes de la oposición a su casa, como en la madrugada del 13 de julio de 1936, que tras no encontrar a Antonio Goicoechea (1876-1953) ni  a Jose María Gil-Robles (1898-1980) en su domicilio, los guardaespaldas del líder socialista Indalecio Prieto fueron a casa de Calvo Sotelo y le asesinaron.

“Quiero decirles a las derechas que si triunfamos colaboraremos con nuestros aliados; pero si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser el doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la guerra civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros lo realizamos.” Largo Caballero, enero 1936 en una convocatoria electoral en Alicante.

Stalin tenía relación directa con Largo Caballero -mantenían una relación epistolar de la que se guardan registros- y fue su títere hasta que el soviético se cansó y lo sustituyó por Juan Negrín (1892-1956) al frente del gobierno.

 

Negrín saquea España

“Si todas las cajas de monedas que recibimos en el muelle de Odessa se colocaran una al lado de la otra, cubrirían completamente la Plaza Roja” Válter Krivitsky, sobre el envío de oro a Moscú.

 

Juan Negrín, presidente socialista de la Segunda República desde 1937 hasta 1939, desvalijó España para pagar el apoyo de Stalin -y de paso llevarse  una parte sustancial para su bolsillo-. 

Al comenzar la guerra civil, las reservas de oro del Banco de España rondaban las 700 toneladas -meses antes de exportarse, el Banco de Pagos Internacionales de Basilea lo sitúa como la cuarta reserva más grande del mundo, sólo por detrás de Norteamérica, Inglaterra y Suiza-, donde una gran parte correspondían a joyas numismáticas -se remontaban incluso a monedas fenicias y cartaginesas-, las cuales en muchas ocasiones duplicaban su valor en metálico. Según los cálculos de Escohotado, rondarían actualmente los 25.000 millones de euros.

Cuarenta y dos días tardó Negrín en hacer desaparecer las reservas mediante “decretos secretos” que le permitieran tener acceso a las reservas nacionales contra el alzamiento -lo cual, lógicamente, era ilegal-, organizar el transporte y sacarlo rumbo a Odessa. Todo esto en el más absoluto secreto, tratando únicamente con sus camaradas soviéticos miembros de la NKVD. 

La responsabilidad del envío recayó en Válter Krivitsky (1899-1941) -número dos de la NKVD en Europa- y, muy especialmente, en Aleksander Orlov (1895-1973) el cual, conociendo los métodos de Stalin, desapareció tras dicha operación -a la vista de los hechos una decisión muy inteligente, ya que el resto de rusos al tanto de la operación fueron eliminados-.

Este ladrón socialista, lejos de realizar el depósito en Londres o Nueva York donde habrían sostenido la peseta republicana, decidió enviar el tesoro directamente a Stalin, garante de la legalidad por excelencia, que además en su juventud fue ladrón de bancos. Esto es algo que muchos expertos siguen sin comprender. 

Finalmente, Negrín huyó a México en un yate con su parte del botín. A su llegada a Veracruz, Indalecio Prieto le reprendió y una parte del oro fue a parar a los republicanos españoles exiliados.

Cabe señalar que además de las reservas de oro y el museo numismático, también se llevaron obras del Museo del Prado.

 

El Terror Rojo en España, persecución de católicos y chekas

“Terrorismo revolucionario y terrorismo contrarrevolucionario. Hay un tipo de terrorismo inevitable, necesario y fructífero para la causa de la revolución (..). Nosotros, marxistas revolucionarios, no somos enemigos del terror que es un instrumento de clase y una necesidad histórica. No podemos plantearnos este problema desde el punto de vista sentimental y abstracto, sino desde el punto de vista político y de acuerdo con las necesidades de la revolución.” Avant, periódico comunista del POUM, 31 de julio de 1936 (citado en Federico Jiménez Losantos, Memoria del Comunismo, 451)

 

Recién iniciada oficialmente la guerra civil, el Frente Popular comenzó con el terror de la retaguardia en zonas ampliamente republicanas y muy alejadas de la influencia del bando nacional, que tuvo que atravesar el estrecho. 

Fieles una vez más al ejemplo bolchevique, comenzó una persecución encarnizada a todo disidente por cuestiones políticas, socioeconómicas, religiosas o directamente personales. Así pues, los diferentes partidos del FP, cada uno con su guerra y objetivos particulares, comenzaron a perseguir y exterminar a católicos, a civiles con otras afinidades políticas, a supuestos burgueses y, desatado el terror, a cualquier vecino que se le tuviera envidia o rencor. Lejos de garantizar la seguridad y el control en zonas ampliamente republicanas como Madrid y Barcelona donde, en el caso de esta última, el frente más próximo al comienzo de la guerra estaba a 300 kilómetros (en Aragón), el Gobierno puso en marcha el Terror al más puro estilo bolchevique.

En este aspecto, la Generalidad de Cataluña al mando de Luis Companys, que fue amnistiado e indultado de su condena a muerte por el golpe de Estado de 1934, tuvo un papel muy destacable desde el comienzo: 

  • El mismo 19 de julio de 1936, el presidente de la Generalidad presidió la entrega de armas a las milicias de CNT-FAI, además de ordenar por decreto la liberación de presos políticos y presos comunes, a los que también se armó. 
  • Al día siguiente, disuelve el ejército y ordena que la guardia civil de toda Cataluña vaya a Barcelona, dejando las zonas rurales a merced de los milicianos.
  • El 21 de julio de 1936, saca un decreto que crea el Comisariado de Prensa y legaliza las incautaciones de medios conservadores, aniquilando así la libertad de prensa en Cataluña. Una vez más, serán los milicianos el brazo ejecutor.
  • El 24 de julio, publica dos decretos donde, por un lado, se crea el Comité de Milicias Antifascistas de Cataluña para establecer un orden revolucionario al más puro estilo soviético y, por otro lado, se depura todos aquellos funcionarios que hubiesen participado en el alzamiento.
  • El 28 de julio saca el decreto de incautación de bienes artísticos, culturales, históricos y documentales -igual que en las revoluciones francesa y rusa, como hemos explicado anteriormente-. Como el asesinato no sólo no estaba castigado sino que estaba justificado por los cánones revolucionarios, los milicianos hicieron una enorme riqueza vendiendo los bienes que robaban a los difuntos propietarios -exactamente igual que los bolcheviques con los tesoros del zar-.
  • El 30 de julio José María España, consejero de Gobernación de la Generalidad, ordena a los alcaldes de Cataluña requisar todas las armas en poder de individuos “no afectos al Frente Popular”.

Sin entrar a analizar una por una las diócesis diezmadas en el genocidio de católicos en Cataluña, según los datos ofrecidos por Vicente Cárcel Ortí en La gran persecución, en números absolutos la Diócesis de Tortosa fue la más aniquilada en números absolutos, con 316 asesinados que representa el 62% del total del clero; porcentualmente, en la Diócesis de Barbasto, dependiente de la de Lérida, un 88% del clero fue asesinado y, en la propia Diócesis de Lérida, un 66% del clero. En los casi dos meses que van desde el comienzo de la guerra hasta el 14 de septiembre se cifra en 3.400 los católicos asesinados en la retaguardia por milicias paramilitares armadas y alentadas por la propia Generalidad, siendo el periodo más lamentable el mes de agosto, con una media de 70 asesinatos al día.  

Podríamos continuar con más decretos de la Generalidad de Cataluña hasta mayo de 1937, como el de los tribunales populares y los jurados populares, además de otros episodios sangrientos como la quema de iglesias, conventos con asesinatos de en torno a 7.000 católicos por el simple hecho de serlo, o los sucesos de mayo de 1937, que terminaron en un enfrentamiento civil por el poder entre anarquistas y comunistas con unos quinientos muertos en cuatro días.  Aunque no al completo, creemos haber retratado la actitud asesina de Companys y la complicidad de la Generalidad en el Terror de Cataluña. Además, Luis Compays, figura especialmente reivindicada en los últimos años por los nacionalistas catalanes, fue uno de los actores principales en el golpe de Estado en el 1934 y es la persona que más sentencias de muerte firmó durante la Guerra Civil.

Respecto al aparato represivo de tortura y asesinato en la retaguardia importado de la URSS, las checas, no entraremos a contar las brutales torturas documentadas que se llevaron a cabo en las que el alumno superó al maestro, que incluso estaban clasificadas y especializadas como la banderilla, el quebrantahuesos, la argolla o el dentista, por mencionar algunas. Simplemente mencionaremos el número total de checas que los diferentes partidos del Frente Popular tenían por Madrid, Barcelona y Valencia y que, habitualmente, si no se silencian directamente se desconocen:

  • Checas en Madrid: la lista oficial cuenta un total de 225 checas repartidas por la capital, número que ascendió a 340 tras el estudio de la Universidad San Pablo CEU “Otras checas, otros lugares de detención y cárceles oficiales.” 
  • Checas en Barcelona: un total de 46 checas 
  • En la Comunidad Valenciana: un total de 55 checas (ocho en Castellón, treintaicinco en Valencia y doce en Alicante

Volvemos a señalar cómo en Cataluña la Generalidad armó a los comunistas del Poum y los bakuninistas de la CNT inmediatamente después del golpe de estado del 18 de Julio, cuando la amenaza de una sublebación nacional en esa zonaera irrisoria. En 14 días, más de 14.000 personas cuyo rasgo común era ser católicos.

“Nunca, desde tiempos de Diocleciano, ha habido en la historia de la cristiandad una persecución como la que sufrieron los católicos en España bajo el régimen del Frente Popular.” Federico Jiménez Losantos

 

Socialistas moderados y anarquistas contra los comunistas en Madrid

“Ha llegado el momento en que irrumpir con la verdad y rasgar la red de falsedades en que estamos envueltos es una necesidad ineludible, un deber de humanidad y una exigencia de la suprema salvación de la masa inocente e irresponsable.” Julián Besteiro, discurso el 5 de marzo de 1939 en Unión Radio (citado en Federico Jiménez Losantos, La vuelta del comunismo, 54)

 

Frente al relato oficial de buenos y malos, donde unos defendían la legalidad republicana y los otros buscaban acabar con ella, episodios como el golpe de estado contra la república de Lerroux en Asturias (1934) que tuvo que ser sofocada y el sistema republicano defendido por el propio Franco -”Revolución de Asturias”, ya hemos ido viendo a lo largo de la crítica que la izquierda sólo hace heroicas revoluciones proletarias, los golpes de estado son cosas de fachas-, ponen en cuestión la versión oficial sobre los grandes defensores republicanos y los malvados sublevados. Las cosas no fueron blancas o negras como nos pretende imponer la Ley de Memoria Democrática.

Otro relato que queda muy denostado cuando observamos los hechos de cerca, es el de la “heroica lucha antifascista”. No vamos a entrar a analizar si Franco y su posterior dictadura fueron de carácter fascista o un socialismo nacional-católico -al fin y a la postre da lo mismo; si etiquetan a liberales de fascistas no van a etiquetar de fascista a un dictador que ganó la guerra al comunismo con la ayuda de los fascistas y los nazis-, lo que está claro es que el fascismo no era, ni mucho menos, el único enemigo para los propios partidos de izquierdas. A este respecto aludimos al tan silenciado y menospreciado Julián Besteiro y su papel en la caída de Madrid.

Tras la Batalla de Valsequillo o Peñarroya (5 enero 1939- 4 febrero 1939) la guerra estaba decidida para el bando nacional. Los casi tres años de guerra civil, muerte, hambre, miseria y la imposibilidad de ganar la guerra acentuó aún más la división entre comunistas y el resto del Frente Popular donde, mientras unos abogaban por la paz para evitar más muertes en una guerra que estaba perdida, los otros pretendían luchar hasta el final obedeciendo a los intereses de Stalin. Es entonces cuando diversos integrantes del Frente Popular crean el 5 de marzo de 1936 el Consejo Nacional de Defensa, donde políticos y militares como Julián Besteiro, Segismundo Casado o Cipriano Mera, entre muchos otros, se sublevaron contra el soviético gobierno de Negrín.

Fue entonces cuando se desencadenó una brutal guerra por todo Madrid, donde hasta se utilizaron tanques y aviación en las calles de la capital. Mientras el Consejo Nacional de Defensa abogaba por la paz, los líderes del ala bolchevique socialista y comunista habían huido a Francia y desde allí pedían a los suyos que aguantasen con coraje y valentía -todo muy heroico-.

A fin de contextualizar los hechos de primera mano, hemos seleccionado algunos fragmentos de los discursos de los propios protagonistas del Consejo Nacional de Defensa:

“No puede tolerarse que, en tanto se exige al pueblo una resistencia organizada, se hagan los preparativos para una cómoda y lucrativa fuga. No puede permitirse que, en tanto el pueblo lucha, combate y muere, unos cuantos privilegiados preparen su vida en el extranjero. Para impedir esto, para borrar tanta vergüenza, para evitar que se produzca la deserción en los momentos más intensamente críticos, es para lo que se constituye el Consejo Nacional de Defensa.” Miguel San Andrés, discurso el 5 de marzo de 1939 en Unión Radio (citado en Federico Jiménez Losantos, La vuelta del comunismo, 57)

“El Consejo Nacional de Defensa quiere impedir que el Gobierno de la España republicana caiga definitivamente en el poder del comunismo, que tiraniza al pueblo. La lucha entablada es la lucha contra la tiranía comunista y esta lucha ha sido entablada por iniciativa exclusiva del PC, actuando desde las alturas del poder e infiltrándose en las filas de nuestras tropas.” Julián Besteiro, discurso el 5 de marzo de 1939 en Unión Radio (citado en Federico Jiménez Losantos, La vuelta del comunismo, 70)

 

Tras 5 días de enfrentamientos, donde la propaganda volvió a suponer un papel fundamental en la lucha, el día 10 de marzo las tropas anarquistas de Cipriano Mera y Libertino González vencen a la resistencia comunista en Madrid y consiguen la paz. Curiosamente, el mismo día que termina la guerra entre el Frente Popular en Madrid comienza el XVIII Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (10 -21 marzo 1939), donde Stalin abre la posibilidad de pactar con los nazis, por aquel entonces el gran enemigo de cara a la galería desde hacía unos años. Pocos meses después, Stalin sustituye a su ministro de Asuntos Exteriores por Viacheslav Mólotov, que a finales de agosto del mismo año firmaría el Pacto Ribbentrop-Mólotov con Hitler y daría comienzo la Segunda Guerra Mundial. ¿Es justo hablar de lucha antifascista? Evidentemente no, pero como hemos dicho en múltiples ocasiones, señalar a un malo y posicionarte enfrente crea la ilusión de que eres de los buenos.

 

Igual que sus socios de la Esquerra con Companys, queremos señalar la siniestra y alarmante reivindicación del PSOE en los últimos años donde, lejos de abogar por aquellos políticos de su partido que trajeron la paz y evitaron mayores carnicerías, ensalzan a aquéllos que radicalizaron y bolchevizaron su partido antes y durante la guerra civil:

  • Durante el gobierno de Zapatero, se rehabilitó a algunos antiguos socialistas que habían sido expulsados del partido, entre los que se encuentran Juan Negrín y Álvarez del Vayo, quienes si bien habían tenido un papel vital en la influencia de Stalin en España -además del saqueo previamente explicado de Negrín y la posterior creación del grupo terrorista FRAP por Álvarez del Vayo-, no parece un impedimento para el nuevo proyecto socialista. 
  • En 2020, el propio Pedro Sánchez afirmó en el congreso de los diputados sentirse “más cerca de la España que soñaba Alberti, La Pasionaria y muchos otros comunistas que construyeron la democracia en este país” -porque todos conocemos su notorio carácter democrático-.

Por nuestra parte, cerramos el episodio sobre el comunismo en España con otro fragmento de Julián Besteiro, político socialista que deberíamos reivindicar en tiempos tan complejos y polarizados como los actuales:

“La verdad real: estamos derrotados por nuestras propias culpas. (…) Estamos derrotados nacionalmente por habernos dejado arrastrar a la línea bolchevique, que es la aberración política más grande que han conocido quizás los siglos. (…) Si el acto del 4 de marzo no se hubiera realizado, el dominio completo de los resortes de la España republicana por la política del Komintern hubiera sido un hecho y los habitantes de esta zona hubiesen tenido que sufrir probablemente durante unos meses no solo la prolongación criminal de la guerra, sino el más espantoso terrorismo bolchevique, único medio de mantener tan anormal ficción, contraria, evidentemente, a los deseos de los ciudadanos.” (citado en Federico Jiménez Losantos, La vuelta del comunismo, 85)

 

 

Otros regímenes comunistas

El comunismo llegó a propagarse por todo el mundo a lo largo del s.XX. Si bien podríamos hablar de la expansión por Europa del Este con personajes como Nicolae Ceaucescu (1918-1989) y sus desvaríos arquitectónicos o el genocidio de los Jemeres Rojos maoístas de Pol Pot (1925-1998) en Camboya y su característico genocidio a personas con gafas donde mataron a más de un cuarto de la población -las gafas se asociaban a la lectura y, según los jemeres, la lectura les alejaba del proletariado-, nos centraremos en regímenes que siguen vigentes a día de hoy: China, Cuba y Venezuela.

 

China

La revolución china fue uno de los acontecimientos más importantes del siglo XX, ya que era el país más poblado del mundo y, si una fuerza conseguía someter a semejante volumen de personas bajo un mismo poder, evidentemente sería una potencia mundial.

Esta fue la revolución a la que más personas afectó y en la que más personas se quedaron por el camino. Mao Zegong (1893-1976) fue el líder del Partido Comunista Chino -que ganó la guerra civil frente a los nacionalistas del Kuomintang- y acabó con la República de China para proclamar la República Popular China el 1 de octubre de 1949.

Se estima que la revolución comunista de Mao se llevó entre 50-80 millones de muertos, contando la guerra civil, la posterior represión y las hambrunas derivadas de sus nefastas políticas económicas iniciales.

China había arrastrado numerosos conflictos durante el s.XX desde que la dinastía Quing -que reinó en China desde 1644- cayera en 1912. Esto originó que el poder se dividiese en diferentes regiones, gobernadas por personas con intereses y ejércitos dispares.

Tras las habituales pugnas de poder, emerge un partido que busca reunificar China. Chiang Kai-shek (1887-1975) es el líder del Partido Nacionalista Chino Kuomintang -de marcado talante autoritario- que busca traer de vuelta la gloria de su país mediante la unificación del imperio. Para ello, va eliminando a los diferentes poderes y partidos rivales hasta que, en 1927, mató a unos comunistas en Shanghai, iniciándose así la Guerra Civil China

El conflicto civil solo se paró cuando Japón invadió China antes y durante la Segunda Guerra Mundial (1937-1945), momento en el cual cesaron las hostilidades internas para hacer frente al invasor y, una vez expulsado, reanudar la guerra civil. Ésta terminó en 1949 cuando Mao Zedong tomó la capital, Pekín, y sus opositores huyeron a Taiwan -que por aquel entonces había formado parte del imperio chino- donde Chiang Kai-shek estableció un régimen totalitario.

 

Algunas reformas de Mao:

La Reforma agraria china de 1953.  Desde su consolidación en el poder, Mao inició un programa de colectivización donde encontramos la reforma agraria china, en la que se expropiaron las tierras de los terratenientes enemigos y se redistribuyeron al pueblo. Se estima que un millón de propietarios fueron asesinados durante este periodo.

Campaña para suprimir contrarrevolucionarios (1950-1953). Campaña de persecución ideológica donde se mató entre 1-2 millones de personas afiliadas al Kuomintang.

Movimiento Sufan (1955-1957): persecución de contrarrevolucionarios. Esta campaña se dirigió especialmente a intelectuales que se oponían al nuevo régimen.

Movimiento de las Cien Flores (1956-1957) y el siguiente Movimiento antiderechista (1957-1959). Las cien flores fueron un anzuelo donde, mediante un proceso de autocrítica del partido, se animaba a las personas a que diesen su punto de vista sobre el nuevo régimen e incluso sobre el líder, especialmente opiniones constructivas con el fin de “mejorar”. A este movimiento, le siguió el antiderechista con el fin de purgar a todos aquellos denominados como “derechistas” dentro y fuera del partido, especialmente a los que habían sido críticos con el mismo durante los años anteriores.

El Gran Salto Adelante (1958). Fue un ambicioso proyecto de industrializar el país rápidamente y remodelarlo para la producción de industria pesada, especialmente acero -como la URSS-. Además de generar un acero de muy mala calidad -igual que la URSS-, llevó consigo dramáticos cambios sociales como destruir importantes campos de cultivo para crear fábricas, independientemente de que en esos campos viviesen personas, o incluso mover a un importante número de campesinos a fábricas de acero, simplemente porque querían industrializar el país en un tiempo récord. Evidentemente estas medidas fueron un auténtico fracaso en todos los ámbitos y favorecieron la creación de la Gran Hambruna China, considerada la más mortal en la historia de la humanidad.

 

El genocidio de los gorriones:

La lucha del comunismo chino de Mao contra las cuatro plagas (moscas, mosquitos, ratones y gorriones) es cuanto menos surrealista y parecería un chiste de no ser por los millones de muertos que acarreó.

«los gorriones son una de las peores plagas, son enemigos de la revolución, se comen nuestras cosechas, mátenlos. Ningún guerrero se retirará hasta erradicarlos, tenemos que perseverar con la tenacidad del revolucionario» Mao Zedong, sobre el aniquilamiento de gorriones.

El pueblo chino se enfrentaba a la propagación de la malaria, la peste y la fiebre tifoidea, además de los característicos problemas de alimentación de países con menos recursos. Según diferentes estudios científicos, se determinó que el foco de dichos males eran las moscas, mosquitos, ratones y gorriones. Además, estos últimos tenían una especial incidencia en la falta de alimento del pueblo chino, ya que se alimentaban de grano. 

Mao le declaró la guerra a estas especies, “enemigas de la revolución” -especialmente a los gorriones- animando a la población a ahuyentarlos, destruir sus nidos y matarlos. Cuando finalizó esta exitosa campaña, diseccionaron algunos gorriones para ver de qué se alimentaban y, para su sorpresa, el grano que encontraron dentro era minoritario, ya que principalmente se alimentaban de insectos y langostas.

Con su mayor enemigo eliminado, los insectos y langostas se comieron todos los campos de cultivo, acarreando la llamada Gran Hambruna China. Esta hambruna -la más mortal desde que se tiene registro escrito- se saldó con entre 25 y 45 millones de muertos, según las fuentes.

Finalmente, Mao tuvo que dar marcha atrás e importar en secreto gorriones de la URSS. A día de hoy, todavía no se ha recuperado el número de gorriones previos al exterminio.

 

Peculiaridades del comunismo en China:

El comunismo de China presenta algunas diferencias frente a otras revoluciones como la soviética, por ejemplo:

El ejército Popular de la Liberación -homólogo chino del Ejército Rojo- era muy popular entre los campesinos, principalmente porque el gobierno de Chiang Kai-shek era autoritario, corrupto e impopular, por lo que se extendió la idea de que los comunistas -que era un partido más joven- no podían ser peores que los nacionalistas. Además, respecto al Ejército Popular de Liberación, cabe destacar que eran más numerosos y estaban mejor armados que los nacionalistas, gracias al inestimable apoyo de Stalin -que veía una oportunidad de oro para establecer como satélite al país más poblado del mundo-.

Otra de las peculiaridades es que Mao sustituyó al proletario por el campesino como motor de cambio social. Dado que la sociedad china estaba sin industrializar y era mayoritariamente agrícola -igual que la rusa-, decidió ajustar las teorías de Marx a su realidad, aunque con la mirada puesta en industrializar el país.

La República Popular China supo cambiar la planificación total de la economía por el socialismo con características chinas, sin necesidad de que el sistema colapsase como su hermano soviético. El artífice de las reformas económicas en China fue Deng Xiaoping (1904-1997), que a finales de los 70, supo ver cómo los países que se abrieron a una economía libre de mercado crecían y reducían la pobreza, y decidió reformar el país a un régimen más abierto a la inversión extranjera y al comercio, pero manteniendo el régimen autoritario en términos sociales. A día de hoy es una de las mayores potencias económicas del mundo.

 

Cuba

“A nuestra generación le ha tocado el sacrificio, pero le ha tocado también la gloria; a las generaciones venideras les tocarán los frutos, y el orgullo de lo que esta generación está haciendo.” Fidel Castro, 21 de agosto de 1960

 

La isla de Cuba constituye el régimen totalitario más antiguo de Hispanoamérica, la “Dinastía Castro”. La revolución cubana empezó como una causa noble -como la gran mayoría- que buscaba librarse de la dictadura militar de Fulgencio Batista (1901-1973). 

Entre la década de los 30 hasta los 50, Cuba vivió diferentes golpes de Estado donde se iban sucediendo gobiernos constitucionales y dictaduras. En una de las etapas constitucionales, Fulgencio Batista llegó al poder como presidente electo presentándose como candidato de la Coalición Socialista-Democrática, gobernando durante 1940-1944. Tras perder la presidencia y vivir unos años en EEUU, volvió a Cuba e instauró su dictadura militar, notoriamente corrupta -como todas las dictaduras-, desde 1952 hasta 1959, cuando la revolución se impuso a la dictadura.

 

La economía cubana antes y después de los Castro:

“¿qué es el socialismo? Es la posibilidad de emplear de manera óptima los recursos humanos y los recursos naturales en beneficio del pueblo. ¿Qué es el socialismo? Es la desaparición de la contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción” Fidel Castro, julio de 1970

 

Políticamente Incorrecto incorrectos libertad vs igualdadEn eso tenía razón: la contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción desaparece cuando se condena el dinero y todos pasan a ser igual de pobres, pero iguales. En Políticamente Incorrecto no vamos a entrar a valorar qué régimen fue más totalitario o represivo, ya que ambas fueron dictaduras donde se suspendieron derechos y libertades de las personas por lo que merecen la misma condena. 

Lo que sí podemos comparar es el impacto que tuvieron las medidas económicas de ambas dictaduras en la economía nacional, ya que habitualmente se justifica el totalitarismo castrista con el argumento de que eliminó la dictadura anterior, o que el cubano es un modelo sostenible donde sus ciudadanos tienen más que cubiertas sus necesidades básicas.

Recordemos las célebres frases de un político español, que ha llegado a ser ministro de consumo, alabando las políticas económicas en Cuba: “El único país cuyo modelo de consumo es sostenible y tiene un desarrollo humano alto” o “Creo que los valores y principios de Fidel Castro son unos valores y principios que tenemos que seguir defendiendo”. Este ministro, pese a ser economista, también facilitó años de investigación en el campo de la psicología criminal al afirmar: “Un delincuente no puede ser de izquierdas”. Todo un ejemplo de rigor científico y evidencia empírica. 

Podemos evidenciar el respeto que la Cuba castrista tiene sobre la economía mencionando que el propio Ché Guevara ocupó el cargo de presidente del Banco Central de Cuba desde finales del año 1959 hasta comienzos de 1961, lógicamente sin ningún tipo de preparación burguesa al respecto. Sea como fuere, para comparar económicamente ambos regímenes, hacemos referencia al estudio de Carmelo Mesa-Lago, profesor emérito de la universidad de Pittsburgh de origen cubano, sobre los primeros cincuenta años del régimen castrista desde 1959 hasta 2009. 

En este estudio, Mesa-Lago tiene en cuenta un total de 84 indicadores que podrían agruparse en tres grandes bloques: avances sociales, sector exterior y sector interno.  

  • Comparado con el periodo previo a 1959: el 76% de los parámetros sociales mejoraron; el sector exterior se estancó (con los correspondientes altibajos debido a la dependencia de otros países: EEUU antes de la revolución, después la URSS y, desde principios de siglo con la aparición del “socialismo del siglo XXI”, del comercio con estos países); y se produjo un empeoramiento a nivel interno, donde dos de cada tres indicadores mostraban una situación peor a la previa de la revolución. A modo representativo, en 1959 Cuba tenía un PIB per cápita similar al de España o Italia.
  • Comparado con sus vecinos de Hispanoamérica: el 87% de los indicadores económicos empeoran y solo el 43% de los indicadores sociales mejoran respecto a los países contiguos.

 

 

Los líderes de la revolución cubana:

“Fidel no es más que el resultado del estallido de la demagogia y de la insensatez. Todos contribuimos a crearlo. Y todos, por resentidos, por demagogos, por estúpidos o por malvados, somos culpables de que llegara al poder.” Carta de despedida de Miguel Ángel Quevedo, director de la revista Bohemia, en 1969

 

Las tres figuras más características de la revolución fueron Fidel Castro (1926-2016), Ernesto “Ché” Guevara (1928-1967) y Camilo Cienfuegos (1932-1959). De este último, habitualmente desconocido, se dice que fue el revolucionario más ovacionado por el pueblo debido a su lucha y su origen cubano y humilde -Fidel venía de una familia acomodada y el Ché, que también tenía orígenes burgueses, era además argentino-. 

Camilo falleció en un extraño accidente de avión y, debido al carácter fratricida de los comunistas a la hora de alcanzar el poder -Fidel mandó morir al Ché en las misiones africanas y en su última misión en Bolivia sin los recursos y refuerzos que le había prometido-, no es de extrañar que muchas personas apunten a los Castro como presuntos autores del “accidente”.

Entre los líderes de la revolución, centraremos nuestra crítica en el mitificado Ernesto Ché Guevara. Figura que, pese a defender el comunismo y odiar el capitalismo, ha acabado siendo consumo del típico burgués capitalista de clase media en Occidente. Si actualmente es una figura defendida y aclamada es, propaganda y mentiras aparte, por puro desconocimiento sobre quién fue este hombre:

 

El mito revolucionario: Ernesto “Ché” Guevara

“El trabajo os hará hombres.” Slogan de la Unidad Militar de Ayuda a la Producción (UMAP)

 

Argentino de origen burgués -su familia pertenecía a la aristocracia argentina y, además de las rentas, tenían una plantación de yerba mate en Montecarlo-, no comulgó con la causa comunista hasta que conoció a los hermanos Castro en México, especialmente a Raúl Castro. Raúl estaba mucho más ideologizado que su hermano y, según algunos historiadores, fue el personaje clave que decantó la revolución cubana hacia el “socialismo científico” (suponiendo que no estaba decantada desde un principio).

La gran mayoría de expertos críticos con el régimen castrista que han estudiado y trabajado su biografía lo definen como un aventurero, sin ningún pudor a matar, que le fue cogiendo el gusto a apretar el gatillo en defensa de la revolución. 

 

Repasemos algunos de los principales hechos que evidencian el carácter asesino y genocida del Ché:

Jefe al mando en La Cabaña. La Cabaña fue el fortín militar represivo más característico contra los opositores al nuevo régimen. En un primer momento, los fusilados fueron los presos batistianos pero, según se consolidaba la revolución, las detenciones arbitrarias, torturas y fusilamientos se ampliaron a cualquier persona disidente del nuevo régimen y las directrices de Fidel. El encargado de la “cheka cubana” fue Ernesto Ché Guevara que, gracias a su participación activa en las torturas y ejecuciones, se ganó el apodo de “el carnicero de La Cabaña”.

El capellán de La Cabaña, el padre Javier Arzuaga, cuenta su opinión sobre el siniestro personaje: “El Che nunca trató de ocultar su crueldad, por el contrario, cuanto más se le pedía compasión, más se mostraba cruel. Estaba totalmente dedicado a su utopía. (…) En La Cabaña, cuando las familias iban a visitar a sus parientes, Guevara, en el colmo del sadismo, llegaba a exigirles que pasaran delante del paredón manchado de sangre fresca.”

Creó el primer campo de trabajos forzados para homosexuales. Pese a que es común ver a personas homosexuales reivindicar la figura del Ché mediante la moda -lo cual es equiparable a ver un judío luciendo una camiseta con la cara de Hitler-, probablemente sea porque no saben que su ídolo creó el primer campo de trabajo forzado para homosexuales en la península de Guanahacabibes. Lo que denominaban como Unidad Militar de Ayuda a la Producción (UMAP). El slogan de este enamorado de la libertad y los derechos humanos: “El trabajo os hará hombres”.

Para aquellos escépticos que puedan aminorar la importancia del Ché en los anteriores sucesos, hagamos un repaso de algunas frases que este amante de la liberación de los pueblos nos dejó para la posteridad:

“El odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de los límites del ser humano y lo convierte en una eficaz, violenta, selectiva y fría máquina de matar”. Discurso en el “Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental”. Cuba, 17 de abril de 1957.

“Si los misiles hubiesen permanecido (en Cuba), los hubiésemos utilizado contra el mismo corazón de los Estados Unidos incluyendo a Nueva York. Nunca debemos establecer la coexistencia pacífica. En esta lucha a muerte entre dos sistemas tenemos que llegar a la victoria final. Debemos andar por el sendero de la liberación incluso si cuesta millones de víctimas atómicas”. Sobre la resolución del conflicto de los misiles en Cuba en una entrevista concedida en octubre de 1962 al Daily Worker -periodico neoyorkino editado por el Partido Comunista de los Estados Unidos-.

“Nosotros tenemos que decir aquí lo que es una verdad conocida y la hemos expresado siempre ante el mundo: fusilamientos sí, hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario.” Ernesto “Che” Guevara en la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre los fusilamientos en Cuba. 11 de diciembre de 1964.

Para aquellas personas que sigan dudando del carácter genocida del Ché, recomendamos las cartas que escribió a su madre desde La Cabaña, donde él mismo se retrató a la perfección.

 

La represión cubana en la actualidad:

“El nuevo Código Penal responde íntegramente a los principios del Derecho socialista y se halla en concordancia con nuestro extraordinario avance cultural y el alto grado de conciencia alcanzado por nuestro pueblo, destacándose, como características esenciales del mismo, la incrementada protección que ofrece a la sociedad, a las personas y al orden social, económico y político del Estado.” Código Penal Cubano

Muchos voceros del régimen argumentan que no hay tanta represión en Cuba o que la influencia del régimen ha ido en detrimento. A este respecto, simplemente dejaremos tres datos:

Sobre la inexistente represión en Cuba, el código penal cubano recoge delitos como:

  • ARTÍCULO 76.- Se considera estado peligroso la especial proclividad en que se halla una persona para cometer delitos, demostrada por la conducta que observa en contradicción manifiesta con las normas de la moral socialista.
  • ARTÍCULO 108.- 1. Incurre en sanción de privación de libertad de uno a ocho años el que:
    • incite contra el orden social, la solidaridad internacional o el Estado socialista, mediante la propaganda oral o escrita o en cualquier otra forma;
    • confeccione, distribuya o posea propaganda del carácter mencionado en el inciso anterior. 

 

Según la ONG “Civil Rights Defenders y Prisoners Defenders”, la cual habría sido informada por “dos fuentes del más alto nivel del Estado” cubano, en Cuba hay más de 90.000 personas encarceladas. Si estas cifras son correctas, Cuba se posicionaría como el país con más presos del mundo. 

En cuanto a su influencia internacional, se ha descubierto la relación entre la inteligencia cubana e independentistas vascos y catalanes en España. Así como el protagonismo de diferentes cubanos afines al régimen en los disturbios acaecidos en Cataluña  en marzo de 2021.

Tal es su influencia en otros países, o por lo menos la simpatía que sigue teniendo el comunismo entre occidentales de izquierda, que todavía hay países que rehusan condenar la represión del pueblo cubano. En julio de 2021 el pueblo cubano salió a la calle protestando pacíficamente por la falta de libertades que sufren en su país, además de la miseria y el hambre en la que llevan sumidos sesenta años. Diaz-Canel, el nuevo dictador cubano que coge el testigo de los Castro, dio un discurso en el que, además de afirmar implícitamente que es un dictador en cuya figura reside todo el poder de Cuba, hizo un llamamiento al enfrentamiento civil y afirmo aplastar la contrarevolución con todos los medios a su alcance. Tras esto han sucedido numerosas palizas, asesinatos, desapariciones y encarcelamientos de disidentes cubanos y periodistas internacionales por el simple hecho de salir a la calle a protestar contra la dictadura e informar de ello.

¿Acaso todos estos hechos no son suficientemente graves como para condenar la dictura cubana y posicionarse a favor del pueblo cubano? Para el gobierno de coalición PSOE-Podemos no. El gobierno de España ha rehusado formar parte de la lista de aquellos paises que condenan la represión en Cuba. ¿Qué mensaje deberíamos entender los españoles? ¿Nos debe parecer bien tener un gobierno que simpatice con dictaduras? ¿Y qué pasa con el pueblo cubano? ¿Acaso ambos partidos no afirman representar los intereses del pueblo y de los trabajadores frente a las élites?

 

Con todo, cerramos nuestro apartado de Cuba con otro fragmento de la carta de suicidio de Miguel Ángel Quevedo, director de la revista cubana Bohemia, el 12 de agosto de 1969. (Hemos dejado un enlace a la carta completa en material recomendado):

“Ojalá mi muerte sea fecunda. Y obligue a la meditación. Para que los que puedan aprendan la lección. Y los periódicos y los periodistas no vuelvan a decir jamás lo que las turbas incultas y desenfrenadas quieran que ellos digan. Para que la prensa no sea más un eco de la calle, sino un faro de orientación para esa propia calle. Para que los millonarios no den más sus dineros a quienes después los despojan de todo. Para que los anunciantes no llenen de poderío con sus anuncios a publicaciones tendenciosas, sembradoras de odio y de infamia, capaces de destruir hasta la integridad física y moral de una nación, o de un destierro. Y para que el pueblo recapacite y repudie esos voceros de odio, cuyas frutas hemos visto que no podían ser más amargas.” 

 

Venezuela

La importancia geopolítica de Venezuela

“No habrá verdadera revolución si no tocamos la fibra moral de la nación, para elevarla hasta lo más sublime del ser humano.” Hugo Chávez

 

El caso de Venezuela y su consumación en el poder es especialmente interesante debido a su actualidad, por lo que nos pararemos a explicarlo de forma más detallada. 

Hasta el reciente y catastrófico 2020, Venezuela era el único país donde el comunismo había llegado de forma democrática al poder, además de los tres años de legislatura de Salvador Allende en Chile. A día de hoy, podemos incluir a España en el selecto grupo de países gobernados por políticos abiertamente comunistas, con personajes como el ex Vicepresidente Segundo del Gobierno y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030, Pablo Iglesias o el ministro de consumo Alberto Garzón, que han traído una forma laxa o de momento moderada de comunismo –socialcomunismo le llaman muchos-, con inquietantes similitudes al chavismo venezolano. Por el contrario, muchos políticos y periodistas abogan precisamente por lo contrario, argumentando que es un gobierno de coalición progresista y que aquellos que creen ver similitudes con el chavismo es porque son unos sectarios y reaccionarios de ultraderecha que sólo buscan desestabilizar al gobierno. Por ello, además de una introducción general, realizaremos un resumen del ascenso al poder de Chávez, cómo destruyó las instituciones desde dentro y veremos si es verdad que existen datos objetivos por los que preocuparse o simplemente se trata de la típica estrategia política de la oposición.

Comenzaremos nuestra introducción aludiendo a la enorme importancia del régimen chavista en las democracias occidentales del siglo XXI, ya que ha demostrado, igual que lo hizo Lenin en el siglo pasado, cómo se pueden subvertir en la actualidad las democracias modernas e instaurar un régimen totalitario, en este caso comunista.  

El denominado “Socialismo del s XXI” -ya sabemos la habilidad de estas personas para modificar el lenguaje a su antojo-, llega al poder con demagogia y medidas populistas para posteriormente reventar las instituciones desde dentro y perpetuarse en el poder. Venezuela ocupa un puesto prioritario en el Foro de Sao Paulo y es el faro internacional de partidos de izquierda que quieren quedarse eternamente en el poder. Bajo los estándares del Socialismo del Siglo XXI y su lucha antiimperialista y antineoliberal, Chávez consiguió crear UNASUR (2008), que si bien llegó a integrar dos tercios de todo Iberoamérica, la mayor parte de los países miembros fueron saliendo y agrupándose en el nuevo Foro para el Progreso de América del Sur (PROSUR, 2019). Actualmente UNASUR está formado por Bolivia, Guyana, Surinam y Venezuela. A propósito de la lucha antiimperialista, cabe destacar que guarda una magnífica relación con Irán, otro de sus principales socios junto con Rusia.

Además, los vínculos de los dirigentes venezolanos con el narcotráfico internacional han hecho de Venezuela un “narcoestado” que extiende sus tentáculos por otros países de Hispanoamérica y Europa – junto con la corrupción institucional que este tipo de prácticas suelen traer consigo-, financiando partidos de otros países afines a su régimen con el dinero que le deja el “oro blanco”. 

 

El hambre como arma revolucionaria:

En Venezuela “se respetan los derechos y libertades de la oposición” y sus habitantes hacen “tres comidas al día”. Iñigo Errejón

 

Igual que su idolatrada URSS, el régimen chavista venezolano conoce el poder del hambre para someter el pueblo. Según diferentes informes, entre los que se encuentra el llevado a cabo por la ONU, señalan:

  • 2,3 millones de venezolanos se encuentran en una situación de inseguridad alimentaria severa.
  • La mayoría de las personas no tienen acceso a alimentos ricos en proteínas más de tres días a la semana, siendo los cereales, raíces, tubérculos y legumbres la base principal de su alimentación.
  • La actual crisis venezolana -desde la llegada de Maduro el PIB ha caído en más de un 50%-, acompañada por la hiperinflación y la subida constante de precios, ha llevado a que un 59% de los hogares venezolanos no tengan los ingresos suficientes para comprar comida. 
  • Por otro lado, otros estudios indican que, como promedio, el venezolano medio perdió más de 11 kilos durante 2017 debido a la escasez.

De la misma forma que casi un siglo antes hizo Lenin en la URSS, el gobierno de Maduro, actual presidente de Venezuela, rehusó recibir ayuda humanitaria de EEUU o Europa. Según declaró Delcy Rodríguez, vicepresidenta del régimen: “Esa ayuda viene contaminada y envenenada, es cancerígena, así lo han mostrado distintos estudios científicos” sin mostrar ni un solo estudio, evidentemente.

Debido a este suceso, la Unión Europea prohibió el acceso de las veinticinco personas más importantes del gobierno de Maduro dentro del espacio Schengen, ya sea pisado o sobrevolado, incluido España. Por mucho que le pese a nuestro actual  Gobierno, sus amigos venezolanos como Delcy Rodríguez no pueden pisar España, ya que están acusados por diferentes violaciones de los derechos humanos y delitos de lesa humanidad. ¿Será por esto que el ministro Ábalos se reunió con Delcy Rodríguez durante la madrugada del 20 de enero en el aeropuerto de Barajas?  

No lo sabremos a ciencia cierta, ya que la Audiencia de Madrid archivó la causa apoyándose en la Ley de Extranjería y argumentando que “la zona de tránsito internacional de un aeropuerto español no es territorio nacional”. Es decir, los ciudadanos no tenemos derecho a saber por qué una de las principales figuras de la narcodictadura venezolana, vetada en la Unión Europea, se reúne de madrugada con un ministro del Gobierno español en el principal aeropuerto de España.

 

De la “millonaria de América” al Socialismo del siglo XXI

“Si pones comunistas a cargo del desierto del Sahara, en cinco años habrá escasez de arena.” Winston Churchill

 

En cuanto a las cuestiones económicas, cabe señalar que Venezuela era conocida como la “millonaria de América” o “el sueño americano del sur”, evidentemente antes de que llegase el socialismo del siglo XXI. Aunque hoy pueda parecer asombroso, Venezuela era un país tremendamente rico que llegó a tener el cuarto PIB más alto del mundo y gozó de estabilidad económica y social durante gran parte del siglo pasado, lo que le permitió ser el país más rico de Hispanoamérica durante décadas.

Otro aspecto fundamental de la economía venezolana es su dependencia del petróleo, ya que es el país con las mayores reservas probadas del mundo, lo cual no ha impedido que los propios venezolanos se quedasen sin gasolina en diferentes ocasiones -los comunistas para la miseria y la redistribución de la riqueza hacia su bolsillo funcionan de fábula, pero generar y gestionar riqueza es de burgueses-. Sin entrar en datos económicos, para lo cual recomendamos la explicación del doctor Juan Ramón Rallo, veamos cómo llegó el chavismo al poder. 

 

Cómo establecer una dictadura retorciendo la ley

“¿Podía [hitler] imponer nada por la fuerza a un estado en que el derecho estaba firmemente arraigado, en que tenía en contra a la mayoría del parlamento y en que todos los ciudadanos creían tener aseguradas la libertad y la igualdad de derechos, de acuerdo con la constitución solemnemente jurada?”. stefan zweig, el mundo de ayer, 458

 

A lo largo de esta crítica hemos ido señalando las evidentes similitudes entre nazis y comunistas, desde su afán por las purgas, la utilización del gas contra civiles, la reclusión de los disidentes en campos de trabajo forzado o la idéntica composición de sus respectivos grupos paramilitares, entre muchísimas otras. Si bien estos parecidos son evidentes, el paralelismo entre Chávez y Hitler es aún más claro: ambos fueron militares, ambos intentaron dar un golpe de estado que fracasó y por el que acabaron en prisión, ambos tardaron poco en salir de la cárcel y acabaron llegando democráticamente al poder, y ambos establecieron sus respectivas dictaduras retorciendo la ley desde dentro, tal y como explica Carlos Ramírez López en “Leyes infames en Venezuela. Leyes habilitantes: apariencia de legalidad en una dictadura”.

Citando a M. Luther King, “nunca olvides que todo lo que Hitler hizo en Alemania era legal”, y el responsable de que así fuera es Carl Schmitt, el jurista por excelencia del Tercer Reich. Tras alcanzar el poder a través de las urnas con propaganda y adulaciones , Schmitt consiguió que el parlamento aprobase la “Ley para Solucionar las Urgencias del Pueblo y la Nación”, una ley habilitante que, en situaciones de emergencia o excepcionalidad, daba plenos poderes al genocida alemán y facultaba al Ejecutivo la promulgación de leyes -un buen ejemplo de por qué debe haber separación de poderes en democracia-.

Chávez ganó las elecciones en 1998 a través de populismo y demagogia: vestido de civil y con una sonrisa, había llegado para luchar por los derechos del pueblo venezolano y regresar a la época dorada de la independencia, reivindicando el indigenismo y rescatando figuras como Simón Bolívar, al que acabó exhumando para comprobar si había sido asesinado o no,  y frente a cuya figura evitó realizar un ejercicio de reflexión que pusiese de manifiesto las incompatibilidades entre Bolívar y Marx, para el cual, Simón Bolívar era “el canalla más cobarde, brutal y miserable”. Siguiendo el ejemplo de su colega cubano Fidel, negó hasta la saciedad cualquier relación con el comunismo y los Castro, pese a que le preguntaron infinidad de periodistas tanto nacionales como internacionales. 

“Juro delante de Dios, juro delante de la patria, juro delante de mi pueblo que sobre esta moribunda Constitución (de 1961) impulsaré las transformaciones democráticas necesarias para que la república nueva tenga una Carta Magna adecuada a los nuevos tiempos. Lo juro”. (Investidura de Chávez el 2 de febrero de 1999)

 

En 1999 consiguió cambiar la Constitución mediante un referéndum y se mantuvo en el poder hasta su muerte en 2013, cuando fue sucedido por el actual dictador Maduro. ¿Cómo lo consiguieron? Copiando la estrategia que hizo Hitler. 

En el caso del dictador venezolano, utilizaron la Constitución de 1999 para definir, de forma tremendamente imprecisa y amplia como suelen hacer los dictadores, unas leyes habilitantes donde, en el artículo 236.8, se señala que una de las atribuciones del presidente es “dictar, previa autorización por una ley habilitante, decretos con fuerza de ley.”  Chávez no estableció su “dictadura legal” con una única ley, sino que fueron seis leyes habilitantes y más de trescientos decretos-leyes sin existir ninguna situación de excepcionalidad que lo justificara -su sueño húmedo debía ser algo parecido al COVID-19-. A partir de aquí comienza la dictadura al uso, con la suspensión del Estado de derecho, censura, señalamiento, represión, encarcelamiento y asesinato de disidentes, recorte de las libertades fundamentales, ausencia de elecciones libres… y además, al tratarse de una dictadura comunista, se condena el comercio y a toda aquella persona con la insolente intención de tener un proyecto de vida próspero donde busque riqueza en base a su mérito y su suerte. Como el propio dictador aclaró en 2005:

“Ser rico es malo, es inhumano. Así lo digo y condeno a los ricos”

Menos a nosotros, le faltó decir. Así pues, todos hemos podido ver las groseras imágenes de Chávez robando a los ciudadanos sus comercios y edificios enteros al ritmo de “exprópiese” -se trata de un robo porque en las expropiaciones no se indemniza a la parte afectada y todo pasa a ser del Estado, es decir, de los comunistas-. Este espectáculo deplorable fue posible gracias a leyes como la Ley de Expropiación por Causa de Utilidad Pública y Social (37.475 del 1 de julio de 2002), decreto-ley contra el acaparamiento o la Ley de Precios Justos, es decir, el pack comunista al completo.  

Revisando el proceso dictatorial en Venezuela, entonces, ¿se puede subvertir un país próspero, con unas instituciones y una democracia asentada, en una dictadura metiendo en la Constitución leyes que habilitan al Ejecutivo a legislar sin necesidad de Parlamento? Técnicamente sí. En última instancia, un cambio de régimen de estas características no se puede llevar a cabo sin la corrupción del poder judicial y sin aquellos que tienen las armas que, en la gran mayoría de las democracias occidentales, son las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. En el caso de Chávez, que era militar, estableció una red clientelar dentro del ejército, de forma que mientras el pueblo esclavo pasaba hambre y miserias, el pastel se lo repartían entre el Gobierno y sus acólitos (miembros del Estado, militares, medios de comunicación…). En el caso venezolano, la multiplicación por diez en el precio del petróleo permitió establecer redes clientelares y una base social subvencionada, estableciéndose la boliburguesía, los bolichicos y los palmeros chavistas.

 

Fundación CEPS: asesoramiento para el Socialismo del Siglo XXI

“Lo que ha ocurrido en Venezuela es una referencia fundamental para los ciudadanos del sur de Europa […] América Latina está demostrando que es una alternativa. Eso es clave que entre en la cabeza de la gente” Pablo Iglesias en su programa La Tuerka, 2013

 

Frente a esto, surge la siguiente pregunta que enlaza directamente con nuestra situación actual en España: ¿cómo supo Chávez los mecanismos legales que debía retorcer para establecer su dictadura? Entre las diferentes organizaciones y asesores chavistas, hay uno que destaca por encima del resto, el Centro Europeo de estudios Políticos y Sociales, también conocido como Fundación CEPS. 

CEPS es una fundación española, de carácter anticapitalista, que desde su sede en Valencia (España) ofrece servicios de consultoría política, jurídica y económica a partidos y líderes progresistas de Iberoamérica, como los servicios prestados en Ecuador durante la presidencia de Rafael Correa (2007-2017) o en Bolivia, durante el mandato de Evo Morales (2006-2019).  Sin entrar a valorar que ambos presidentes se vieron forzados a dejar el poder por el propio pueblo y que ambos se encuentran fugados de la justicia (el primero por corrupción junto con diferentes cargos de su gobierno y el segundo por trata y tráfico de niños), da la casualidad de que ambos países reformaron su Constitución durante la primera legislatura de ambos presidentes (Ecuador en 2008 y Bolivia en 2009) y que ambos consiguieron mantenerse en el poder durante al menos diez años. Cabe señalar que en 2021 se está utilizando la misma técnica en Perú. Pedro Castillo, el nuevo presidente peruano elegido democráticamente y perteneciente a un partido marxista-leninista, ya ha anunciado la convocatoria de una Asablea Constituyente para cambiar la Constitución. A este respecto, recomendamos la entrevista del profesor Juan Ramón Rallo a Álvaro Vargas Llosa.

Volviendo a los servicios de CEPS en Venezuela, las relaciones con el gobierno chavista se remontan a 1998 y 1999 -antes incluso de que se crease oficialmente la Fundación en 2001-, que en sus comienzos estuvo presidida por dos profesores españoles de Derecho Constitucional entre los que estaba Rubén Martínez Dalmau -futuro diputado de Podemos-, para ser sucedidos por Alberto Montero e Iñigo Errejón -que también serían diputados de Podemos- . No entraremos a contar el asesoramiento que desde Valencia hacían al régimen de Chávez, ya que lo pueden encontrar en el libroBumerán Chávez: los fraudes que llevaron al colapso de Venezuela”,  escrito por el corresponsal del ABC, Emili J. Blasco. Lo que sí mencionaremos es un mensaje de la Fundación CEPS sobre cómo debería el gobierno venezolano lidiar con el cáncer de Chávez, ya que observamos similitudes bastante claras con el estilo político de la formación morada en España:

“Sería deseable que los niveles de información sobre la dolencia exacta del Presidente siguieran siendo reservados y se limitaran las referencias que pudieran dar “pistas” a la oposición. Es más, el dar señales contradictorias o decir medias verdades podría coadyuvar a que la oposición siguiera haciendo su análisis de manera ciega alimentando las ansias de poder dentro de la misma y, por ende, su división y fragmentación política.” (citado en Federico Jiménez Losantos, La vuelta del comunismo, 342-343)

 

¿Existen evidencias para pensar que España va camino de Venezuela?

 

Ahora que sabemos cómo se perpetró la dictadura chavista en Venezuela, veamos si existen suficientes datos objetivos como para pensar que puede ocurrir algo similar en España o todo se trata de una conspiración fascista

  1. El Gobierno de coalición PSOE-Podemos está formado por socialistas y comunistas, reconocido por sus propios líderes en multitud de ocasiones y, no sólo eso, sino que para el propio vicepresidente: “la dictadura del proletariado es la máxima expresión de la democracia.” 
  2. Ninguno de los dos tiene el más mínimo respeto por la verdad ni por sus votantes. Quieren mantenerse en el poder a toda costa, aunque tengan que mentir a sus propios votantes descaradamente. Según las declaraciones de Pedro Sánchez sobre un posible gobierno de coalición con Podemos tras la convocatoria de las nuevas elecciones el 19 de septiembre de 2019: ”sería un presidente del Gobierno que no dormiría por la noche, junto con el 95% de los ciudadanos de este país que tampoco se sentirían tranquilos”.
  3. Existen evidentes vínculos entre el gobierno actual y la dictadura venezolana. No sólo porque gran parte de los integrantes de la Fundación CEPS fundaron Podemos, sino que miembros del PSOE también tienen buena relación con el chavismo, como evidencia el Ministro Ábalos y el caso Delcy o el propio ex presidente Zapatero.
  4. El año 2020 no sólo nos trajo ideologías totalitarias a La Moncloa, sino que también llegó el COVID-19, con estados de alarma, una brutal crisis económica y un excepcional recorte en nuestras libertades. Como muy sabiamente apuntó Pablo Iglesias: “¿Cuándo los comunistas han tenido éxito? En los momentos de excepcionalidad, en momentos de crisis.”
  5. Ya hemos visto cómo los dictadores retorcieron la ley a partir de las leyes habilitantes, que otorgaban poderes absolutos a Hitler y Chávez bajo situaciones de excepcionalidad (en el caso de Chávez lo estipularon de tal forma que ni siquiera era necesario la excepcionalidad, sea como fuere, el coronavirus ha impuesto la excepcionalidad como norma) o mediante decretos de ley sin pasar por el Parlamento. A este respecto, si bien es verdad que una situación excepcional como el COVID19 puede justificar la utilización de decretos por parte del Ejecutivo, antes de la pandemia Pedro Sánchez ya había batido el récord en democracia con cuarenta y dos “decretazos” en diecinueve meses de gobierno: tras la pandemia, Sánchez alcanzó una media de uno por semana.
  6. En cuanto a los cuerpos de Fuerza y Seguridad del Estado, hemos tenido al ex Vicepresidente Segundo del Gobierno y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030 Pablo Iglesias al mando del Centro Nacional de Inteligencia, altos mandos de la Guardia Civil “purgados” y José Manuel Santiago, jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil entonces, afirmó en rueda de prensa que “monitorizarán” las redes sociales en busca de bulos que puedan generar un clima de “desafección a instituciones del Gobierno.” Sin olvidarnos del ataque que el ex vicepresidente hace sin ningún pudor a estos cuerpos, poniendo públicamente sobre los mismos la sospecha de las cloacas policiales cada vez que le investiga la Justicia.
  7. La ya denostada separación de poderes en España dio una nueva vuelta de tuerca a principios de 2020 y, para asegurar la imparcialidad del poder Judicial frente al Ejecutivo, nombran a Dolores Delgado como Fiscal General del Estado, quien fue propuesta dos días después de su cese como ministra de Justicia con Pedro Sánchez. Como evidenció el presidente del Gobierno al ser preguntado por los medios: ”¿De quién depende la Fiscalía?”. En relación al punto anterior sobre las cloacas, existen grabaciones donde se escucha, en un ambiente distendido y confortable, a la Fiscal General con las denominadas cloacas del Estado: Villarejo y Garzón, entre otros -este último, expulsado de la carrera judicial por realizar escuchas, es actualmente la pareja de Dolores Delgado-.
  8. Siguiendo con los jueces, Pablo Iglesias no sólo los señala públicamente para presionarlos mediáticamente cada vez que realizan su trabajo en contra de sus intereses, sino que, siguiendo el ejemplo de sus actuales socios los independentistas catalanes, el vicepresidente del gobierno acude a Bruselas para escalar a una presión internacional señalando a la justicia española. Asimismo, continuamos con el obsceno espectáculo de que el Consejo General del Poder Judicial sea nombrado por políticos, otro ejemplo de la separación de poderes. Como bien indicó Pedro Sánchez en un mitin en 2016 sobre a quién debían votar los votantes de izquierdas: “que le pidan a Iglesias y a Monedero [que les expliquen] que el cambio empezaba por controlar a los jueces, a los policías, a los fiscales y a los espías. Que lo expliquen”.
  9. Dejando a un lado la evidente inclinación ideológica de la mayor parte de los medios de comunicación en España, el gobierno refuerza la libertad de prensa dando 100 millones de euros a los medios de comunicación como “publicidad institucional” durante la mayor crisis económica desde la guerra civil y mientras a los ciudadanos nos masacran a impuestos. También hemos podido asistir al auge del periodismo fact-checking donde, lejos de informar, nos dicen qué es verdad y qué no, a qué debemos prestar atención y qué es un bulo, qué noticias pueden existir y cuáles deben ser censuradas -en otro alarde de imparcialidad, las empresas Newtrall y Maldito Bulo están dirigidas por periodistas que han trabajado o están relacionados con La Sexta-. 
  10. Durante el 2020 hemos sido partícipes de un ataque a la monarquía como nunca antes se había visto en democracia. Estos ataques no sólo han servido como cortina de humo cada vez que aparecía información comprometedora del Gobierno o sus socios, sino que es la forma más fácil de “meterle mano” a la Constitución. La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria, si terminas con la monarquía, hay que redactar una nueva Constitución -ya hemos visto cómo la Constitución fue lo primero que atacaron cuando llegaron al poder en Venezuela, Ecuador y Bolivia-. A este respecto, cabe señalar que en 2020 se aprobó un plebiscito para una nueva Constitución en Chile, si bien los aspectos jurídicos de Chile se nos escapan, los chilenos han perdido su hegemonía económica en Iberoamérica a partir de la entrada de políticas socialistas en 2015 y, volviendo a la Constitución, los antecedentes en otros países del entorno no son nada halagüeños. Por si esto no fuera suficiente, Pedro Castillo está haciendo lo propio en Perú: populismo y cambio de la Costitución.
  11. Para terminar nuestro análisis, destacaremos las políticas populistas llevadas a cabo para establecer redes clientelares, ya sea con el objetivo de subvencionar lobbys y asociaciones, como para establecer una base de votantes subvencionados que no votaran a otras formaciones por miedo a perder sus ingresos estatales. Nos referimos a medidas con un altísimo impacto en la economía y que sólo restringen aún más el mercado español, pero que vienen muy bien para reforzar la imagen buenista y captar votos: la renta básica, el aumento del salario mínimo, la fijación del precio de alquiler, puertas abiertas con inmigración masiva ilegal y sus respectivas ayudas y facilidades de adquirir la nacionalidad, o la ideología de género y sus múltiples asociaciones, entre otras.

 

Finalizando este punto, creemos que existen razones objetivas de sobra como para pensar, o al menos desconfiar, del rumbo democrático que ha tomado el país. Muchas personas opinan que es imposible establecer un régimen comunista en España y que la deriva actual nos está llevando a un modelo socialista, basado en redes clientelares, que castiga la generación de riqueza aumentando el ya desmesurado tamaño del Estado, como en Argentina.

Independientemente de la valoración final de cada uno, ¿acaso no existen inquietantes similitudes entre la subversión chavista en Venezuela y en otros países de Iberoamérica con lo que está ocurriendo en España? ¿acaso los medios de comunicación que tildan de fachas o fascistas a aquellos con esta opinión no deberían informar a la ciudadanía? y si no lo hacen, ¿se debe a la ignorancia, al interés o a la publicidad institucional

Nuestra intención no es crear alarma social, sino explicar el proceso de consumación de estas dictaduras modernas, ofrecer datos objetivos y que cada uno saque sus propias conclusiones. 

 

Tópicos habituales

 

Eso aquí no puede pasar

Si tuviésemos que establecer un denominador común entre todos los países donde se ha instalado el comunismo, sin duda sería el clásico: eso aquí no puede pasar.

Los rusos pensaron que el comunismo no podría llegar a Rusia, ya que eran un país sin apenas industria ni masa proletaria… ¿Y en China? ¿Cómo iban a llegar ideologías occidentales tan diferentes a la tradicional cultura China, cuya población, era además mayormente campesina? Ambos han resultado ser los estados comunistas más característicos y longevos.

Por otro lado, los cubanos también tenían argumentos de peso para pensar que era completamente imposible que se estableciera un régimen comunista en su isla: EEUU había ayudado a la revolución castrista en sus inicios, el propio Fidel Castro había asegurado en multitud de ocasiones que su revolución no era comunista y, por si fuera poco, ¿cómo iba a permitir EEUU que se instalara un régimen comunista a unos pocos cientos de kilómetros de sus costas? Llevan más de sesenta años.

Los venezolanos también veían como imposible que el comunismo llegase al poder en Venezuela: no somos una isla como Cuba y aquí no nos podrían aislar, nosotros no venimos de una dictadura que pueda justificar la revolución como en Cuba, el comunismo se acabó con el derrumbamiento de la URSS y es cosa del pasado… Ya son más de dos décadas bajo la bota del Socialismo del Siglo XXI.

Los argumentos que se llevan escuchando en España durante los últimos años son: en España eso no puede pasar, nosotros somos un país europeo, Europa no lo permitiría… Dejando a un lado las suposiciones, nuestro análisis político es el siguiente: 

  • Estamos gobernados por un gobierno de coalición cuyos dirigentes se proclaman socialistas y comunistas (PSOE y Podemos), los cuales perdieron casi un millón de votos cada uno en las últimas elecciones y pactaron incumpliendo descaradamente todas las promesas de su programa electoral y, por ende, mintiendo a sus votantes.
  • Como necesitan más apoyos para sacar adelante sus medidas, pactan con independentistas vascos y catalanes, un parecido muy siniestro al Frente Popular. Los herederos de la ETA y sus portavoces pasan a ser socios de gobierno y, los que antes eran terroristas y secesionistas, ahora son garantes de la democracia y su apoyo resulta evidenciar el carácter democrático del gobierno de coalición.
  • Existen evidentes lazos entre el gobierno y las dictaduras narcocomunistas de Hispanoamérica, como la fundación CEPS o el caso Delcy, por poner dos ejemplos que todos conocemos. Lazos que, por unas cosas u otras, no parecen dignos de investigación para la justicia española.
  • La ya más que pisoteada democracia española queda todavía más en entredicho con la continua intromisión del ejecutivo en la separación de poderes, la institucionalización de la censura y la verdad oficial, los continuos ataques de miembros del gobierno a diferentes instituciones, deslegitimación de la Constitución, recorte de libertades a razón del estado de alarma del COVID19, el continuo distanciamiento entre la casta política y la ciudadanía que cada vez hace más visible la poca relevancia de los ciudadanos en la “democracia” española, y el seguimiento de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para “minimizar el clima contrario a la gestión de crisis por parte del Gobierno” entre los ciudadanos. 
  • Alarmante auge de populistas, demagogos y redes clientelares en forma de ayudas a las minorías, que financian su ideología a costa del endeudamiento nacional y el bolsillo del contribuyente. Además de etiquetar, polarizar y enfrentar a la sociedad como forma de alcanzar o perpetuarse en el poder.
  • Los diferentes partidos de la oposición prefieren pelearse entre ellos antes que formar un frente homogéneo contra las medidas totalitarias que avanzan en nuestra sociedad y, muy a menudo, apoyan las medidas del gobierno pese a lo mal que dicen llevarse frente a las cámaras.
  • Por último, dejando a un lado la financiación del Estado a medios de comunicación privados -que de por sí debería ser alarmante-, los grandes medios de comunicación no parecen especialmente preocupados por lo expuesto anteriormente, sino que están comprometidos en su lucha contra el fascismo. ¿Y quiénes son los fascistas en nuestro país? ¿Serían fascistas aquellos partidos y zonas de España donde no se permite la libertad de expresión ni asociación y recurren a la violencia para silenciar opiniones distintas a las suyas? No. Fascista es todo aquel que tenga una opinión distinta a la promovida por el gobierno progresista y el partido en cuestión debe ser ilegalizado y sus votantes señalados y perseguidos. 

Hemos tratado de hacer una exposición objetiva de la situación actual que, si bien no le gustará a todo el mundo, pensamos que los hechos arriba expuestos son irrefutables, más allá de que se les pueda dar una interpretación subjetiva u otra. 

Con semejante panorama político y social, del que podríamos sacar claros paralelismos con las revoluciones bolchevique y chavista expuestas en la crítica,  ¿De verdad creemos que en España no puede pasar?

“¿Cuándo los comunistas han tenido éxito? En los momentos de excepcionalidad, en momentos de crisis.” Pablo Iglesias durante las denominadas III Jornadas de Marzo, Organizando la Resistencia (2013).

 

 

La Revolución Rusa terminó con el sistema feudal y abolió la esclavitud

La esclavitud terminó con el zar Alejandro II en 1861, más de medio siglo antes del golpe de estado de Lenin. Además, el zarismo terminó en febrero de 1917 con la abdicación del zar Nicolás II y su hermano Miguel, no en octubre como la propaganda soviética hace creer.

Los bolcheviques, a finales de octubre de 1917, dan su segundo golpe de estado a la república democrática de Rusia por la que tanto había luchado el pueblo ruso en los años anteriores -el primero tuvo lugar en julio de ese mismo año-. 

Lo que hacen los bolcheviques es sustituir un régimen autoritario por otro, el zarismo por la dictadura del proletariado, los Romanov por los bolcheviques. Sometieron y esclavizaron al pueblo, especialmente a los campesinos, mucho más de lo que los Romanov hicieron nunca y llevaron a cabo uno de los regímenes más genocidas de la historia, sólo superado por sus camaradas chinos.

Si algo hicieron los comunistas fue especializarse en la represión y en la esclavitud. Todas las locuras logísticas, arquitectónicas y los desastres medioambientales del comunismo se perpetraron con mano de obra esclava. Por citar algunos ejemplos llevados a cabo por Stalin, y a menudo olvidados, tanto el supuesto ferrocarril que recorrería el norte de Siberia, como el infierno industrial de Magnitogorsk o la desertización del mar de Aral fueron realizados por la mano de obra de millones de esclavos.

Los campos de trabajo o de reeducación que los diferentes regímenes comunistas crearon por todo el mundo fueron las máquinas de esclavitud por excelencia. Desde los gulags soviéticos hasta los laogais chinos, pasando por la Siberia Búlgara y demás países europeos del telón de acero hasta los campos de trabajo para homosexuales del Ché en Cuba. Decir que la Revolución Rusa acabó con la esclavitud no pasa de ser un chiste de mal gusto.

 

El problema del comunismo es que no se llevó a la práctica correctamente

Algunos idealistas defienden la postura de que el fallo en los sistemas comunistas se debe a la implementación del mismo, dado que son personas los que lo llevaron a cabo. 

Dicho planteamiento parece olvidarse que los creadores del socialismo científico también son personas, las cuales pudieron equivocarse a la hora de desarrollar sus teorías, como de hecho se equivocaron con sus profecías sobre el empobrecimiento de la clase obrera, el colapso del sistema capitalista, el concepto de plusvalía…

Sea como fuere, el comunismo se ha aplicado a lo largo y ancho de todo el mundo -desde Europa Occidental, Europa Oriental, Asia, América o África- y siempre con los mismos resultados: represión, miseria, hambre y muerte. Es un sistema que se ha intentado por activa y por pasiva y, sin embargo, jamás ha salido bien. 

Además, a la hora de implementarse siempre se ha impuesto mediante golpes de Estado o conquistas, nunca ha llegado de forma democrática al poder salvo en Venezuela y un breve periodo en Chile, que llegaron democráticamente mediante mentiras -veremos como acaba la aventura comunista en España-.

El comunismo es un sistema errado desde la base. En teoría, la sociedad comunista ideada por Marx era una sociedad sin Estado, obviando que el poder tiende la tiranía, el colapso del sistema capitalista traería las condiciones materiales necesarias para que emergiera la dictadura del proletariado que, en última estancia, aboliría el Estado y todos los humanos seríamos iguales y disfrutaríamos del paraíso en la tierra sin el malvado capital. De manera práctica, aún está por ver un comunista que agarre el poder y lo suelte, de la misma forma que aún está por ver una revolución comunista que triunfe en un sistema capitalista en vez de en uno feudal.¿Por qué el comunismo no triunfó en los países capitalistas por excelencia si tan explotados estaban los trabajadores? La teoría  de Marx erró desde la base.

En cuanto al fallo en su planteamiento económico, un sistema de mercado que planifica los precios está demostrado científicamente que es inviable. Igual que los humanos pensamos con palabras, en términos económicos pensamos a partir de los precios. Sin precios surgidos del mercado, la economía está ciega. El notorio economista argentino Javier Milei lo explica con un simil bastante ilustrativo: “el sistema de precios es a la economía lo que el sistema nervioso al cuerpo humano.”

El mejor ejemplo lo tenemos en los dos países comunistas por excelencia: la URSS y China. Ambos países llevaron las políticas de Marx hasta el extremo, ambos sumieron a sus sometidos en la miseria y el hambre y ambos tuvieron que cambiar sus políticas económicas para sobrevivir (la NEP y el socialismo de características chinas, respectivamente). En el caso de China, con un éxito sin precedentes hasta hoy.

Como dijo Friedrich Hayek:  “El socialismo ya no es una utopía, sino que se ha aplicado y están a la vista sus resultados.” 

 

 

No son tantos muertos como se dicen

Aunque es francamente difícil contabilizar el número de muertos de regímenes tan sectarios y herméticos, y dado que ni la URSS ni el Partido Comunista de China cayeron por una invasión militar extranjera que tuviese acceso a toda la documentación secreta -de hecho China ni siquiera ha llegado a colapsar-, diferentes fuentes ofrecen estos datos:

Según los datos publicados el 30 de octubre de 1997 por el periódico Izvestia (el mayor altavoz, junto a Pravda e Iskra, durante todo el totalitarismo de la URSS), cifró todos los asesinatos cometidos por líderes comunistas desde el 1917 hasta el 1987 de la siguiente manera:

  • Stalin: 42,5 millones de asesinatos
  • Mao: 21 millones 
  • Lenin: 5 millones 
  • Pol  Pot: 2 millones 

 

Según el Libro Negro del Comunismo (1997), escrito por múltiples profesores e investigadores europeos y editado de Stephane Courtois, la diferencia principal es entre los chinos y los bolcheviques:

  • Mao: 65 millones
  • URSS: 20 millones 

 

Atendiendo a Antonio Escohotado -sin duda uno de los mayores expertos contemporáneos-, que ha pasado más de 20 años estudiando la historia del comunismo, solo en los 5 años de Lenin murieron 1,5 millones de personas en la guerra civil y, de hambre y frío, entre 20 y 30 millones de personas muertas durante los primeros tres años.

En términos generales, los diferentes expertos cifran el total de asesinados por regímenes comunistas, entre el siglo XX y lo que llevamos de XXI, entre 100-150 millones. 

Incluso tomando las estimaciones más laxas, el comunismo se sitúa como el régimen más genocida de toda  la historia de la humanidad. Una ideología que se llevó a cabo por vez primera hace poco más de un siglo, que a día de hoy sigue arruinando la vida de personas, y que aún a día de hoy hay personas que la exculpan.

 

 

El genocida fue Stalin

Indudablemente Iósif Stalin es uno de los mayores genocidas de la historia pero, su camarada Lenin, no se quedó atrás. Lenin es el faro de los totalitarismos del sXX, el que demostró cómo se puede someter a toda una civilización mediante el Terror.

Lenin fue el que creó la dictadura y la puso en marcha, Stalin sólo heredó el sistema y lo llevó a límites inimaginables. La única diferencia entre Lenin y Stalin es que Lenin asesinaba a todos menos a los propios bolcheviques, sin embargo, Stalin no tenía reparos en torturar y fusilar a cualquiera de su partido e incluso de sus antiguos camaradas, como purgó a Zinóviev y Kámenev durante el Primer Proceso de Moscú -entre los cientos de miles de bolcheviques que asesinó durante la Gran Purga-.

De hecho, aunque es difícil cuantificar las muertes de regímenes tan herméticos como la URSS,  Lenin mató proporcionalmente a más personas durante sus cinco años al poder de los que mató a Stalin en sus treinta años como secretario general al frente del partido.

Si a día de hoy conservamos un buen recuerdo de Lenin es porque la muerte prematura, igual que le ocurrió a Marat durante la Revolución Francesa, tiene la facultad de volver mártires a los asesinos.

 

 

La alfabetización de la clase obrera

Se achaca al régimen zarista que la sociedad permanecía analfabeta por intereses políticos, lo cual podría ser verdad, pero los bolcheviques no eran mejores.

Si eran tan amigos de las letras, ¿por qué deportaron a toda la intelligentsia ucraniana como hemos visto más arriba? ¿El comunismo soviético pretendía luchar contra el analfabetismo expulsando a los alfabetizados de Rusia? Nunca fue cuestión de alfabetizar sino de adoctrinar a las masas lo antes posible y, muy especialmente, a los niños. 

El texto que incluimos a continuación contiene algunas consignas de Lenin para la “alfabetización del proletariado”, extraídas del libro Memoria del Comunismo de Jiménez Losantos:

Misión: redactar en dos semanas un libro de lectura para obreros y campesinos… Temas tratados: la construcción del régimen soviético, su política interior y exterior. Por ejemplo: ¿qué es el régimen soviético? ¿Cómo está gobernado el país? La legislación agraria. Los consejos económicos. La nacionalización de las fábricas. La disciplina en el trabajo. El imperialismo. La guerra imperialista. Los tratados secretos. Cómo hemos propuesto la paz. Cómo luchamos hoy por la paz. ¿Qué es el comunismo? La separación de la Iglesia y el Estado. Y por el estilo.

Políticamente Incorrecto comunismo adoctrinamientoComo siempre, los propagandistas soviéticos cambian el significado de las palabras como mejor les parece: donde ellos dicen “gobernado” significa “sometido” y, cuando dicen “alfabetización” se refieren a “adoctrinamiento”. ”El adoctrinamiento de la clase obrera” se ceñiría mucho más a la realidad.

Por otro lado, también tenemos el siniestro e incesante adoctrinamiento infantil propio de regímenes totalitarios, donde se busca moldear la mente de los niños desde que son pequeños.  A este respecto Aleksandra Mijáilovna Kolontái, una de las feministas más reconocidas en la URSS, plasmó en su obra “El comunismo y la familia (1921)” la hoja de ruta sobre cómo los comunistas construirían el ansiado hombre nuevo -y no es la única-:

“El hombre nuevo, de nuestra nueva sociedad, será moldeado por las organizaciones socialistas, jardines infantiles, residencias, guarderías para niños, etc. y muchas otras instituciones de este tipo, en las que el niño pasará la mayor parte del día y en las que educadores inteligentes le convertirán en un comunista consciente de la magnitud de esta inviolable divisa: solidaridad, camaradería, ayuda mutua y devoción a la vida colectiva.”

Si nos alejamos de la URSS y vemos otros regímenes comunistas como los Jemeres Rojos de Pol Pot en Camboya -proporcionalmente uno de los mayores genocidas de la historia-, encontramos que estos comunistas estaban tan a favor de la alfabetización y el desarrollo del proletariado que exterminaron a las personas que llevaban gafas. Según estos amantes de la literatura y las letras, la lectura alejaba a los ciudadanos del proletariado, por lo que se exterminó a todo aquel que llevase gafas -especialmente a los intelectuales-.

Otro buen ejemplo es el “salvador del pueblo” chino, Mao, cuyas principales víctimas en la Revolución Cultural fueron los profesores críticos con el régimen. La “alfabetización” es deseable si persigue los objetivos de la dictadura del proletariado.

 

 

Principal lucha contra el Nazismo

El principal argumento al que suelen acudir los comunistas cuando intentan defenderse es el de que que acabaron con los nazis. Es verdad que la URSS fue, si no la que más ayudó a acabar con el nazismo, una de las potencias que más colaboró para terminar con el régimen nazi;  pero que luchasen contra los nazis no les convierte automáticamente en ”buenos” ni crea una diferencia sustancial entre ambos totalitarismos.

Mucha gente desconoce que ambos partidos formaron alianzas contra otros partidos durante los años veinte y principios de los treinta en Alemania, especialmente contra los “socialfascistas“, forma que tenían los comunistas de denominar a los socialdemócratas alemanes, como ya hemos explicado anteriormente. En la misma linea, otro hecho que evidencia la sintonía entre ambos totalitarismos es la “Carta abierta a mis amigos de la izquierda”, publicada por el ministro de propanda nazi Joseph Goebbels en el 1925. En esta carta, el ala más izquierdista de los nazis busca una política de alianza con Stalin con el objetivo de acabar con el capitalismo: “solo nuestra unidad permitirá vencer al capitalismo.”

Muchas veces olvidamos que la Segunda Guerra Mundial comienza con la declaración de guerra de Gran Bretaña, Francia, Australia y Nueva Zelanda a Hitler y Stalin por invadir y repartirse Polonia en septiembre de 1939, materializado en el Pacto Ribbentrop-Mólotov. De hecho, cuando los alemanes se fueron rearmando y comenzaron a entrenar a escondidas de las restricciones del Tratado de Versalles, lo hacían en la URSS.

La mejor estrategia de Stalin durante la II Guerra Mundial fue señalar a Hitler como el monstruo y, al luchar en el bando de los aliados contra el monstruo, automáticamente te vuelves uno más de los buenos o salvadores. Ambos líderes fueron genocidas sin escrúpulos a los que no les temblaba la mano a la hora de someter a países enteros en favor de sus intereses. El gran truco fue señalar sólamente a uno de ellos y presentar ambos sistemas como si fuesen opuestos cuando, en realidad, fueron gemelos hermanados por su espíritu “democida”. 

 

La culpa es de…. X

Otro tópico habitual de los comunistas es su ausencia de responsabilidad, ellos nunca tienen la culpa de nada. Los comunistas son pobres bienintencionados, víctimas de las circunstancias, que sólo quieren lo mejor para su pueblo -que generalmente acaba hambriento y masacrado por causas completamente ajenas a su control-.

Ignorantes de la economía, pretenden solucionar problemas complejos con soluciones fáciles. En los países comunistas, el desabastecimiento nunca es provocado por el control de precios o la prohibición del comercio; la falta de oferta y la escasez, jamás se debe a la expropiación los medios de producción; de igual forma que la habitual y estrepitosa inflación de la moneda –papel pintado-, nunca se debe a ninguno de los puntos anteriores ni a la frenética emisión de dinero para solventar problemas cortoplacistas.

La hambruna que asoló la Rusia de Lenin y afectó a casi 30 millones de personas fue culpa de la burguesía, de la Iglesia y del bloqueo -chivo expiatorio más utilizado por los comunistas-, como hemos explicado en líneas anteriores.

Respecto a la hambruna en China, la culpa la tuvieron, literalmente, los gorriones. Como una de las fuentes de alimento de estos pájaros era el grano, se llevó a cabo una política de exterminio de gorriones. Al ser eliminados, los insectos y langostas -de los que también se alimentaban los gorriones en mayor medida- se comieron las cosechas y provocaron la Gran Hambruna China, con un saldo de entre 20-45 millones de personas muertas de hambre.

Por otro lado, no podemos dejar este tópico sin comentar cómo el “bloqueo imperialista” -que EEUU impuso a Cuba desde octubre de 1960- ha hundido la economía cubana pese a las buenas medidas económicas implementadas por el régimen castrista. Este mal llamado “bloqueo” -ya que se trata de un embargo comercial-, fue la respuesta de EEUU frente a las expropiaciones masivas de Castro a todas las empresas y propiedades de particulares estadounidenses en suelo cubano sin compensación económica,. Esto les brindó la oportunidad perfecta para la victimización y exculparse de todos sus problemas.

 

El socialismo como ideología gay-friendly.

En primer lugar, es increíble cómo la izquierda contemporánea ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos. Ha pasado de perseguir y esclavizar a diversas minorías durante el siglo XX a presentarse como su abanderado y salvador en el siglo XXI. Al más puro estilo gramsciano, el proletario ha sido sustituido como sujeto revolucionario por la hegemonía y la alianza de clases, donde se reivindican la lucha de diferentes minorías a través de la construcción discursiva como forma de generar conflictos en la sociedad, establecer su hegemonía cultural y alcanzar el poder, que es en lo que estamos.. Veamos algunos datos:

Respecto a la homosexualidad, hoy en día monopolizada por el progresismo, fue repudiada por sus propios ideólogos marxistas:  Engels dejó constancia de su rechazo a la homosexualidad en diferentes cartas al propio Marx, así como en “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”, donde calificaba esta práctica como “moralmente deteriorada”, “despreciable”, “abominable” y “degradante”.

Muchos se olvidan de la tremenda persecución que sufrieron los homosexuales en la Rusia Soviética. Si bien es verdad que tras la mal llamada Revolución Rusa la homosexualidad fue tolerada en sus inicios, la tolerancia dio paso a la persecución desde que Stalin consolidó su poder hasta la caída de la propia URSS, especialmente marcada durante el gobierno de éste, pero igualmente perseguida por sus sucesores. Como aclaró el propio Stalin: ”La homosexualidad es un vicio burgués y una perversión fascista.” (Al respecto: Sereisky, “Gran Enciclopedia Soviética”). Muchos artistas y poetas fueron asesinados o mandados a los gulags, como el caso de Mijail Kuzmín, Yurkun, María Tsvietaieva o buena parte de la generación de los “poetas campesinos” . Según el artículo 121 del código penal soviético, la homosexualidad se castigaba con cinco años de reclusión en el gulag, lo que llevó a la condena de aproximadamente 50.000 personas entre los años 1934 y 1980 por su orientación sexual.

La persecución a los homosexuales no sólo se restringe a la URSS o a Stalin -habitual chivo expiatorio de todos los males del comunismo-, en la Cuba Castrista el propio Fidel ofreció su opinión en diferentes ocasiones: “Una desviación de esa naturaleza choca con lo que debe ser un militante comunista” o la notoria “la revolución no necesita peluqueros”. Pero si hay algo que raya lo surrealista, es ver como en el siglo XXI muchos homosexuales de sociedades capitalistas lucen camisetas con la cara del Ché como símbolo revolucionario, cuando éste creó el primer campo de trabajo para homosexuales en la historia, situado en la Península de Guanahacabibes, bajo el lema: “El trabajo os hará hombres”. 

¿Y los otros estados socialistas? En su gran mayoría más de los mismo. Los homosexuales también fueron perseguidos durante el Tercer Reich por el partido Nacionalsocialista Obrero Alemán -que como su propio nombre indica, y sus medidas económicas confirman, también eran socialistas-, cuya legislación contra los homosexuales mantuvo la RDA, la Alemania Oriental Soviética. En la República Popular China los homosexuales eran condenados a prisión o les castraban, y si reincidían en su conducta, los condenaban a pena de muerte.. China despenalizó la homosexualidad en 1997 y en Corea del Norte aún sigue siendo un tema tabú.

Sintetizando este tópico, históricamente el socialismo nunca ha sido tolerante con la homosexualidad. Si bien no se ha perseguido en todas las épocas y en todos los estados socialistas, los principales bastiones comunistas han sido especialmente crueles e intolerantes con los homosexuales. Si a día de hoy buena parte de la población piensa en el socialismo como una ideología gay-friendly, probablemente sea por movimientos como la Escuela de Frankfurt o la revolución sexual. Autores como Wilhelm Reich, Marcuse, Foucault, Sartre, Simone de Beauvoir o Kate Millet, entre muchos otros pensadores marxistas del siglo pasado con una notable influencia en el presente, desarrollaron sus teorías desde sociedades occidentales y capitalistas que estaban muy alejadas de la intolerancia homosexual de los grandes países socialistas, donde la homosexualidad se dejó de perseguir hace escasos treinta años.

 

El socialismo como defensor de la mujer

Con el auge del feminismo radical contemporáneo y su carácter abiertamente anticapitalista, éste es uno de los tópicos más actuales de la lista, donde se presenta al socialismo como una especie de sociedad avanzada para las mujeres. Todas las injusticias que ellas sufrieron a lo largo de la historia tendrían como origen la malvada propiedad privada y, posteriormente, el capitalismo y el sistema patriarcal, evidentemente. 

En este tópico no vamos a desarrollar las relación entre el marxismo y el feminismo, cuyo comienzo se remonta al libro de Engels “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884)”, ya que desarrollamos una crítica entera al feminismo radical donde aportamos nuestro punto de vista. Lo que sí desmentiremos es la imagen que algunos lobbys están difundiendo sobre el socialismo y el capitalismo con respecto a la mujer, donde el primero sería su defensor y el segundo su explotador. 

Este tópico está relacionado con la forma en la que el progresismo del siglo XXI se ha apropiado de las minorías que antes perseguía y el movimiento feminista original -que nunca han sido una minoría-, como explicamos en el tópico anterior sobre el socialismo y la homosexualidad. La propaganda de la corriente del feminismo marxista, cada vez más hegemónica en el movimiento actual, presenta a la propiedad privada como el origen del patriarcado, por lo que la sociedad socialista supuso la “liberación de la mujer”. Dicha propaganda, que como decimos busca vanagloriar el socialismo poniendo el foco en la mujer, hace hincapié en los grandes avances que la sociedad soviética supuso para la mujer, así como todas políticas sociales que las mujeres disfrutaron en la Rusia Soviética.

De nuevo, si echamos un vistazo a sus homólogos alemanes podemos observar como Hjalmar Schacht, ministro de economía nazi y una de las piezas claves en el auge y consolidación del nazismo, también dio un importante papel a la mujer en la sociedad nazi: promovió el ingreso de la mujer al sector productivo en actividades agrícolas y burocráticas, llegando a casi los 8 millones de mujeres empleadas en el sector servicios en 1940; inclusión de la mujer en actividades políticas como la Organización de Mujeres Nacionalsocialistas (NSF) creada en 1931 o su aproximación a organismos como las escuelas de élite para militares nazis (NS-Ordensburg); respecto a las políticas sociales nazis, se subsidió la maternidad y el desempleo femenino, se concedieron préstamos especiales a la mujer y se creó la organización Lebensborn, que proveía de hogares de maternidad y asistencia financiera a las esposas del régimen y a madres solteras, además de administrar orfanatos y programas para la adopción. Sintetizando este punto, ¿acaso los nazis son mejores por todas sus políticas a favor de la mujer? ¿acaso podemos relegar el Holocausto nazi a un segundo plano, aunque sea mínimamente, por el teórico protagonismo que la mujer tuvo en su sociedad? Pues en el comunismo se ofrece una imagen descontextualizada, poniendo el foco donde interesa, mientras se ocultan las víctimas.

Respecto a la “liberación de la mujer” en la URSS, tomamos como referencia la opinión de los sexólogos soviéticos Mijail y August Stern, padre e hijo que realizaron un importante trabajo sexológico-sociológico sobre “La vida sexual en la Unión Soviética”, lo que les llevó a pasar unos años en campos de concentración y el posterior exilio. En dicha obra podemos encontrar datos como:

  • Hubo un decreto en las ciudades de Uliánovsk y Sarátov donde se estableció la “socialización de las mujeres”, de forma que todas las que tuviesen más de dieciocho años y no estuviesen casadas, debían apuntarse en la oficina de “amor libre” donde pasaban a ser de “propiedad pública”. Los hijos de estas relaciones de “amor libre” pasaban a ser propiedad de la república.  
  • Al más puro estilo orweliano, el Estado debía regular y planificar las relaciones sexuales como si de cualquier otra necesidad fisiológica se tratase. Así pues, el progresista “comunismo sexual” recogía marchas de la desnudez, ligas de amor libre o la instalación de cabinas públicas donde mantener relaciones.  El matrimonio es una “construcción burguesa” reflejo de la antigua sociedad y el amor libre representa la “mujer liberada” – igual que ahora las feminista radicales reparten carnets de feminismo y establecen las reglas del movimiento, antes eran los comunistas los que decían a las mujeres cómo debían vivir y qué debían hacer para “liberarse”-
  • Los doctores Stern también señalan que las palizas y las violaciones de hombres contra mujeres fueron una constante en la Rusia Soviética, recopilando múltiples testimonios tanto de sus pacientes como de artículos de prensa, los cuales no reproduciremos. 

 

Por otro lado, Antonio Escohotado recoge archivos donde la técnica  ideada por Trotsky de presionar a los rivales cogiendo a sus seres queridos como rehenes, terminó con siete campos de concentración repletos de mujeres, niños y ancianos por el gravísimo delito de ser familiares de disidentes. Todo esto durante el gobierno del bondadoso y magnánimo Lenin, mártir comunista -nótese la ironía-

Otro episodio francamente oscuro y en el que tampoco entraremos a detallar es el de las violaciones masivas de soldados del Ejército Rojo a mujeres alemanas tras la derrota de los nazis y la caída de Berlín. Si bien las violaciones es el vergonzoso leitmotiv que se ha repetido a lo largo de la historia en gran parte de las guerras y conquistas, este episodio habría sido especialmente traumático. No se sabe el número de víctimas. 

Entre 1944 y 1962 existieron más de noventa campos de concentración en la Bulgaria comunista donde, en al menos diez, también encarcelaron mujeres. Conocido como “la cárcel de la muerte”, Lovech fue el campo de concentración más cruel de Bulgaria donde se encerró a miles de mujeres por razones como: “quiere divorciarse de su marido”, “se viste de forma provocativa y moderna”, “escucha música imperialista” o “espera en los puertos marineros estadounidenses para escapar con ellos”.

 

Terminaremos este punto reivindicando brevemente el importante papel del capitalismo para la mujer: 

  • Durante milenios la fuerza física y la coacción han sido sinónimo de poder y una forma habitual de relacionarse en sociedad, las cuales han sido sustituidas por el contrato y el interés, fruto de la sociedad comercial y el capitalismo.
  • Esta transformación de las relaciones basadas en la fuerza a las basadas en el interés y en la posibilidad de servir a los demás es la que ha creado mayores espacios en la vida social para las mujeres. 
  • La Revolución Industrial, la máquina más eficiente de la historia para generar riqueza y reducir la pobreza, también es fruto del capitalismo.
  • El desarrollo tecnológico que sustituye la fuerza física, que mejora la producción, que ha reducido las largas y arduas jornadas de trabajo y que ha facilitado increíblemente las labores cotidianas del hogar, también se debe al desarrollo del capitalismo. 
  • Las facilidades y el desarrollo del nivel de vida que disfrutamos en el siglo XXI también están directamente relacionados con el capitalismo: desde el desarrollo en materias como la medicina hasta la innovación tecnológica, donde todas terminan aplicándose al conjunto de la sociedad. A este respecto, muchos de los avances capitalistas benefician más a mujeres que a hombres, de la misma forma que las mujeres disfrutan de mayores márgenes de libertad e igualdad en países capitalistas que socialistas.

Una vez más, la propaganda sustituye el análisis crítico por la división entre “buenos” y “malos” pero, cuando miramos las cosas de cerca y tratamos de analizar su origen, el resultado suele ser muy diferente al esperado inicialmente. 

 

CONCLUSIONES

“El comunismo científico tiene la increíble insolencia de querer crear el paraíso en la Tierra, (…) consiguiendo la forma más parecida jamás ensayada al infierno.” Antonio Escohotado.

 

Políticamente Incorrecto comunismo escohotadoLa utopía de crear “el paraíso en la tierra” puede sonar muy bien y ser muy atractiva. Durante el siglo pasado, cuando los planteamientos de Marx todavía no se habían llevado a la práctica y las teorías del mismo no habían sido internacionalmente refutadas, seguro que muchos seríamos comunistas, entre ellos el que escribe estas líneas.

Los autores que más hemos referenciado en esta crítica -Antonio Escohotado, Federico Jiménez Losantos, Miguel Anxo Bastos e incluso Aleksandr Solzhenitsyn- tienen en común que todos fueron jóvenes marxistas. Personas que creyeron que al defender el marxismo hacían lo correcto y, a la vista de los aberrantes acontecimientos, decidieron corregir su error estudiando durante años el fenómeno comunista y plasmando sus conclusiones en diferentes obras. Por el simple hecho de decir la verdad -o lo que sus investigaciones les ha llevado a entender por verdad-, una parte de la población los tacha de anticomunistas, como si una etiqueta minusvalorara su labor o tapase la gran mentira del comunismo.

El comunismo es la mayor mentira de la historia. Una mentira donde una minoría burguesa -prácticamente todos los grandes líderes del proletariado eran burgueses: Marx y Engels, Lenin y la plana mayor del Politburó, los Castro,  el Ché…- que en muchos casos no había trabajado en su vida, se ha sentido con la autoridad moral de decirle a los proletarios qué deben hacer con sus vidas, cómo deben hacerlo y cuándo. Mejor ser revolucionario profesional que proletario y trabajador.

Una gran mentira que ha manchado la forma de interpretar el mundo y las relaciones laborales en todo Occidente, instalando en la conciencia de las masas conceptos como: explotación del trabajador, plusvalía, lucha de clases… conceptos que solo dividen a la sociedad y que, en el siglo XXI y con internet, son interpretaciones completamente anacrónicas que vuelven malos a los generadores de empleo de la sociedad comercial y victimiza a los trabajadores. Pero eso sí, dividir y enfrentar siempre es una buena estrategia política que se traduce en votos y poder. Entre ellos y nosotros.

Una mentira que ha querido moldear a sus súbditos mediante la ingeniería social. El terror y la amoralidad son a la arcilla, lo que a las manos el adoctrinamiento a partir del cual se crea el tan ansiado “hombre nuevo”.

La gran mentira en nombre de la cual, un porcentaje ínfimo de la población ha sometido al resto a su dictadura del proletariado mediante el terror, la agitación y la propaganda. Esta mentira nos ha traído guerras civiles, enfrentamientos internacionales, fusilamientos indiscriminados, genocidios, miseria, hambrunas masivas, deportaciones en masa y campos de concentración -como nunca antes se había visto- en cuatro de los siete continentes del planeta.

Una mentira que ha dejado MÁS DE 100 MILLONES DE MUERTOS en el s.XX y que, aún a día de hoy, hay países que lo sufren, voceros que lo defienden desde países democráticos y países en los que quieren instalarlo. La implosión de la URSS no supuso el fin del comunismo, simplemente le obligó a transformarse: las doctrinas igualitaristas, colectivistas, inclusivas, redistributivas, anticapitalistas y socialistas son el denominador común de todos los movimientos sociales contemporáneos que, disfrazados de progresismo, de heroicas luchas a favor de las minorías o como conquistas de los derechos sociales del pueblo, no es más que las vieja actitud totalitaria de imponer su forma de ver el mundo a través de la ingeniería social.

 

“El conocimiento os hará libres”. Sócrates

Bibliografía:

Albert Camus, El Hombre Rebelde (1951)

Breve introducción sobre la figura de Albert Camus: https://www.youtube.com/watch?v=ate4FKi-hsU

Fragmento del discurso y posterior entrevista al recibir el Premio Nobel de Literatura 1957 (sacado de la película): https://www.youtube.com/watch?v=iIrOgJzfHvc

 

Antonio Escohotado, Los Enemigos del Comercio I (2008), II (2013) y III (2016)

Entrevista de la trilogía Enemigos del Comercio: https://www.youtube.com/watch?v=7dVMSexkbmI&t=1s

Web oficial: https://laemboscadura.com/

Instagram: https://www.instagram.com/escohotado/?hl=es

Youtube: https://www.youtube.com/channel/UCks2FdxaBZZFl4PTBAGz4Jw

 

Aleksandr Solzhenitsyn, Archipiélago Gulag I (1973)

Microfilm del libro Archipiélago Gulag I: https://www.youtube.com/watch?v=MLd5hjNNrWE

 

César Vidal, Cambiaron la Historia. Las extraordinarias vidas de los personajes más influyentes de todos los tiempos. (2009)

César Vidal, Mentiras de la Historia… de uso común (2007)

(No tenemos resumen de estas dos obras. Para más información, el autor tiene un programa de radio de actualidad política, económica y social: La voz de Cesar Vidal) https://cesarvidal.com

Instagram: https://www.instagram.com/escesarvidal/?hl=es

Youtube: https://www.youtube.com/channel/UCscCgGtVBhO3O88q1MqVr0g

 

Federico Jiménez Losantos, Memoria del Comunismo de Lenin a Podemos (2018)

Entrevista Memoria del Comunismo de Lenin a Podemos: https://www.youtube.com/watch?v=uCXFcLw6Cyc

Federico Jiménez Losantos,  La vuelta del comunismo (2020)

Entrevista La vuelta del comunismo: https://www.youtube.com/watch?v=C2G0wQoofbI

Instagram: https://www.instagram.com/eslamananadefjl/?hl=es

Youtube: https://www.youtube.com/user/esRadiovideos

 

Agustín Laje y Nicolás Márquez, El libro negro de la nueva izquierda (2016)

Entrevista El libro negro de la nueva izquierda: https://www.youtube.com/watch?v=_8smKlZ6crA

Instagram: https://www.instagram.com/agustinlaje/?hl=eshttps://www.instagram.com/nicolasmarqueznoriega/?hl=es

Youtube: https://www.youtube.com/channel/UCJKjzEoy91UYS-bZLc4CLCQhttps://www.youtube.com/channel/UCPauQWO2Z-dTW0JffKSlGkg

 

Otros estudios sobre la URSS

http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2077-33232017000100005

Libremercado – La ministra de Trabajo Yolanda Díaz afirma que “el comunismo es la democracia y la igualdad”

https://www.libremercado.com/2021-04-09/yolanda-diaz-ministra-trabajo-comunismo-libertad-democracia-6743929/

Sobre estudios económicos en Cuba:

http://www.mesa-lago.com/publications.html

https://www.elmundo.es/economia/2016/12/09/584159b4468aeb5f018b457e.html

 

Código penal cubano:

http://www.parlamentocubano.gob.cu/index.php/documento/codigo-penal/

Europa Press: Más de 90.000 reos convierten a Cuba en el país con más presos del mundo, según ONG:

https://www.europapress.es/internacional/noticia-mas-90000-reos-convierten-cuba-pais-mas-presos-mundo-ong-20200113141034.html

ABC – El régimen cubano se infiltra en la extrema izquierda española y en los violentos CDR catalanes:

https://www.abc.es/espana/abci-regimen-cubano-infiltra-extrema-izquierda-espanola-y-violentos-catalanes-202103211749_noticia.html

La Razón – España se queda fuera de la lista de 21 países que condena la represión en Cuba

https://www.larazon.es/internacional/20210726/kjj5jvb4ubdhjjaw4tawj7nt6m.html

El Mundo – El juez de Madrid archiva el ‘caso Delcy’ al considerar que la zona de tránsito del aeropuerto de Barajas “no es territorio nacional”

https://www.elmundo.es/espana/2020/11/11/5fabdd5b21efa0963c8b45a6.html

 

Material recomendado

Sobre la implicación de la guillotina en la Revolución Francesa:

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/guillotina-invento-infernal-revolucion_8737

Para una perspectiva económica y política más profunda sobre las consecuencias de la Revolución Francesa:

Profesor A. Bastos – Instit. Juan de Mariana https://www.youtube.com/watch?v=TYdNllH8zQg&t=1922s

 

Sobre la figura de Karl Marx:

LD Cultura – Antonio Escohotado habla sobre la figura de Karl Marx: https://www.youtube.com/watch?v=5tTa0Pla3wo

Jesús Huerta de Soto (análisis en profundidad sobre la base económica del marxismo): https://www.youtube.com/watch?v=_aN7MIp6EEw&t=1400s

Orden Espontáneo TV – Miguel Anxo Bastos: El gran problema del marxismo: https://www.youtube.com/watch?v=npc9lppiNqs

 

Para un análisis económico del comunismo en profundidad: comunismo de guerra, hiperinflación…

Miguel Anxo Bastos – Cien años de comunismo | Inst. Juan de Mariana

https://www.youtube.com/watch?v=TIQ-jxzxL1U

Mises Institute – La inflación: la herramienta soviética para destruir el dinero

https://mises.org/es/wire/la-inflacion-la-herramienta-sovietica-para-destruir-el-dinero

Antonio Escohotado: “¿Pablo, tu ves alguna diferencia seria entre un nazi y un bolchevique? ¿Cuál?”

Centro Mises – Por qué el nazismo era socialismo y por qué el socialismo es totalitario

https://mises.org/es/library/por-que-el-nazismo-era-socialismo-y-por-que-el-socialismo-es-totalitario

Centro Mises – La doctrina económica de los nazis

https://www.mises.org.es/2020/11/la-doctrina-economica-de-los-nazis/

Artículo sobre los gulag y el estudio de Anne Applebaum:

https://elcultural.com/Gulag-Historia-de-los-campos-de-concentracion-sovieticos

 

Sobre la implementación de las ideas socialistas en Hispanoamérica y la evolución desde el buen salvaje roussoniano hasta nuestros días:

Carlos Rangel: Del Buen Salvaje al Buen Revolucionario

https://www.youtube.com/watch?v=20Z9TI2rw5s

Voz Populi – Sánchez reivindica a la Pasionaria y la contribución del Partido Comunista a la democracia en España

https://www.vozpopuli.com/espana/sanchez-comunismo-pasionaria_0_1377763158.html

ABC – El PSOE rehabilita a Negrín

https://www.abc.es/espana/abci-psoe-rehabilita-negrin-200806220300-1641952080853_noticia.html

Fernando Díaz Villanueva – La Hiroshima de Ceaucescu

https://www.libertaddigital.com/opinion/historia/el-hiroshima-de-ceaucescu-1276240034.html

Dana Lucía – Mi mamá nos cuenta como era el comunismo en Rumanía

https://www.youtube.com/watch?v=3E8XwVWNlGc&t=221s

 

Sobre la vida en Cuba: Así es Cuba contada por un cubano:

Colaboración Wal Street Wolverine y Green Fits /Old Hardcore.

https://www.youtube.com/watch?v=rdspMJEhRCo

Sobre la pobreza extrema en Cuba, cubano responde punto por punto y con datos las falacias habituales sobre Cuba:

https://www.youtube.com/watch?v=LELD3OVmHDE&t=295s

Sobre la figura del Ché, recomendamos a los autores Fernando Díaz Villanueva y Nicolás Márquez:

  1. Díaz Villanueva: https://www.youtube.com/watch?v=VF2dnL3G_Uc

Nicolás Márquez: https://www.youtube.com/watch?v=j5KmHAqH7fs

América Nuestra – Carta de Despedida de Miguel Ángel Quevedo

https://americanuestra.com/carta-de-despedida-de-miguel-angel-quevedo/

 

Sobre la crisis en Venezuela:

Memorias de Pez (mayor cantidad de datos históricos): https://www.youtube.com/watch?v=72s1ZkHjzEA

Juan Ramón Rallo – Las cinco razones que explican el masivo empobrecimiento de Venezuela

https://www.youtube.com/watch?v=oSo2FnIdcsE

Manuel Llamas – La catástrofe económica chavista en datos

https://www.libremercado.com/2020-12-08/venezuela-maduro-chavismo-catastrofe-economia-pobreza-inflacion-6688132/?_ga=2.171563232.1557078301.1607528988-1293259382.1607528988

El Independiente – Hugo Chávez, una lección magistral de populismo:

https://www.elindependiente.com/internacional/2018/10/06/hugo-chavez-una-leccion-magistral-de-populismo/

Entrevistas de Jorge Ramos a Hugo Chávez en los años 1998 y 2000

https://www.youtube.com/watch?v=8zp647hF4QY

El País – Ecuador solicita a Interpol el arresto del expresidente Rafael Correa por corrupción

https://elpais.com/internacional/2020-10-07/ecuador-solicita-a-interpol-el-arresto-del-expresidente-rafael-correa-por-corrupcion.html

El Independiente – Evo Morales, el presidente perseguido por su debilidad por las menores

https://www.elindependiente.com/politica/2020/08/26/evo-morales-el-presidente-perseguido-por-su-debilidad-por-las-menores/

ABC – Pablo Iglesias: «La dictadura del proletariado es la máxima expresión de la democracia»

https://www.abc.es/espana/abci-publicar-pablo-iglesias-dictadura-4926473325001-20160603094137_video.html

Juan Ramón Rallo – ¿Qué está pasando en Perú?

https://www.youtube.com/watch?v=pIoY6u9jzko

Cierre Digital – Relación entre Zapatero y el chavismo Venezolano

https://elcierredigital.com/investigacion/661685713/zapatero-relacion-chavismo-venezuela.html

ABC- La Guardia Civil ordenó investigar bulos que generasen «desafección a instituciones del Gobierno»

https://www.abc.es/espana/abci-guardia-civil-si-ordeno-investigar-bulos-generasen-desafeccion-instituciones-gobierno-202004210924_noticia.html

La Razón – Sánchez bate todos los récords: 42 decretos en 19 meses

https://www.larazon.es/espana/20191230/upzlewmb7vdavisujytdr4r66m.html

El Confidencial – Un nuevo ‘decretazo’ cada semana: Sánchez bate su propio récord a raíz del coronavirus

https://www.elconfidencial.com/espana/2020-06-29/coronavirus-decreto-ley-gobierno-pedro-sanchez_2657836/

Libertad Digital – Garzón, expulsado de la carrera judicial

https://www.libertaddigital.com/nacional/2012-02-20/el-cgpj-hace-efectiva-la-expulsion-de-garzon-de-la-carrera-judicial-1276450654/

El Confidencial – Nombramiento Fiscalía General del Estado

https://www.elconfidencial.com/espana/2020-01-13/nombramiento-fiscalia-general-estado-sin-precedentes-delgado_2408811/

Voz Populi – Podemos hace lobby en Bruselas contra los jueces españoles y su ‘acoso’ al Gobierno

https://www.vozpopuli.com/espana/podemos-lobby-bruselas-justicia_0_1401161078.html

Equipo de dirección de Newtral

https://www.newtral.es/quienes-somos/

Equipo de dirección de Maldito Bulo

https://maldita.es/quienes-somos/

Libremercado – El milagro chileno

https://www.libremercado.com/2016-08-19/el-milagro-de-chile-de-pais-pobre-a-pais-rico-en-30-anos-1276580715/

BBC – El drama oculto de las violaciones masivas durante la caída de Berlín

https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/05/150505_finde_violaciones_masivas_berlin_egn

Libertad Digital – Así torturaban y asesinaban los comunistas a las mujeres en los campos de concentración de Bulgaria

https://www.libertaddigital.com/internacional/europa/2014-03-16/asi-asesinaban-los-comunistas-a-las-mujeres-en-campos-de-concentracion-1276513238/